EL SANADOR SIGUE CON LOS ENFERMOS

EL SANADOR SIGUE CON LOS ENFERMOS

Quién no recuerda al sacerdote José Aristodemus Riveros, si su don de sanación hizo que su fama trascendiera las fronteras del municipio de Guamal cuando se desempeñaba como párroco de la localidad a finales de la década del 90.

25 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Quién no recuerda al sacerdote José Aristodemus Riveros, si su don de sanación hizo que su fama trascendiera las fronteras del municipio de Guamal cuando se desempeñaba como párroco de la localidad a finales de la década del 90.

Un don que el propio sacerdote asegura que descubrió por accidente, en desarrollo del ministerio sacerdotal. "Empecé a experimentar signos que se reflejan en la gente, especialmente en el sacramento de la unción de los enfermos, pues a quienes lo administraba sanaban o morían antes de 15 días", asegura.

El sacerdote asegura que mucho antes de su llegada al municipio de Guamal había empezado a sentir este tipo de cosas. "Oraba por los enfermos y estos sentían mejoría de inmediato", afirma.

Pero los comentarios de la gente lo convencieron de que algo pasaba y empezó a orar por quienes habían perdido la salud. Según testigos de ese entonces, ciegos, paralíticos y enfermos terminales se sanaron.

Luego de tres años y medio de permanecer en Guamal fue trasladado a la parroquia del barrio La Ceiba de Villavicencio, donde continuó con su labor de sanación por la cual también se hizo célebre en Villavicencio.

El sacerdote, que actualmente se desempeña como párroco de la iglesia de Vanguardia, considera que estos dones deben estar encaminados hacia la conversión a la fe.

Precisamente, asegura que en sus manos se han curado personas sin nada de fe y esto para él es un mensaje para que estas personas se den cuenta de la presencia de Dios.

Obviamente también se han curado personas de mucha fe. "Cada quien lo puede interpretar a su manera, hay quienes lo ven como un premio a su fe. Lo que sí es cierto es que la fe genera muchos beneficios y esto es una prueba de ello", dice.

Sin embargo, atendiendo una recomendación de la Iglesia Católica, desde hace cuatro años el sacerdote suspendió lo que popularmente se conoce como misas de sanación .

Además, desde hace varios años que no concedía entrevistas a los medios de comunicación, ya que su fama de sanador lo llevó incluso a figurar en medios internacionales. "Pero el desconocimiento hace que estos temas generen controversia y eso no es bueno, por eso la Iglesia Católica es muy cuidadosa con este tipo de manifestaciones", afirma.

El sacerdote considera que las razones de la Iglesia para guardar cierto recelo con estos dones son válidas. "Existe el temor de que estas cosas generen mal, que el mensaje del Evangelio se quede opacado por el milagro y el signo, la gente quiere el milagrito pero se olvida de buscar y madurar una fe verdadera", asegura el padre Aristodemus.

Además, la doctrina católica recomienda no mezclar la eucaristía con otros ritos extralitúrgicos pues se pierde la verdadera esencia de este sacramento.

Su interés por ayudar a las personas enfermas no murió allí. Por eso, decidió crear la Corporación para el mejoramiento social, económico y la protección de la familia (Cormesef).

Desde esta entidad, ha estado desde hace varios años ayudando a un grupo de portadores del Vih-Sida, especialmente consiguiéndoles los medicamentos que requieren para el tratamiento de la enfermedad, los cuales son bastante costosos.

"Estas personas necesitan de mucha ayuda porque esta enfermedad enfrenta una fuerte condena social, la mayoría de las personas padecen en secreto la enfermedad ya que ni su familia lo sabe".

Además, los portadores de Vih cuentan con asistencia médica y apoyo psicológico y espiritual.

"A cambio de la ayuda, los enfermos establecen algunos compromisos como la de no poner en riesgo la vida de los demás, pues los mandamientos dicen No matar y eso es lo que estaría haciendo una persona que deliberadamente transmita su enfermedad a otro", recalca el sacerdote.

Otra de las labores adelantadas a través de Cormesef es la capacitación a unas mil madres cabezas de familia, tristemente viudas de la violencia como les dice el sacerdote.

"La corporación es una entidad en crecimiento que espera adelantar otros proyectos, por ahora hemos contado con el apoyo de benefactores especialmente de Bogotá y Medellín y de unas pocas personas de la región", dijo.

El sacerdote agregó que se espera contar en el futuro con un mayor apoyo de las gentes del Meta, ya que es notoria la falta de solidaridad, de arraigo y de sentido de pertenencia en los habitantes de la zona.

TESTIMONIOS.

"Yo no soy un hombre rezandero, pero le puedo asegurar que muchas cosas han cambiado en mí desde que me acerqué al padre Aristodemus. Además, he visto como mejora la vida de todo aquel que se acerque a él y como médico me asombraba de la forma como se curaban las personas", dijo una persona cercana al sacerdote que pidió la reserva de su identidad.

Por su parte, la Secretaria de Salud de Villavicencio, Claudia Patricia Gutiérrez, aseguró que le parece digna de resaltar la fundación que el sacerdote creó para ayudar a los enfermos de VIH-Sida y que por eso el gobierno local está buscando los mecanismos para apoyar esta noble labor.

FOTO/Oscar Fabián Bernal.

Desde la corporación que creó, el padre Aristodemus ayuda a portadores del Vih.

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