LAS OBSESIONES DE LONDOYOS

LAS OBSESIONES DE LONDOYOS

Las hordas de los hunos modernos , llama el ex ministro de Invercolsa a los manifestantes de Cartagena que, encabezados por cuatro senadores de la República, marcharon para protestar contra el Tratado de Libre Comercio. Va más allá: acusa a los congresistas de promover la asonada . En su delirio democrático , habla del vandalismo orquestado , los llama jefes de la revuelta . Al cargar de nuevo las baterías, dispara nuevos epítetos. Habla de esa marejada de bárbaros, mercenarios al servicio de consignas que desconocen y de propósitos que nadie ha tenido la delicadeza de explicarles .

27 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Las hordas de los hunos modernos , llama el ex ministro de Invercolsa a los manifestantes de Cartagena que, encabezados por cuatro senadores de la República, marcharon para protestar contra el Tratado de Libre Comercio. Va más allá: acusa a los congresistas de promover la asonada . En su delirio democrático , habla del vandalismo orquestado , los llama jefes de la revuelta . Al cargar de nuevo las baterías, dispara nuevos epítetos. Habla de esa marejada de bárbaros, mercenarios al servicio de consignas que desconocen y de propósitos que nadie ha tenido la delicadeza de explicarles .

El ex ministro de multimillonarios pleitos jurídicos ganados al Estado, a quien este Gobierno le dio protagonismo hasta que la Corte Suprema le ordenó devolver las acciones habidas con truhanerías y leguleyadas, el ex ministro de la política trata de mercenarios a quienes encabezaron esa manifestación. Quién les paga? , se pregunta, porque en la lógica del litigante, todo tiene que ser pagado.

El columnista que se inventó un interlocutor a quien no deja hablar, comodín y álter ego del titiritero que lo hala de las cuerdas, lamenta que la democracia tolere a estas hordas de hunos . Califica de ingenua a la democracia que permite estas protestas. Y es aquí donde pela el cobre: la democracia no debería tolerar esta clase de protestas.

Para engañar a Mario, su interlocutor, para engañar a los lectores, afirma que de los atacantes no hubo un herido, ni un lesionado, y de la Policía ni un abuso, ni un exceso . Se ve que no leyó El Universal de Cartagena del día siguiente, donde se registraron los efectos de las descargas de gases lacrimógenos sobre la población de la zona y donde se publicó que al fotógrafo Oscar Díaz lo habían obligado a entregar el rollo de fotos que registraba la violencia de los uniformados. Ni siquiera escuchó la WFM, que entrevistó al fotógrafo.

Sí, se presentaron actos de vandalismo. En una ciudad con 75 por ciento de pobres muy pobres, con índices crecientes de inseguridad y delincuencia callejera, todo puede ser posible, que los miserables se mezclen con los manifestantes, que a medida que los uniformados cargan con bolillos, balas de goma y gases lacrimógenos, a la protesta legalmente prohibida por un alcalde inconcebiblemente avalado por un sector del Polo Democrático, se le sume el instinto belicoso del hambre.

Pero el ex ministro tiene otros propósitos: convencernos de que los congresistas que encabezaron la protesta cuatro congresistas que venían a la cabeza de la turbafueron los instigadores de la violencia. Fiel al acoso de sus fantasmas ideológicos, Londoyos ve comunistas por todas partes. De eso se trata: de estigmatizar la protesta y, de paso, estigmatizar a quienes lo llamaron a rendir cuentas en el Congreso cuando se desempeñaba como Ministro y jugaba a yo no fui en el asunto de Invercolsa.

Lo más grave no es que el columnista Londoño Hoyos mienta con metáforas obsoletas del grecoquimbayismo sino que trate de abolir la tolerancia de la democracia, irredenta de su ingenuidad , mejor dicho, que sea democracia y no el cuerpo despótico de inquisiciones que desearía para este país de inquisidores que llaman narcoterroristas a quienes protesten contra el Gobierno, como lo hizo el delirante cónsul de Colombia en Madrid. Para el pisco, toda protesta está pagada . Será que el ladrón juzga por su condición?

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