VAMOS BIEN, PERO

El Gobierno cumplió con las metas acordadas con el Fondo Monetario para el año pasado. Es una buena noticia porque había muchas dudas en cuanto al déficit fiscal. La otra buena noticia es que la economía va viento en popa.

29 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

El Gobierno cumplió con las metas acordadas con el Fondo Monetario para el año pasado. Es una buena noticia porque había muchas dudas en cuanto al déficit fiscal. La otra buena noticia es que la economía va viento en popa.

El crecimiento fue mayor de lo esperado y el desempleo ha cedido. La meta de inflación no debe tener problema en cumplirse. Las reservas internacionales siguen creciendo. Lo mismo sucede con las utilidades de las empresas. El sector financiero ya salió definitivamente de su crisis. La construcción continúa jalonando. Los spreads y los intereses se mantienen bajos y la bolsa pasa por uno de sus mejores momentos. La confianza también se ha venido consolidando. En fin...

Se están recogiendo los frutos de las buenas políticas y decisiones que se tomaron después de la gran crisis del 99, y que este gobierno ha reforzado , dijo hace unos días el profesor Alesina. El mejor entorno internacional también ayudó. Le agradecemos mucho el reconocimiento a este renombrado economista por lo que nos corresponde y ojalá les sirva de recordatorio a ciertos altos funcionarios que mantienen el complejo de Adán. Pero lo importante para destacar es que los ajustes a la larga son necesarios y funcionan, así sean dolorosos en el momento de su aplicación.

Todos estos buenos vientos, sumados a la avalancha de capitales hacia América Latina en busca de mejores rendimientos, han producido una revaluación del peso que dicho sea de paso- no ha sido tan marcada como en otros países del continente. Mucha bulla innecesaria se ha generado al respecto. El país tiene que acostumbrarse a este tipo de oscilaciones en su tasa de cambio. Estamos en un régimen de cambio libre, que ha funcionado bastante bien, y el Banco de la República está para limar los picos, no para corregir tendencias. El Gobierno, por su lado, no debe jugar a ser autoridad cambiaria y mucho menos si no tiene ni los instrumentos, ni el músculo financiero, ni el suficiente conocimiento.

Por qué? Porque generalmente la embarra y sale chamuscado, como sucedió con los famosos forwards (operaciones a futuro), que el mercado aprovechó para bajar todavía más la tasa de cambio. El Gobierno se dio cuenta del error y, para tristeza de los especuladores, porque estaban haciendo su agosto, abandonó su estrategia. Pero el daño ya estaba hecho. En esto de jugar con los mercados hay ciertas reglas de oro: 1) La experiencia no se improvisa; 2) Generalmente los mercados saben más que uno, y 3) Hay medidas que se toman, pero no se anuncian.

Ahora bien, no todo es color de rosa. Mucha maroma contable debió ser necesaria para cuadrar el déficit. Y un análisis de cómo se llegó a esa cifra demuestra que el desequilibrio estructural de nuestras finanzas públicas continúa prácticamente igual. La sola proyección de la carga pensional pone de manifiesto que se necesita actuar con mucha más audacia y decisión.

La comisión económica del acuerdo político es una buena oportunidad y un buen escenario para abordar este tema. Hay que meterse en la cabeza que el equilibrio macroeconómico debe ser tratado como un bien público, y para ello se requiere decisión política.

Es imperativo, entonces, lograr acuerdos en los tres temas que se van a discutir: el pensional, el estatuto orgánico del presupuesto y la racionalización del sistema impositivo. De lo contrario, cuando los buenos vientos desaparezcan y venga una tempestad, como siempre sucede con los ciclos económicos, el riesgo de naufragar será cada día mayor. Por eso hay que ayudarle al Gobierno, pero el Gobierno también tiene que dejarse ayudar. Este es el momento en que la comisión no ha sido convocada, ni sus miembros tienen documento alguno para iniciar los trabajos.

* * *.

ME DA MUCHA PENA porque hasta ahora no se ha oído ni un solo argumento convincente que justifique la compra de los famosos tanques. Todo lo contrario. Lo que ha salido a relucir es que no sirven para combatir el narcotráfico, ni a la guerrilla, ni a los paras , son viejísimos y obsoletos (por eso tan baratos, pero tan caros de mantener) y ni siquiera pueden por su peso- cruzar buena parte de nuestros puentes.

Tampoco sirven para defendernos de Chávez ni disuadirlo de una agresión. Lo único cierto es que se le da un papayazo para justificar el día de mañana más compras militares y/o revivir el fantasma del conflicto con Colombia para atornillarse internamente. El fondo de este asunto es de prioridades. Cuando el propio Gobierno dice que no hay plata para los reinsertados o los desplazados, y que faltan recursos para evitar episodios como los de Neiva, por qué diablos se insiste en tan controvertida adquisición? El Ministro tiene razón en que la estrategia de seguridad no debe someterse diariamente a la discusión pública, pero ojo con el efecto de estas decisiones sobre la confianza en esa estrategia...

jmsantos@buengobierno.com

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