ARAR EN EL MAR

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Yo no creo que los columnistas sean -seamos- formadores o líderes de opinión. Las opiniones no cambian opiniones, más bien las refuerzan; las contrarias o las propias.

27 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Yo no creo que los columnistas sean -seamos- formadores o líderes de opinión. Las opiniones no cambian opiniones, más bien las refuerzan; las contrarias o las propias.

Es un hecho que la inmensa mayoría de los columnistas de opinión está en contra de la reelección. Sin embargo, esto no parece haber incidido para nada en la opinión que al respecto tiene la mayoría de los colombianos. Y no es que no se hayan dado opiniones y conceptos muy calificados por parte de los columnistas más destacados de la prensa nacional. Ni los juicios ponderados de Posada Carbó o Pedro Medellín; ni los mordaces y venenosos de Antonio Caballero parecen haber logrado un cambio en la opinión de los colombianos con respecto a tema tan espinoso y fundamental.

Resulta descorazonador, pero es así: los columnistas son más reforzadores que formadores de opinión. La reelección se abre camino por intereses muy concretos como puestos y tajadas del ponqué. Los poderosísimos argumentos en contra -históricos, jurídicos, económicos y de cualquier índole- resbalan en las mentes de quienes, en últimas, tienen en sus manos la decisión. Los partidos políticos juegan un partido nocturno sin entrenadores, esquemas, dirección ni conceptos. Juegan el partido de la repartición, del interés meramente personal. Las luces de la crítica, las linternas de la sensatez no iluminan ni una pequeña esquina del estadio.

A pesar de que Antonio Caballero -por poner un ejemplo- sea uno de los columnistas más leídos del país, no creo que haya convertido a nadie a su causa contra el imperialismo. Desafortunadamente, debo agregar. Sus hinchas seguirán siendo sus hinchas y celebrarán sus goles con entusiasmo. Sus enemigos permanecen siendo los mismos y se molestan semana a Semana con sus comentarios. No se forma, como dije, opinión, sólo se refuerzan las ya establecidas.

Se trata de un fenómeno parecido al que vemos a diario en el caso de los columnistas dedicados al tema económico. Los neoliberales están blindados frente a la opinión de sus contradictores y viceversa. Nunca he leído a alguno dándole la razón al otro. Para quienes no tenemos ni idea del asunto, todos la tienen o ninguno. Reina la confusión; como reina en muchos otros temas. Baste ver la polémica en torno al Tratado de Libre Comercio. Leo la columna de Gómez Buendía al respecto y quedo en las mismas: que sí pero no; que un poco pero no tanto; que es bueno y malo. Conclusión? Hay que estar a favor y en contra.

Regresando al tema de la reelección, creo que para quienes estamos en contra, el asunto se resolverá no reeligiendo a Uribe. Y no es que no me guste su presidencia -comparativamente es de lo mejorcito de los últimos años-, sencillamente pienso que la continuidad de su política no puede ni debe depender de una persona. Hay alternativas buenas -mucho tiempo ha que no las había- entre las cuales celebro la posibilidad de que sea el ex alcalde Antanas Mockus.

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