LA CONSTITUCIÓN, PILAR DE LA NACIONALIDAD

LA CONSTITUCIÓN, PILAR DE LA NACIONALIDAD

(Desde Nueva York) El multitudinario desfile de judíos a lo largo de la Quinta Avenida de Nueva York, no menor en su nutrida concurrencia y en su larga duración al de los latinos el día de Colón, corrobora la condición multiétnica de la ciudad y del país. Por su magnitud, convicción y fervor, el acto habría podido realizarse con similares características en Jerusalén o Tel Aviv. Un cartel parecía definir su posición política: De las alturas de Conecticut a las alturas de Golán .

27 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

(Desde Nueva York).

El multitudinario desfile de judíos a lo largo de la Quinta Avenida de Nueva York, no menor en su nutrida concurrencia y en su larga duración al de los latinos el día de Colón, corrobora la condición multiétnica de la ciudad y del país. Por su magnitud, convicción y fervor, el acto habría podido realizarse con similares características en Jerusalén o Tel Aviv. Un cartel parecía definir su posición política: De las alturas de Conecticut a las alturas de Golán .

A ojos vista, la populosa comunidad judía siente en las propias entrañas el conflicto de Israel. Fruto de la diáspora de diversas latitudes, lleva en el alma el recuerdo de su tragedia, el instinto de conservación y la pasión de sus luchas, la estrella de David, los libros santos y la hermandad racial. La juventud jubilosa y deportiva contrasta con el severo y anacrónico atuendo de los rabinos.

Presencia de un pueblo, hacia Israel mira, solidario, alegre y combativo, acaso también intransigente. Desde lejos y con su óptica singular, vive la guerra, tanto más después del atroz atentado del 11 de septiembre de 2001, y su militancia repercute en los altos poderes. En un año electoral, cuando todo voto cuenta, adquiere significación muy específica. A no dudarlo, procura inclinar la balanza a favor de su patria ancestral y en contra de cualquier cesión a Palestina.

Si siguen siendo judíos de mente y corazón, qué los ata al suelo estadounidense, del cual han hecho su propio hogar, y qué a esta urbe cosmopolita, donde se han establecido con fortuna e influencia singulares? Lo mismo que a las demás minorías raciales: la hispanoamericana, la asiática, la irlandesa, la italiana, la centroeuropea: la Constitución de Filadelfia con su acervo de libertades, derechos y garantías.

No la sangre común, no la religión, no siquiera la historia, tampoco las prerrogativas implícitas en la condición de superpotencia, sino la piedra angular de la institución política. Es circunstancia de todos sabida, pero no siempre se aprecia el valor de unas disposiciones donde se asientan el régimen democrático y la marcha de los pueblos.

Los excesos de poder hacia fuera y las indisculpables conquistas territoriales, ya juzgadas pero no avaladas por la historia, mucho distan del fecundo contenido de la Carta Política y de la legítima emanación de lo que se ha denominado democracia constitucional. Con partidos organizados y operantes, reglas juiciosas y estables y movilidad social.

Si en Estados Unidos es el vínculo supremo entre individuos y comunidades y la forja milagrosa del mayor patriotismo del planeta, por qué la nuestra en Colombia no habría de concurrir, con otros elementos congregantes, a sentar las bases perdurables de la convivencia democrática y la liberación del temor, la injusticia y la miseria? Tal la función creadora de nuestro Estado Social de Derecho.

Carestía del combustible.

Aparte de los pasos para internacionalizar la solución del conflicto de Irak con el concurso de las Naciones Unidas, así como para instituir mecanismos de autogobierno, dos temas centrales ocupan la atención pública estadounidense: el empleo, que en el sentir del profesor Paul Krugman deja mucho que desear, y el precio de la gasolina de dos dólares el galón en bomba, correspondiente al de cuarenta dólares el barril de petróleo.

Las consecuencias de su veloz y pronunciado encarecimiento son ahora mayores por el aumento del consumo insaciable. En efecto, durante las últimas tres décadas ha pasado de quince a veinte millones de barriles por día, en tanto las importaciones han subido de cuatro millones por día a diez millones.

Cómo y a qué horas se dispararon sus precios? Para autorizados observadores, el fenómeno se originó en la prolongada huelga de Venezuela que sustrajo al mercado mundial 200 millones de barriles de petróleo crudo y gasolina. En aquella ocasión, Estados Unidos habría debido utilizar su reserva estratégica para suplir la falta, pero se atuvo a la promesa de Arabia Saudita, la cual demoró cuarenta y cinco días en actuar. Y, en su caso, toma dos meses ponerlo en las refinerías estadounidenses, mientras Venezuela sólo requiere seis días.

Sobre Estados Unidos y Arabia Saudita descansa la responsabilidad de devolver los precios a niveles normales. De lo contrario, si las alzas se mantuvieran y extremaran la economía mundial podría sufrir fuertes presiones recesivas. Quién iba a intuir semejantes implicaciones de las huelgas del sector en países lejanos de dos continentes. Pero no cabe lamentarse de lo que ocurrió o de lo que no ocurrió, sino confiar en que no se abandone el mercado al azar y menos a los especuladores. Por lo demás, salta a la vista la importancia estratégica de los grandes productores y aun de los que exportan en menor escala.

Ojalá esta escasez circunstancial y crítica sirviera para que en Colombia se explorara y descubriera más petróleo. Aun así, todo aconseja intensificar la sustitución por gas. Y, al menos, hacer un alto en la carrera alcista del combustible.

abdesp@cable.net.co

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