UNA NUEVA CASA PARA LA CULTURA

UNA NUEVA CASA PARA LA CULTURA

En el lote que durante años fue la huerta de las religiosas Clarisas, se construyó hace un siglo un conjunto de cuatro casas que ha sido, entre otras cosas, el primer edificio de vivienda múltiple de la ciudad, almacén de sombreros y paños, granero, residencia estudiantil, una posible casa de citas, fábrica de litografía, viviendas abandonadas y sede del Ministerio del Interior y de Transporte. Cuatro casas que forman un solo edificio y que por estos días, renovadas y recién arregladas, le abren las puertas al Ministerio de Cultura, su nuevo huésped.

18 de enero 2004 , 12:00 a.m.

En el lote que durante años fue la huerta de las religiosas Clarisas, se construyó hace un siglo un conjunto de cuatro casas que ha sido, entre otras cosas, el primer edificio de vivienda múltiple de la ciudad, almacén de sombreros y paños, granero, residencia estudiantil, una posible casa de citas, fábrica de litografía, viviendas abandonadas y sede del Ministerio del Interior y de Transporte. Cuatro casas que forman un solo edificio y que por estos días, renovadas y recién arregladas, le abren las puertas al Ministerio de Cultura, su nuevo huésped.

El Palacio Echeverry, declarado patrimonio cultural en 1982, fue mandado a construir en 1904 por Gabriel Echeverry, un comerciante que perdió en el incendio de las Galerías Arrubla sus almacenes de paños y sombreros. Un paisa que conoció en Francia al arquitecto Gaston Lelarge -diseñador en Colombia de obras como la antigua Gobernación de Cundinamarca, el Pasaje Hernández o el club Naval, en Cartagena-, a quien le encargó construir un edificio al estilo francés, donde cada uno de sus hijos tuviera una casa y en el que pudiera reabrir sus almacenes perdidos.

"La idea de Echeverry era tener una casa parecida a la de los comerciantes franceses -dice el arquitecto Rodolfo Mestre, encargado de la remodelación-. En el primer piso instalaban los locales, el segundo piso lo destinaban al área social con salas, salones de música y chimeneas, y en el último piso dejaban las habitaciones".

El Palacio -que en la década de los 80 fue comprado por el Estado en 10 millones de pesos y remodelado por primera vez para recibir a Jaime Castro, entonces Ministro de Gobierno del presidente Betancur- fue cedido al Ministerio de Cultura en julio del año pasado. Desde entonces, el grupo de infraestructura del Ministerio, se ha encargado de intervenirlo, recuperar las escaleras y restaurar la pintura, la yesería -encontraron los moldes originales- y los vitrales, que fueron traídos de Francia en 1910.

"Acá hemos pasado muchas horas, tantas que hasta nos encontramos con los fantasmas que rondan por los pasillos -dice con una sonrisa la arquitecta restauradora María Paola Torres-. Me topé, en uno de los patios, con un señor alto, delgado y vestido de negro. Me asusté mucho y lo único que se me ocurrió fue contarle qué estábamos haciendo. Cuando terminé de hablar me sonrió y desapareció".

Los trabajos de restauración, que se realizaron en tres de las cuatro casas, duraron seis meses y se acercan a los mil millones de pesos.

"Es el primer conjunto de casas, en estilo francés, que parece un solo edificio -asegura el arquitecto y urbanista Alberto Saldarriaga-. Son las primeras casas particulares que trabajan la fachada en piedra y hay que destacar la ornamentación. Es un edificio monumental y por eso los bogotanos le pusieron el mote de Palacio Echeverry. Dentro del conjunto de vivienda republicana no hay otra que se le parezca en la ciudad. El Ministerio de Cultura tiene que estar en un edifico patrimonial y este es ideal".

Los primeros funcionarios ya están empezando a trastear documentos y a instalarse en sus nuevas oficinas. Muchos, con la nostalgia de dejar sus sedes -hermosas casas de La Candelaria-, pero con la emoción de trabajar en un monumento nacional.

LAS ANTIGUAS CASAS DE MINCULTURA.

Según el arquitecto Rodolfo Mestre, con el Palacio Echeverry, el Ministerio de Cultura se ahorrará cerca de 4 mil millones de pesos al año, pues pasará de 17 sedes a cuatro.

Y algunas de esas casas que abandonará en estos días, son pequeñas joyas de la arquitectura del tradicional barrio La Candelaria.

La casa Liévano -ubicada en la calle de La Enseñanza-donde funcionó la Dirección de Artes, pasará a ser la sede de la Orquesta Sinfónica de Colombia. Una hermosa vivienda del siglo XVII, donde pasó su última noche el libertador Simón Bolívar.

La casa del frente, que pertenecía a la Dirección de Comunicaciones, aún no tiene huésped. Según los documentos de la Corporación La Candelaria, se llamaba la Casa literaria del buen gusto , y servía, a finales del siglo VIII, de lugar de reunión de políticos e intelectuales.

Fotos. Rafael Espinosa / EL TIEMPO.

(1).

Los trabajos de remodelación tuvieron una inversión de mil millones de pesos.

(2).

Después de seis meses el Palacio Echeverry está listo. Los funcionarios ya empiezan a trastearse a sus nuevas oficinas.

(3).

Los vitrales, ya recuperados, fueron traídos desde Francia en 1910.

(4).

La casa Liévano, en la calle 5a. No. 5.51, será ahora la casa de la Orquesta Sinfónica de Colombia.

La antigua Dirección de Artes aún no tiene habitante definido.

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