NIÑOS: A CAMBIAR PANTALLAS POR RAQUETAS

NIÑOS: A CAMBIAR PANTALLAS POR RAQUETAS

Es otra forma más de maltrato infantil. Inconsciente, no voluntario, cierto, pero maltrato. El hecho de privar a los hijos de la oportunidad de practicar actividades físicas y deportes.

26 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Es otra forma más de maltrato infantil. Inconsciente, no voluntario, cierto, pero maltrato. El hecho de privar a los hijos de la oportunidad de practicar actividades físicas y deportes.

Maltrato, como lo dice el doctor Javier Gutiérrez Poveda, presidente de la Asociación de Medicina del Deporte de Colombia, porque se les niega, a esos niños, la oportunidad de un desarrollo pleno, físico y mental. Y que se les coartan las oportunidades de cosechar los beneficios que proporciona la actividad física. Y que se les coartan oportunidades de alcanzar el equilibrio emocional.

A cambio de ello -y por eso se le ve como un maltrato- se les incentiva a ingresar, desde muy niños, al tenebroso mundo del sedentarismo. Tenebroso porque encierra inmensos riesgos para la salud, porque abona el terreno a la aparición en niños de enfermedades tradicionalmente destinadas a adultos. Y porque incentiva hábitos capaces de tergiversar el rumbo de vidas. Tales como las adicciones.

La preocupación es mundial: los niños de hoy, ricos y pobres, son sedentarios. Entre el 60 y el 75 por ciento de estos niños no realizan la actividad física mínima requerida para obtener beneficios. Y lo que es más preocupante -según las investigaciones mundiales- es que la tendencia a disminuir la actividad física en el escolar es creciente.

Esto ha llevado a la recurrencia en niños, cada vez más frecuente, de enfermedades hasta hace poco consideradas exclusivas de la edad adulta: obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo II (mal llamada del adulto), niveles altos de colesterol y triglicéridos.

Por supuesto, a la quietud malsana se le unen los malos hábitos alimenticios. Con el resultado poro halagador de niños y adolescentes malnutridos y afectados por el peligro real de ver su juventud truncada por enfermedades serias, a veces incapacitantes.

- Hablemos de actividad.

Qué consideran los médicos del deporte que pueda ser una actividad física mínima para alcanzar beneficios?.

"Suelte a un niño en un parque y déjelo jugar durante por lo menos una hora". Así se ilustra lo que ha de ser la dosis diaria de actividades de intensidad moderada o intensa. Por supuesto, es deseable crear las condiciones para que practiquen uno o más deportes, con la advertencia de que esos momentos signifiquen esparcimiento y no la búsqueda insaciable de preseas.

Sin embargo, en vez de permitirle dar rienda suelta a su energía, al niño hoy se le "enjaula": frente al televisor, al computador, haciendo las tareas... A nivel mundial, se estipula que un niño permanece en promedio entre 15 y 18 horas semanales frente a un televisor!.

Culpar a alguien o algo de la situación es tergiversar una realidad. Y culpabilizar a los padres es una injusticia. La misma sociedad y las exigencias de la economía familiar han obligado a padres y madres a permanecer largas horas fuera de casa trabajando.

Aún si no pueden eludir sus obligaciones laborales, los padres de todos modos deben buscar espacios para compartir con sus hijos actividades recreativas relacionadas con el ejercicio. Es primordial, como lo expresan los médicos del deporte que comiencen por dar el ejemplo: manteniendo una rutina de actividades físicas (ejercicio o práctica de deportes), asumiendo hábitos alimenticios adecuados y disciplinas de vida saludable.

También para los niños y jóvenes, la competitividad feroz que se establece tanto en el ámbito académico como en el futuro laboral los obliga a dedicarle más tiempo que el que sería deseable a los estudios. En detrimento, por supuesto, de la actividad física y con el ítem adicional de que, para muchos, jugar, correr y hacer ejercicio es "perder tiempo"...

- Abriendo puertas.

En efecto, incentivar la actividad física en los niños significa beneficios inmediatos y de largo alcance.

En el inmediato, el deportólogo Gutiérrez cita, entre otros, los siguientes:.

- El ejercicio contribuye a un desarrollo integral y armonioso.

- Mejora la autoestima.

- Mejora el rendimiento académico.

- Permite un manejo del tiempo más adecuado.

- Desarrolla el cuerpo y fortalece los músculos y huesos.

- Mejora las habilidades motrices.

- Ayuda a mantener una rutina óptima de sueño.

- Disminuye los niveles de delincuencia y aleja del consumo de sustancias sicoactivas y/o de drogas como el alcohol y el tabaco.

- Evita o aleja la diabetes tipo II.

- Nivela la tensión arterial.

- Elimina la obesidad.

- A largo plazo:.

- Previene accidentes cardiovasculares.

- Previene la osteoporosis.

- Fortalece contra la depresión, las ansiedades y otros trastornos mentales.

- Establece herramientas para manejar el estrés.

- Proporciona al organismo los elementos necesarios para acceder a una vida saludable y con bienestar.

- Pero no es un milagro...

Practicar ejercicios o deportes es magnífico y tiene múltiples ventajas. Pero no se le puede considerar como un milagro. Encierra riesgos que pueden (y deben) evitarse.

Como primera medida, fundamental, toda persona, niño o adulto, debe practicarse un examen detallado de sus condiciones físicas antes de entregarse a una rutina de ejercicios. Este examen permite, en muchos casos, prevenir muertes súbitas que ocurren por defectos congénitos cardíacos no detectados. Sirve, además, para orientar acerca de los ejercicios que son convenientes, de su intensidad y duración.

Cuando un niño se lanza a una actividad sin una previa preparación, el resultado pueden ser lesiones, disgustos y, como consecuencia, rechazo futuro a la actividad.

Otras advertencias que formulan los médicos del deporte incluyen la necesidad de que el niño y el adolescente reciban una alimentación adecuada en cantidades y calidad, y que cuiden de su hidratación antes, durante y después del ejercicio.

Y, para los padres, se les aconseja:.

Dar el ejemplo.

- Motivar e incentivar la práctica de actividades.

- vitar las presiones para que el niño sea campeón, triunfe, obtenga medallas. Sobrecargar sus capacidades es crearle estrés casi más perjudicial que el sedentarismo y la obesidad.

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