NADIE QUEDÓ CONTENTO

NADIE QUEDÓ CONTENTO

Cuando cerca de 25.000 personas se montaban en los buses para irse a sus casas después de ver el clásico 234, la mueca de los hinchas de Millonarios y Santa Fe era similar: si no fuera por las camisetas, parecían seguidores del mismo equipo. El 1-1 final del clásico no dejó contento.

01 de marzo 2004 , 12:00 a.m.

Cuando cerca de 25.000 personas se montaban en los buses para irse a sus casas después de ver el clásico 234, la mueca de los hinchas de Millonarios y Santa Fe era similar: si no fuera por las camisetas, parecían seguidores del mismo equipo. El 1-1 final del clásico no dejó contento.

Antes de ese gesto de resignación colectiva que era la multitud que invadió la carrera 30, se vivió un clásico con mucha entrega y poco cerebro. Los dos que decidieron pensar (el peladito Carlos Acevedo, de Millonarios, y el brasileño Paulo Diniz, de Santa Fe) marcaron diferencia. Como Acevedo solo jugó el primer tiempo y Diniz el segundo, el empate resultó justo.

Había nervios por la situación de ambos equipos en la tabla de posiciones. Por eso, al comienzo del juego se confundieron las ganas con la pierna fuerte: en los primeros 23 minutos hubo 20 faltas. Ninguno de los dos equipos llegaba con peligro y lo único peligroso, aparte de algunas patadas, eran los remates de media distancia.

A partir de un gol de Juan Carlos Jaramillo, mal anulado por el árbitro Fernando Panesso, Millonarios se montó en el partido y con un golazo de Acevedo, a los 24 minutos del primer tiempo, ganaba con justicia. También tuvo la suerte de que Panesso dejara de pitar un penalti sobre Carlos Vilarete, en uno de los pocos acercamientos de Santa Fe, en el que Arilson se dedicó a pisar la pelota y no a generar fútbol y Mario González, jugando como lateral derecho bis , no acompañó.

Santa Fe, ya con Diniz en la cancha, fue otro equipo y demostró que puede ser un equipo fuerte. González se soltó, el joven Camilo Prieto le hizo la segunda y Millonarios se quedó sin manejo. El gol del brasileño, a los 31 del segundo tiempo, hizo justicia. Panesso no sancionó otro penalti sobre Mario González, cuatro minutos después. No hay más que contar. Por eso la cara de resignación de azules y rojos a la salida del estadio era la misma...

ACEVEDO Y EL SUEÑO DEL NIÑO.

Carlos Adonay Acevedo nació el 17 de agosto de 1987 en Bogotá. Ayer cumplió el sueño de todo hincha de Millos: a sus 16 años y medio anotó el gol con el que su equipo se puso en ventaja frente a Santa Fe.

El volante, quien no mide 1,70 metros de estatura, estaba desde hace mucho tiempo al borde del debut en el fútbol profesional. Jugó su primer partido el miércoles pasado, frente al Huila, y lo sacaron a los 24 minutos.

Acevedo mostró mucha personalidad, pidió el balón, hizo un taco para habilitar a Juan Carlos Jaramillo, quien marcó un gol que anuló el árbitro Fernando Panesso, y luego él mismo se inventó la jugada para el tanto azul, al bajar una pelota con el pecho y rematar.

Como lo dijo el ex técnico de Santa Fe Arturo Boyacá, después del primer tiempo: "vinimos a ver el diez del Mercedes (Arilson) y terminamos viendo al diez que monta en Transmilenio (Acevedo)".

ARILSON PUEDE DAR MAS.

El brasileño Arilson Gilberto Costa por fin pudo jugar su primer partido con Independiente Santa Fe. Estuvo en el campo los 90 minutos y no fue mucho el peligro que creó, pero sus destellos de calidad con el balón esperanzaron a los hinchas de Santa Fe. En el primer tiempo y buena parte del segundo, Arilson confundió el fútbol con el malabarismo. Se vio lento, se excedió a la hora de pisar la pelota y solo puso una sola pelota de gol. "Me sentí ahogado por ser la primera vez que juego en la altura, pero con mayor continuidad voy a estar mejor", dijo el volante.

El ex volante de Gremio levantó en el segundo tiempo, se juntó con su compatriota Paulo Diniz y dejó de pisar tanto la pelota, en parte porque cuando hacía eso siempre había una pierna de un jugador de Millonarios que caía a sus tobillos, o por lo menos muy cerca de ellos. No fue el mejor partido del brasileño, pero no decepcionó. Tendrá que acostumbrarse a jugar con más velocidad y a soltar rápido la pelota.

ESTO DIJO...

- Paulo Diniz.

Delantero de Santa Fe.

Estoy muy orgulloso de haber podido conseguir el gol del empate para Santa Fe. Millonarios es un equipo muy importante.

* josasc@eltiempo.com.co.

FOTO/Felipe Caicedo EL TIEMPO.

1- El grito de Agustín Julio, portero de Santa Fe, más que una celebración del gol en el empate fue un desahogo. De todas maneras, Santa Fe aún no sabe lo que es ganar en este Apertura.

2- Carlos Adonay Acevedo (derecha) festeja su gol, el primero en su carrera profesional. Fue el 1-0 de Millonarios.

3- Arilson, justo al momento de correr en busca de su compatriota Diniz por el gol 1-1.

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