EL TANQUE DEL LUGAR EQUIVOCADO

EL TANQUE DEL LUGAR EQUIVOCADO

Luego de 11 años de su construcción, la historia del inutilizado tanque del Ibal de Belén - La Aurora, empieza a tener un desenlace con el fallo de la Contraloría Municipal de Ibagué.

25 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Luego de 11 años de su construcción, la historia del inutilizado tanque del Ibal de Belén - La Aurora, empieza a tener un desenlace con el fallo de la Contraloría Municipal de Ibagué.

El ente fiscal acaba de proferir un auto de responsabilidad fiscal por 296 millones de pesos, por presuntas irregularidades en la inversión para unas obras de reforzamiento realizadas en el 2001.

La novela se inicia en 1993 cuando la comunidad de los barrios Augusto E. Medina y Alaska se opuso a la construcción de un tanque con capacidad de 1.700 metros cúbicos de agua, que reforzaría el abastecimiento en los 28 barrios de la comuna dos. áLa razón, la fragilidad geológica del terreno.

Sin embargo, la obra se realizó, pero nunca se ha prestado el servicio porá miedo a que se produjera una tragedia por los riesgos que advertía la comunidad. Así pasaron ocho años de una disputa legal e intercambio de correspondencias entre los directivos de turno del Ibal y la comunidad.

Como si eso no fuera suficiente, en el 2001 el gerente del Ibal de la época, Diego Hernando Roa autorizó el contrato de Reforzamiento sismorresistente de la Estructura del tanque de Belén - La Aurora , con una inversión de 296 millones de pesos, divididos en 197 millones para el refuerzo sismorresistente y 99 millones, para la terminación de las obras.

De inmediato aparecieron las críticas, en su mayoría con argumentos: No valía la pena invertir esa plata cuando ese refuerzo no serviría de nada. Dicho y hecho: Se realizó la obra y el tanque siguió vació.

Según Mario Arévalo González, secretario de la JAC del barrio Augusto E. Medina, quien ha sido el vocero de la comunidad en el proceso desde 1993, señala que desde el mismo inicio de las obras se presentaron irregularidades, pues se violó el decreto 440 de la Alcaldía de Ibagué de junio de 1993, en el que se ordena la no construcción de cualquier clase de obra, en zonas que presenten algún riesgo para comunidad.

Cuando se iniciaron las obras en el 2001, la comunidad volvió a revivir sus temores y solicitaron en Planeación municipal el reporte de riesgo de la zona, que en su momento, firmado por José Yuray Cifuentes, confirmó el alto riesgo que presentaba el sector. Prueba que sumaron en la tutela que interpusieron en diciembre del 2001 para detener el llenado del tanque, acción que finalmente falló a su favor.

De todas maneras, la Contraloría Municipal recalca sobre un punto que deja ver la total falta de planeación en esta inversión, cuando determina que en diciembre del 2001 se hace el contrato de reforzamiento de la estructura y los estudios respectivos de la obra se hacen sólo en diciembre de 2002. "Como quien dice primero ensillaron las bestias sin haberlas traído", señaló un vecino del sector.

La obra en el aire.

Esta obra, dice la Contraloría, fue construida en un terreno que no ofrecía las condiciones aptas por cuanto la estabilidad del terreno así lo demostraba. Un ejemplo, en mayo del 2002, a sólo dos meses de haber construido los trinchos, que frenarían un posible alud de tierra, se vinieron abajo por los efectos de la lluvia.

La Contraloría Municipal para tomar la decisión de responsabilizar fiscalmente a Diego Hernando Roa, tiene en cuenta los estudios de Ingeominas cuando dice que el tanque se construye en un sector que hace parte de la Falla Geológica de Chapetón-Pericos.

Esta situación produce una amenaza alta en relación con deslizamientos y flujos de tierra, que según a análisis de estabilidad realizados, ningún mecanismo ni condición resulta confiable.

De igual forma, el muro de contención construido a 15 metros de la base del tanque también ha presentado grietas y el agua que se filtra por la tierra, ha empezado a oxidar los hierros del interior del muro.

Según la Contraloría Municipal, quien debería atender a este fallo sería el ex gerente del Ibal Diego Hernando Roa, quien autorizó dichas obras. Tolima 7 días trató de contactarlo a fin de que diera las explicaciones del caso que lo llevaron a autorizar esta inversión, pero no fue posible su ubicación.

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