DULCE REGALO DE LA TIERRA

DULCE REGALO DE LA TIERRA

Después de 11 años sin sentir el gusto del dulce común, para Armando Rivera un simple trozo de pan con mermelada de guanábana fue un manjar de dioses.

29 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Después de 11 años sin sentir el gusto del dulce común, para Armando Rivera un simple trozo de pan con mermelada de guanábana fue un manjar de dioses.

Cuando este médico internista de la Universidad de Antioquia cumplió 48 años le diagnosticaron un cuadro severo de diabetes, por lo que el azúcar salió de su menú diario e ingresaron los endulzantes artificiales. "La opción era la salud o el dulce" dice.

Sin embargo, una planta de no más de 40 centímetros que se cultiva en Antioquia y otras regiones del país, ingrediente básico de la mermelada, permitió que este galeno se empalagara sin el temor de sufrir un coma diabético.

Se trata de la stevia, de cuyas hojas secas se extrae un polvillo (steviosido) con una concentración 350 veces mayor que el azúcar y, lo mejor, sin contenido calórico. Estas características le han permitido a este producto natural ser apetecido como edulcorante para productos dietéticos y medicamentos.

La planta milagrosa llegó al país en 1992, por un acuerdo de la gobernación de Antioquia que la promovió, según Juan Baoz, director comercial de Colombiana de Stevia, firma que tiene sus cultivos en la vereda El Carretero, de Barbosa.

La stevia es originaria de Paraguay. Los indígenas guaraníes la emplearon pero fueron los japoneses quienes adelantaron los estudios científicos para procesar las hojas.

Hace 15 meses Hernán Duque viene "luchando" con ella porque dice "es una planta de mucho cuidado". Se necesitan tres trabajadores fijos por hectárea y diez durante las cosechas, por lo que una plantación genera gran cantidad de empleo.

Gildardo Soto es uno de estos agricultores desde hace siete meses. Agachado bajo un intenso sol, corta los pies de las matas germinadas para plantarlos en vasos, que es la forma en que se reproduce la stevia, como explica el labriego.

Luego de 15 días se siembran en las eras y dos meses y medio más tarde, con luminosidad y riego, las hojas están listas para la recolección.

Los cinco cortes al año generan buenos rendimientos. Eliana Osorio, quien tiene una plantación en Jamundi (Valle), cuenta que una hectárea da entre ocho y diez toneladas de hojas por año y por cada kilo pagan seis mil pesos en promedio.

Osorio añade que la stevia tiene un gran futuro, más ahora cuando empresas como Incauca han reemplazado químicos como el aspartame para su línea light.

La prioridad en el país es expandir el cultivo, afirman los productores, quienes ven en este vegetal una salvación para los diabéticos.

Por ahora algunos dulces y mermeladas se consiguen en tiendas naturistas, aún no se venden por mayor, porque no tienen la licencia del Invima. El doctor Rivera espera con ansia el momento en que la venta sea masiva para que otros diabéticos como él endulcen la vida sin que les sepa a químicos.

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