SORPRESAS ESPERAN A ALIADOS

SORPRESAS ESPERAN A ALIADOS

El vasto arsenal de Saddam Hussein, apenas utilizado en la primera etapa de la guerra del Golfo, rebosa, según se cree, de improvisaciones letales, desde pilotos suicidas hasta defensas costeras capaces de atrapar a los atacantes y sumirlos en un mar de fuego. Al entrar la contienda en su segunda semana, funcionarios estadounidenses admiten que la mayor ofensiva aérea desde la Segunda Guerra Mundial no ha bastado para descalabrar a las Fuerzas Armadas de Irak, las cuales al parecer se mantienen inmóviles con el objeto de hacer agotar la potencia enemiga.

25 de enero 1991 , 12:00 a.m.

La verdadera lucha, la lucha terrestre, aún no ha comenzado y hay que tomar en serio las reiteradas declaraciones de Hussein de que cuenta con sorpresas en su arsenal , dijo un diplomático europeo.

Precisar qué tiene Hussein y cuándo o cómo ha de emplearlo es materia de estimaciones en todas partes, pero los primeros siete días de la contienda confirmaron la fama de los iraquíes como maestros de la improvisación y el engaño.

El general Colin Powell, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, admitió el ingenio de los iraquíes para resolver sus problemas.

Diplomáticos y expertos coinciden en afirmar que Irak mantiene posiciones de defensa repletas de objetos ingeniosos destinados a resistir los ataques enemigos.

Se cree que uno de ellos es una red de oleoductos submarinos tendidos frente a las costas de Kuwait y preparados para suministrar petróleo. En caso de un asalto anfibio, se incendiaría el petróleo para que los soldados enemigos terminasen encerrados en un mar de llamas.

Hay indicios de que los iraquíes eluden la caza aérea de lanzadores de Scud utilizando equipos especiales montados sobre camiones ordinarios. Un grupo de personas vio salir de Bagdad a uno de esos camiones, el segundo día de la guerra.

Tanto en cantidad como en calidad, la aviación militar de Irak no resiste comparación con los 1.700 aparatos de la alianza, pero la Fuerza Aérea iraquí puede incluir un elemento que los aliados no pueden tener: los kamikazes.

Es lo que se deduce de los anuncios formulados dos días antes del estallido de la guerra por el comandante de la aviación iraquí, mariscal del aire Muzahem Saab Hassan, cuando anunció que unidades guerrilleras han completado su entrenamiento y están listas para lanzar sus ataques contra los objetivos definidos en tierra, mar y aire .

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