RALPH NADER, UNA PIEDRA EN EL ZAPATO DE JONH KERRY

RALPH NADER, UNA PIEDRA EN EL ZAPATO DE JONH KERRY

Ralph Nader, en el mejor de los casos, cuenta con el respaldo de un minúsculo 2 por ciento de la población estadounidense. Aun así su solo nombre genera escalofríos en las toldas del partido demócrata. En tan apretadas elecciones presidenciales, como se espera serán las de este noviembre, una cifra semejante podría ser la que necesita el presidente George W. Bush para asegurar su reelección.

29 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Ralph Nader, en el mejor de los casos, cuenta con el respaldo de un minúsculo 2 por ciento de la población estadounidense. Aun así su solo nombre genera escalofríos en las toldas del partido demócrata. En tan apretadas elecciones presidenciales, como se espera serán las de este noviembre, una cifra semejante podría ser la que necesita el presidente George W. Bush para asegurar su reelección.

Nader, de 70 años y origen libanés, es un independiente de izquierda que lleva años defendiendo el derecho de los consumidores, atacando el poder político de las grandes corporaciones en E.U. y abogando por la protección del medio ambiente. Todos, temas atractivos para un sector del país que suele identificarse con causas demócratas. En otras palabras, el axioma popular es que cada voto por Nader es un voto a favor de los republicanos y en contra del candidato oficial del partido demócrata, en este caso el senador John F. Kerry.

Y su nombre entre la lista de aspirantes a la presidencia sería anecdótico de no ser porque ya existe un antecedente de lo devastador que puede ser. En las elecciones del 2000, cuando era candidato por el Partido Verde, Nader obtuvo el 2,75 por ciento del total de los sufragios. De ellos, resultaron trascendentales los 97.000 votos de la Florida, donde Bush ganó las elecciones presidenciales al imponerse por solo 535 votos de diferencia frente al candidato demócrata Al Gore.

Algo que no hubiese sucedido -se lamentan en el partido- si Nader no hubiese aspirado a la Presidencia.

La semana pasada Kerry se reunió con él, y aunque oficialmente no le pidió que se retirara, todos saben que esa era la intención. Tal es el deseo de derrotar a Bush, que muchos de sus habituales simpatizantes ya le suplican que se margine de la contienda. El Partido Verde, por ejemplo, no le ha ofrecido su respaldo como en el pasado. Lo mismo sucede con la revista liberal The Nation, que en un editorial le pidió dejar su causa en el congelador.

El ex presidente Jimmy Carter, su amigo personal y que en el pasado lo respaldó por representar una tercera alternativa en una democracia con bipartidismo cerrado, lo atacó sin contemplación: "Ralph, regresa a dirigir partidos de sóftbol y no pongas en peligro nuestras posibilidades de ganar la Casa Blanca como lo hiciste hace cuatro años".

Nader rechaza las críticas e insiste en que irá hasta el final. Cree que su candidatura abre dos frentes de batalla contra Bush, pues a su juicio muchos republicanos han perdido sintonía con el Presidente y ahora le ofrecen su apoyo. Y, sobre todo, desestima su responsabilidad en la derrota de Gore. "Fue Gore quien derrotó a Gore, no Nader. Ni siquiera pudo ganar en su propio estado: Tennessee".

Pese a que el protagonismo de Nader es cosa del último lustro, viene dando que hablar por casi cuatro décadas. En 1965, se volvió célebre tras publicar un libro contra la industria automotriz, especialmente contra la poca seguridad de los carros que construía la General Motors (GM).

Un año después demandó a la compañía por espiarlo e intimidarlo para evitar nuevas publicaciones. GM terminó pagándole 450 mil dólares para que retirara la demanda. Gracias a su lobby, el Congreso aprobó en 1967 una ley que volvió requisito la instalación de cinturones de seguridad en todos los vehículos.

También ayudó a empujar leyes que obligaron al Gobierno a revelar al público la mayoría de sus documentos privados -La Ley para la Libertad de la Información- y pusieron límites a las emisiones de gases contaminantes.

La "noble causa" de este enigmático personaje que nunca se ha casado y vive solo en un modesto apartamento en Washington, le ha valido el respaldo de casi 3 millones de estadounidenses. Muchos de ellos, sin embargo, ahora le piden que haga un sacrificio.

"Nader es un gran hombre que ha hecho grandes cosas. Pero le estamos pidiendo que ponga a un lado su agenda personal y se sume a otra noble causa: derrotar a Bush", dice John Pearce, amigo personal y simpatizante de antaño, que hoy hace campaña en su contra.

FOTO/AP.

Ralph Nader podría arrebatarles a los demócratas valiosos votos que serían vitales en las presidenciales.

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