LA VIRGEN TIENE SU BANCADA

LA VIRGEN TIENE SU BANCADA

No pelean entre ellos. Su jefa nunca va a las sesiones del Congreso, pero para ellos siempre está presente. No promueven proyectos de ley que favorezcan a su líder y no le buscan votos a su patrona. Más bien tratan de ser sus devotos.

29 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

No pelean entre ellos. Su jefa nunca va a las sesiones del Congreso, pero para ellos siempre está presente. No promueven proyectos de ley que favorezcan a su líder y no le buscan votos a su patrona. Más bien tratan de ser sus devotos.

Son los congresistas marianos, un selecto grupo de legisladores conservadores que decidieron dejar a un lado el escudo del Congreso para llevar en sus solapas la medalla de la Virgen María.

Aunque mayo es el mes de la virgen, a ellos no les gusta hablar de su devoción, porque, como dice el senador Roberto Gerlein, del Atlántico, "uno no debe andar contando a toda hora sus cuestiones religiosas".

Sin embargo, cuando les dan la oportunidad de hablar de su devoción que sienten por la Señora, sus discursos pueden ser irrefrenables.

Gerlein y sus colegas Manuel Ramiro Velásquez, de Antioquia, y Julio Manzur, de Córdoba, admiten que su fe en la Virgen comenzó cuando eran niños, en los colegios católicos donde aprendieron a escribir, sumar y, por supuesto, a hilvanar las primeras ideas.

"Yo fui educado en Medellín en el Colegio San José, que era de los hermanos cristianos de la comunidad San Juan Bautista de la Salle", dice Velásquez. "Yo nací en una familia profundamente católica y desde niño me llevaron a todas las procesiones de la Virgen del Carmen en Cereté, mi pueblo", añade Manzur.

Hoy, dicen que no dan paso en su vida política sin antes encomendarlo a la Santísima. Y cuando se les pregunta si de algo ha servido tanta Ave María y camándula en su trayectoria política, los tres son "mansos y humildes de corazón" y admiten que los grandes milagros no se han visto.

Siempre mete la mano.

"Los milagros no tienen que ser espectaculares. Solo la cotidianidad de estar bien de salud es suficiente", dice con humildad Manzur. "No se trata de esperar resurrecciones", remata Gerlein, un curtido congresista y ex ministro.

Eso sí, en cuestión de elecciones ellos dicen que la Virgen siempre mete la mano .

"Pensé que las últimas elecciones iban a ser un desastre, le pedí la protección a la Virgen y todo me salió muy bien", cuenta Gerlein.

Velásquez, a su vez, dice que en las campañas, su equipo parece más una comunidad religiosa que una empresa electoral.

"Siempre empezamos todos nuestras reuniones con una oración, una misa o encomendándonos a María", dice el senador antioqueño.

De hecho, en los últimos años Velásquez ha hecho una singular campaña llamada Cruzada del Rosario , en la que ha repartido más de tres mil camándulas, para propagar esta devoción.

Esta singular bancada de la Santísima Virgen no ha presentado un solo proyecto de ley que la favorezca. "La Virgen no necesita de eso", afirma Gerlein. Solo Velásquez logró aprobar una ley de honores, pero para el Sagrado Corazón de Jesús.

Aunque EL TIEMPO solo encontró a tres integrantes de la bancada de la Virgen en el Senado y a dos más en la Cámara (Alonso Acosta y Juan Hurtado), porque según Manzur "nadie ha dicho que la política sea de santos", Manuel Ramiro Velásquez asegura que "si usted les pide las billeteras a todos los senadores, más de 80 tiene ahí, guardada, la estampita de María, por más liberales que sean".

FOTO.

1- Manuel Ramiro Velásquez.

2- Roberto Gerlein

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