MONOGRAFÍAS EN ARQUITRAVE

MONOGRAFÍAS EN ARQUITRAVE

Mantener en circulación una revista que carece de apoyos oficiales o comerciales es de por sí meritorio. Pero si se trata de una revista dedicada a la difusión de la poesía el mérito es mayor y más si se hace en un país como el nuestro en donde las preocupaciones públicas parecen enrumbarse por otros derroteros. Arquitrave (www.arquitrave.com) es precisamente una de estas revistas; una de las muy pocas que se ocupan de la poesía y subsisten a pesar de todo y debido al entusiasmo y al tenaz empeño del poeta Harold Alvarado Tenorio que ha logrado agrupar suficientes voluntades para mantenerse en su propósito: un número de suscriptores en todo el mundo (que ojalá aumente) y muchos miles de lectores, unidos compartiendo el sutil vínculo del poema.

16 de octubre 2004 , 12:00 a.m.

La revista es de una sencilla elegancia, casi una pequeña obra de artesanía (Alvarado hace de artesano editor) que sorprende en cada número con el tratamiento riguroso pero ameno de la obra de algún poeta escogido. Algunos números son verdaderas monografías sobre la poesía de países lejanos o extraños con los cuales apenas podemos construir asociaciones muy aproximadas. La labor de traducción es otra de las virtudes del trabajo de Alvarado y sus colegas en este empeño literario.

En Arquitrave aparecen poetas consagrados y jóvenes promesas. La revista es entonces una tribuna generosa para nuevos valores que de otra forma no tendrían apenas la oportunidad de hacernos conocer su obra. Solo se exige calidad y nivel. No hay motivos diferentes a la belleza para acceder a la revista. El lema personal de Alvarado,cien flores se abran, que cien escuelas ideológicas compitanrecogido de otro poeta, Mao Tse Tung, expresa bien el espíritu de sus páginas, abiertas a toda iniciativa creadora en ese maravilloso mundo de la palabra.

Rescatar la poesía del silencio, y más aún, salvarla de las doradas cadenas del compromiso oficial parecen ser los dos grandes motivos que inspiran esta empresa literaria. Ambas son aspiraciones encomiables pero de difícil realización. La primera, porque ya se conoce el valor subversivo de la palabra y en su contra parecen conspirar con éxito fuerzas muy poderosas; la segunda, porque en los tiempos que corren la idea gregaria parece ahogar e imponerse mientras el pensamiento libre y divergente incomoda al poder. Hasta ahora Arquitrave ha logrado mantenerse a flote. Hagamos votos porque persista muchos años más.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.