EN BUSCA DE UN RUMBO PERDIDO

EN BUSCA DE UN RUMBO PERDIDO

Alguien decía que en la política no es suficiente decir las cosas. Lo importante es repetirlas, repetirlas y volverlas a repetir. A riesgo entonces de volvernos cansones, es necesario insistir -tal vez ahora más que nunca- en la imperativa necesidad de fortalecer los partidos políticos.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Alguien decía que en la política no es suficiente decir las cosas. Lo importante es repetirlas, repetirlas y volverlas a repetir. A riesgo entonces de volvernos cansones, es necesario insistir -tal vez ahora más que nunca- en la imperativa necesidad de fortalecer los partidos políticos.

Toda esta discusión sobre la reelección, por desgracia cada vez más agria, no habría sido necesaria si el Presidente tuviera un partido fuerte que respaldara sus políticas y garantizara su continuidad. Infortunadamente, el propio presidente Uribe ha sido el menos interesado en darles a las colectividades políticas la debida importancia o el empujón necesario para que se organicen y fortalezcan.

No es sino mirar alrededor, para constatar las nefastas consecuencias de acabar con los partidos para la gobernabilidad. Ningún vecino de la región andina tiene un mandatario que haya sido producto de un partido político fuerte. Ninguno había ocupado siquiera un cargo público importante o de elección popular. Cuando las democracias improvisan y le dan cabida a la antipolítica, producen presidentes débiles que, o bien viven a punto de caerse, como los de Ecuador, Perú y Bolivia, o tienen que acabar con la democracia para sostenerse, como el de Venezuela.

Es en este contexto que el Partido Liberal debe recapacitar sobre su papel en la actual coyuntura política. El liberalismo sigue siendo, con creces, la mayoría del país. Pero el Partido, como organización, está a punto de pasar al peor de los infiernos políticos: la irrelevancia.

Cuando semejantes paradojas se presentan, por lo general significa que la dirigencia no está interpretando a su colectividad, o lo que es más grave, se muestra incapaz de producir ideas atrayentes y aglutinantes o de ejercer un liderazgo eficaz y creativo en los momentos más necesarios. Se pierde entonces el apoyo y la credibilidad suficientes para ser considerado como alternativa de poder..., y viene la muerte lenta. Es el proceso en que tristemente ha entrado el Partido Liberal.

La actual dirección del partido se metió en una situación de veras complicada: por un lado, quiere hacerle una oposición cada vez más cerrada a un Presidente inmensamente popular, y en abierta contradicción con el mandato de su máxima autoridad, que votó mayoritariamente por una colaboración constructiva con independencia crítica . Y por el otro, quiere acercarse al Polo Democrático, cuyo ascenso en el escenario político lo ha hecho a expensas y en contra precisamente del Partido Liberal. Se les olvida que el objetivo del PDI es quitarle al liberalismo su espacio político, como en efecto lo está logrando: difícil de creer, pero todos aplaudieron que al PDI lo aceptaran en la Internacional Socialista, a donde con tanto esfuerzo se había llegado.

Como suele suceder cuando no se tiene un norte claro, ni unos principios ideológicos que sirvan de brújula, los errores y los bandazos se vuelven la norma. El último, para no hacer el inventario, fue retirarse precipitadamente del acuerdo político sin tener ni siquiera la cortesía de consultarlo con sus delegados en las diferentes comisiones. Se pierde tal vez el único escenario donde el partido estaba mostrando un buen grado de responsabilidad, donde además se podía influir decididamente en la discusión y solución de muchos de los más apremiantes problemas, y se da pie a que le echen la culpa al partido si fracasan ( por falta de interés del Gobierno?) las comisiones.

No es tarde para rectificar el rumbo, o para encontrarlo, porque parece perdido. Curiosamente, el partido tiene un espacio amplísimo en el centro izquierda, entre el neopopulismo y la derecha, desde donde podría ejercer su independencia crítica de manera mucho más constructiva y hacer propuestas serias que le devuelvan su credibilidad. En el tema social, por ejemplo, donde hay tantas necesidades, tan pobres resultados y tan pocas iniciativas sensatas.

Pero se necesita una actitud diferente, mentes más amplias y generosas, menos excluyentes, que reemplacen con mayor frecuencia la agresión por la inteligencia y la persuasión. La disciplina es importantísima, pero modulada cuando se viene de la anarquía. Y, sobre todo, es imperativo recuperar las ideas como arma fundamental en el debate político. Porque sin ideas es imposible gobernar, y mucho menos ser alternativa de poder.

* * *.

ME DA MUCHA PENA de nuevo con los venezolanos, porque mañana sabremos definitivamente si hay o no referendo en su país, y si queda alguna posibilidad de preservar la democracia en la hermana república. Infortunadamente, no se puede ser muy optimista.

Mientras tanto, es bien preocupante y sintomática la información del Financial Times de Londres, donde señalan que el ministro de Defensa, García Carneiro, anunció un plan integral de defensa , y citan fuentes que confirman la compra de 200 tanques, misiles israelíes y otros juguetitos . En la misma publicación citan al diputado Edis Ros, de la Comisión de Defensa, advirtiendo que un conflicto armado podría desencadenarse si Colombia no suspende la compra de los tanques . Qué tal? Y el continente, como los avestruces...

jmsantos@buengobierno.com

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