CARTA A LUCHO GARZÓN

CARTA A LUCHO GARZÓN

Estimado Lucho:

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Estimado Lucho:.

Usted ha enfocado los primeros meses de su cuatrienio en el drama humano de aquellas localidades, como Ciudad Bolívar y Usme, las cuales, si no hay presencia de la autoridad -y asistencia inmediata-, pueden convertirse en verdaderas bombas sociales y estallar en cualquier momento. Y lo ha hecho con valor y decisión, tal vez porque cuando se habla de un modelo de ciudad , concebido y aplicado por Enrique Peñalosa y prolongado por Antanas Mockus, dicho modelo -tan defendido y defendible- fallaba en aspectos en los que no hubo la atención necesaria, ya que presumiblemente las prioridades de tales burgomaestres eran distintas a programas tan loables como el de Bogotá sin hambre .

Sin embargo, como yo fui de los que votaron por Luis Eduardo Garzón, creo sentirme con autoridad moral como elector suyo para plantear ciertas inquietudes. Seis meses después de haber llegado usted a la Alcaldía, oigo con preocupación que hay sectores del norte de la ciudad hasta ahora insatisfechos con sus ejecutorias. Hubo algunos que apoyaron su opción política y otros -posiblemente la mayoría- que no lo hicieron, pero, una vez elegido como gobernante, usted se convierte en mandatario de toda la población.

Y el norte no se limita, como algunos suponen, a la zona Tsus alrededores, invadida hoy de vendedores ambulantes -en razón de un fallo de la Corte Constitucional-, como tantas otras aceras a lo largo y ancho de la ciudad; ni al hecho de que nunca haya un policía de tránsito en la calle 87 con la Circunvalación (justo por donde montones de ciclistas se desplazan hacia La Calera) y los conductores aprovechan para subir arbitrariamente por la transversal 4a. para dar un giro indebido, con el fin de poder voltear hacia el sur; ni a que por dicha avenida -la Circunvalación- sigan transitando camiones con materiales pesados, que no solo generan trancones, sino que son un peligro andante; ni a que el parque de Emaús lo hubieran desenrejado y ahora esté expuesto al abandono, y sus ocupantes -niños, en su mayoría-, a toda clase de riesgos; ni a que la pavimentación de la calle 72, arriba de la carrera 5a. , se haya demorado mucho más de lo planeado.

Podría pensarse que esas son frivolidades de los ricos, molestos con cualquier cosa, aunque no sean del todo banalidades. Finalmente se trata de estratos cuatro y cinco, cuyos habitantes cumplen por principio con sus obligaciones tributarias. No, señor Alcalde. El norte no es apenas eso . Sino, de seguro, hay barrios tan pobres o más que tantos del sur. Lo que ocurre es que, así como en el modelo Peñalosa-Mockus el espacio público -incluyendo la pavimentación conservada de las ciclorrutas y el cuidado de los parques- constituía una prioridad, durante sus mandatos también se hicieron obras fundamentales en barrios marginados que ni siquiera alcanzan a ser estrato uno. Son voces de respaldo no subestimables que hoy los mantienen a ambos con vigencia política.

Hay la sensación -que ojalá usted pueda disipar rápido- de que el norte, si se quiere burgués, poco existe para el alcalde Garzón. Como el centro de la ciudad, desamparado y empobrecido, cuyo proyecto de renovación está pendiente de ejecutarse. Sensación agravada en parte por otros hechos, como el desorden vehicular -ya insoportable- en la Autopista Norte, al igual que el caos de Suba y el deterioro vial de barrios del noroccidente. Todo ello puede atribuirse a obras que requieren estricta planeación y pronta culminación.

Y hay la sensación - o será realidad?- de que varios colaboradores han mamertizado la gestión general de la Alcaldía y de que sería bueno darse un sacudón y demostrar ante los ojos de los bogotanos que usted es capaz de relevar a aquellos funcionarios con actitudes arribistas y engolosinados mareados con el poder. A mí, por ejemplo, me supo a cacho el que el nuevo director del Jardín Botánico saliera con que ahora sí esa entidad se convertiría en centro de investigación científica y no en una simple exposición de árboles y flores ornamentales, cuando desde hace rato en el Jardín venían practicándose serias investigaciones.

Aún más. Con el respeto que me merece doña Laura Restrepo, no es correcto que un Instituto tan importante como el de Cultura y Turismo quede al garete por el hecho de que ella obtuvo el premio Alfaguara de novela, honroso galardón que le genera determinados compromisos con la editorial y que a su vez acaparan el tiempo que debería dedicarle al Instituto. Se dirá que hay segundos de a bordo, pero las cosas, ya se sabe, no funcionan bien cuando no tienen una cabeza responsable y visible. Además, la cultura ciudadana no puede reducirse a convocar festivales, carnavales y cabalgatas con el pobre argumento de que así se hace cultura masiva.

Dele un vuelco a esa nómina porque su función no es apenas la de ser un buen Alcalde. Usted, Lucho, tiene la misión histórica de mostrar que la izquierda democrática en Colombia también puede gobernar, rompiendo ortodoxias y abriendo compuertas, como lo hicieron en su momento con España Felipe González y el socialismo (reto que vuelve a presentársele a Rodríguez Zapatero). Si la izquierda fracasa, la derecha se catapulta. Y, ahí sí, adiós, democracia!.

Con un solidario abrazo, D Artagnan.

posgar@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.