EXPOSICIÓN ALERTA SOBRE EXTINCIÓN DE RANAS

EXPOSICIÓN ALERTA SOBRE EXTINCIÓN DE RANAS

Unas 200 ranas vivas provenientes de diversas partes del mundo, incluida América Latina, pueden observar desde ayer en Nueva York en una exposición que alerta sobre el creciente peligro de extinción de estos anfibios.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Unas 200 ranas vivas provenientes de diversas partes del mundo, incluida América Latina, pueden observar desde ayer en Nueva York en una exposición que alerta sobre el creciente peligro de extinción de estos anfibios.

La muestra, que estará abierta hasta octubre en el Museo de Historia Natural, reúne 24 especies de ranas de países como Argentina, Bolivia, Brasil, China, Colombia, México, Madagascar, Nicaragua, Paraguay, Surinam, E.U., Uruguay, Venezuela y Vietnam.

Las especies van desde la pequeñísima rana dorada de Madagascar, que sólo tiene dos centímetros de largo, hasta la enorme rana toro africana, del Africa Subsahariana, que puede medir hasta 20 centímetros.

El propósito de la exposición gira en torno a la paradoja de que mientras la ciencia ha descubierto 900 especies desde 1985, estos anfibios están gradualmente desapareciendo de la faz de la Tierra.

La extinción "en selvas tropicales y áreas remotas puede que se deba a una infección producida por un hongo, aunque continúan las investigaciones al respecto", dijo a EFE el biólogo colombiano Taran Grant, del departamento de Herpetología (dedicado al estudio de los reptiles) del museo.

En general, agregó, las extinciones de especies se deben a modificaciones o destrucciones de sus hábitats naturales por la mano del hombre, incluidas la tala y quema de bosques, la contaminación del suelo o las fuentes de agua y el desarrollo urbano.

En América Central -señala un panel explicativo de la muestra-, la llamada "ola de muerte" alcanzará pronto a las ranas doradas panameñas, y es por ello que se ha creado el Proyecto Rana Dorada, un esfuerzo colectivo internacional para prevenir su extinción.

La pieza central de la exposición es un vivero construido alrededor de la raíz de un árbol tropical que alberga a 75 ranas venenosas de nueve especies distintas, entre ellas la azul, la fantasma y la brasileña.

Halladas en Centro y Sudamérica, desde Nicaragua hasta el sur de Brasil, estas ranas venenosas viven en climas tropicales húmedos y son altamente tóxicas en su ambiente natural.

Se estima que las secreciones de una rana venenosa dorada, que provienen de su alimentación -principalmente hormigas y arácnidos-, contienen el veneno suficiente como para matar a 20.000 ratones o 10 personas.

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