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LA FIESTA GRANDE FUE PARA SERGI BRUGUERA

LA FIESTA GRANDE FUE PARA SERGI BRUGUERA

Al borde del agotamiento, beneficiado quizá por haber jugado menos durante el torneo (10h 21m de tiempo neto, contra las 15h 51m que debió batallar Jim Courier para ganar sus seis partidos anteriores), el tenista español Sergi Bruguera obtuvo ayer su primera victoria mayor al adjudicarse el torneo abierto de Francia. Para cortar el camino del estadounidense Courier rumbo a su tercera victoria consecutiva, algo que sólo obtuvieron unos pocos y grandes campeones, entre los cuales el sueco Bjorn Borg, Bruguera sacó fuerzas insospechadas y volcó en su favor definitivamente un match que ya estaba a su alcance en el primero, cuando tomó la delantera y obligó a su adversario a una carrera de persecución que no hizo más que acelerar su desgaste físico.

Concentrado exclusivamente en el match, y antes aún en el torneo, el tenista catalán confesó ignorar las razones del éxito de los jugadores españoles en el abierto francés, pues a su victoria de hoy se sumó a mediodía la del madrileño Roberto Carretero, campeón juvenil en una final que lo enfrentó con su compatriota catalán Alberto Costa.

Lo único que puedo decir es que mi tenis, mi campaña y mi victoria de hoy se deben en especial a las relaciones privilegiadas que establecí con mi padre que es también mi coach, quien guió mi formación del mismo modo que orienta todas mis actividades deportivas , consignó el vencedor y sucesor de Courier.

Saludado con hidalguía por el doble campeón estadounidense, que prefirió atribuir la derrota a que mi rival jugó mejor, y en todo momento mereció el título , Bruguera admitió que como ocurre con muchos tenistas españoles, ganar el abierto de Francia es un sueño muy preciado, porque es el momento cumbre en las canchas de polvo de ladrillos, que es la superficie donde nos formamos casi todos .

Por esa razón, quizá, Bruguera celebró su espectacular victoria de ayer de espaldas a la tierra, los ojos fijos en el cielo del atardecer de París, con el gesto de quien no quiere despertar de un sueño placentero, que sólo podía interrumpir su vencido, un siempre humilde Courier, llegado a su lado para ser el primero en felicitarlo.

Entre tanto, antes de quedar sumergido por una oleada de saludos y gestos de felicitación, Luis Bruguera que se mantuvo impasible durante todo el partido, tan concentrado como su hijo dentro del terreno se tomó la cabeza con las dos manos y, como Sergi por tierra, elevó los ojos al cielo.

Dentro de la tribuna presidencial, el hombre más congratulado tanto por las autoridades como por sus vecinos era el también catalán Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional, que soportó con estoicismo y sin aflojarse siquiera la corbata el sol que ayer hizo del Court Central una caldera ardiente, a punto para cocinar un camarón llamado Jim Courier, de quien se supo que la derrota aproxima su sonrosada tonalidad a un inquietante gris.

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