LOS VIAJES DE FALLA

LOS VIAJES DE FALLA

A Alejandro Falla el tenis siempre le ha fascinado. Desde cuando a los 4 años agarraba una raqueta, casi tan grande como él, para hacer rebotar una bola contra las paredes de la sala de su casa, a pesar de los regaños de su mamá, Elsa.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

A Alejandro Falla el tenis siempre le ha fascinado. Desde cuando a los 4 años agarraba una raqueta, casi tan grande como él, para hacer rebotar una bola contra las paredes de la sala de su casa, a pesar de los regaños de su mamá, Elsa.

A esa misma edad sacaba la ropa del closet de su papá, Jorge, y la empacaba en una maleta. Su juego preferido era anunciar a todo pulmón que se iba en avión a jugar torneos. " Cómo te va a ir?", le preguntaba Jorge, un entrenador que en 1987 fue el segundo mejor tenista del país. "Me los voy a ganar", respondía Alejandro.

Así eran los sueños de este caleño de 20 años, hoy número 146 del mundo, quien una semana atrás clasificó al cuadro principal de Roland Garros, donde ganó un partido y le arrebató un set al octavo sembrado, David Nalbandián. En esa misma cancha 2, en la que el pasado martes enfrentó al argentino, hace tres años había conseguido su primer gran título: se coronó campeón juvenil de dobles con Carlos Salamanca, quien ahora atiende sus consejos.

"Le digo que tiene mucho potencial, pero debe manejar la cabeza", cuenta Falla sobre su amigo y compañero en el equipo Colsánitas. Este, a su vez, destaca la inteligencia de Falla en la cancha. Y sus cualidades fuera de ella. "Le va muy bien con las niñas", afirma Salamanca.

Felipe Berón, que lo entrenó entre los 14 y los 18 años, lo confirma. "Tiene buena labia . Es alegre, mamagallista y muy buen amigo", dice sobre este hincha de Nacional, aficionado al vallenato, la salsa, el regetón y a navegar por Internet.

"No le gusta perder en nada. Es muy luchador y un convencido de que va a ser bueno", cuenta Berón sobre Alejo , que, incluso, golpeaba bolas de tenis desde una silla de ruedas mientras se recuperaba de una operación de rodilla que amenazó su carrera en el 2001.

Falla se acerca ahora al grupo de los 100 primeros tenistas del mundo, pero no vive en las nubes. "Uno no tiene la vida comprada y hay que aprovechar los buenos momentos", explica. Por ahora sigue empacando sueños.

Llegará a los 100 porque...

- Es joven, fue uno de los mejores juveniles del mundo (4) y ha cumplido bien la transición entre esa categoría y la profesional. Ha ganado Futuros, Challengers y ahora se hace sentir en los torneos ATP.

- Su fortaleza es la mentalidad. Está convencido de que será uno de los mejores 100 tenistas del mundo y hace todo lo necesario para alcanzar su meta. Es disciplinado, luchador y tiene capacidad de sufrimiento.

- Tiene buenas características físicas. Mide 1,81 metros, es fuerte, resistente y el hecho de ser zurdo, con su saque abierto, un juego consistente de fondo y un revés paralelo muy sólido, lo hace un jugador muy incómodo.

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