MÓNICA, UNA MÉDICA DE 24 HORAS PARA EL MOCHUELO

MÓNICA, UNA MÉDICA DE 24 HORAS PARA EL MOCHUELO

Los ratones corren como perros en estampida por ranchos armados con tela asfáltica y retazos de tablas, por remedos de dormitorios y cocinas donde roen la escasa comida que consiguen las 211 familias que viven en el Mochuelo Bajo y los barrios Barranquitos y La Esmeralda de la vereda Mochuelo, un área rural de Ciudad Bolívar.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Los ratones corren como perros en estampida por ranchos armados con tela asfáltica y retazos de tablas, por remedos de dormitorios y cocinas donde roen la escasa comida que consiguen las 211 familias que viven en el Mochuelo Bajo y los barrios Barranquitos y La Esmeralda de la vereda Mochuelo, un área rural de Ciudad Bolívar.

Son 811 habitantes de estratos 1 y 2 que espantan a escobazos babosas y roedores -no les colocan veneno por los niños-, y lanzan manotazos a las nubes de moscas engordadas en el relleno sanitario Doña Juana, un vecino pestilente. Es al que culpan de algunos males: la irritación permanente de garganta y ojos, gripas, brotes y rasquiñas en rostros y brazos de los niños.

A este lugar, donde por añadidura el aire lo enrarecen las chimeneas de cuatro ladrilleras, donde para enfermarse se deben tener en cuenta el horario y los días fijados para la atención en los dos puestos de salud disponibles para los pacientes, llegó Mónica Basallo.

Ella es la médica general entrenada en medicina familiar, de 25 años, recién nombrada por la Secretaría Distrital de Salud (SDS) para atender -por un sueldo de dos millones de pesos mensuales- el puesto de salud del Mochuelo. Será el centro que a partir del próximo martes funcionará las 24 horas y donde ese mismo día se pondrá en marcha oficialmente el programa de salud familiar y comunitaria en Bogotá.

Es el programa presentado esta semana por el Distrito como modelo de atención -que tendrá una inversión de 36 mil millones de pesos-, con el cual ambiciosamente la SDS espera revolucionar la prestación de los servicios de salud a la población de los estratos 1 y 2. Para ello, está conformando los primeros 24 equipos básicos integrados por un médico general, enfermero, promotor de salud y odontólogo. Cada grupo se responsabilizará por la salud de 800 familias que visitarán casa por casa.

El objetivo es identificar sus problemas de salud y condiciones de vida para luego definirles cuáles serán "las intervenciones" y planes de prevención, tratamiento y formas saludables que deben seguir cada uno de los habitantes, explica el secretario de Salud, Román Vega.

Para cumplir con esa tarea, Mónica trasteó sus corotos hace 15 días a la vereda. Se instaló en un pequeño apartamento incompleto cedido por la comunidad, a donde ingresa por la misma puerta que se entra a la iglesia San Isidro, la única del lugar. Allí se encuentra con las misas celebradas en domingo y el velorio de los muertos. "Es algo que no tiene importancia, cuando hay un trabajo grande por hacer", dice.

Las primeras visitas.

Mónica empezó hace una semana las visitas domiciliarias en el barrio Barranquitos, cercano a Doña Juana, habitado por 254 personas, la mayoría obreros, empleadas domésticas, vendedores ambulantes, ex recicladores y desempleados. EL TIEMPO la acompañó en el recorrido. Por el camino, siempre encuentra enfermos.

"Doctora, sufro de insuficiencia pulmonar y no tengo plata para pagar la cita. Me echo dos horas de camino para llegar a esa bendita ARS (administradora del régimen subsidiado) y no me quieren dar el oxígeno. El otro se me acabó", se queja llorando Carmen García. Mónica la tranquiliza informándole que puede ir al puesto de Pasquilla, cerca de allí, por el oxígeno.

En cada visita domiciliaria -con dos promotoras de salud- ella les aclara a las familias: "La medicina familiar es para prevenir enfermedades. Por ejemplo, si llevan un niño que ya esté morado por una infección respiratoria, es posible que no pueda hacer mucho. Pero si se cuida su salud a tiempo, podemos hacer más".

El programa, calificado por la Administración de "revolucionario", ya tiene cuestionamientos. Algunos señalan que el secretario de Salud, Román Vega, está montando un Sisbén paralelo que atenderá a los pobres estén o no carnetizados y que los costos los pagan los ciudadanos. El concejal Ernesto Salamanca (Lib.) ha advertido que los centros de salud y hospitales no están preparados con personal ni tecnológicamente para asumir la demanda y los excesos que podría generar el plan.

"No se está creando ningún Sisbén paralelo. Solo planteamos que la gente no asegurada al régimen subsidiado pueda acceder a los servicios sin barreras", responde Vega. Para mejorar la atención -agrega-, habrá readecuación de infraestructuras (como el hospital Meissen), y construcción de nuevas (Cami Manuel Beltrán en Ciudad Bolívar y el hospital de Patio Bonito). "Si se crea un cuello de botella con el exceso de demanda -asegura-, se regulará".

Por ahora, Mónica, la doc del Mochuelo -como la llaman- no tiene apuro ni temor de responder por la salud de un mínimo de 800 familias del sector. Al menos, ese fue el compromiso de la Secretaría de Salud, como el de desterrar ratas, babosas y moscas.

FOTO/Felipe Caicedo EL TIEMPO.

1- El equipo de salud familiar del puesto de salud del Mochuelo, visita las viviendas del barrio Barranquitos de Ciudad Bolívar, donde abundan roedores y moscas.

2- Mónica Basallo tendrá que saltar más de un obstáculo en el área rural del Mochuelo para atender enfermos de urgencia, especialmente en la noche.

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