IYAD ALAWI, LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

IYAD ALAWI, LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

El viernes pasado el Consejo Gobernante en Irak, respaldado por Estados Unidos y la ONU, dio su guiño para que el médico Iyad Alawi encabece el gobierno interino, al que se le devolverá la soberanía del país el próximo 30 de junio.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

El viernes pasado el Consejo Gobernante en Irak, respaldado por Estados Unidos y la ONU, dio su guiño para que el médico Iyad Alawi encabece el gobierno interino, al que se le devolverá la soberanía del país el próximo 30 de junio.

El martes, se espera que el enviado especial de la ONU, Lakhdar Brahimi, anuncie los nombres del Presidente, dos vicepresidentes y otros 26 "miembros de gabinete" que guiarán el destino de los iraquíes hasta que se realicen elecciones populares.

A su favor, Alawi tiene el haber renunciado hace un mes al Consejo Gobernante en Irak, en protesta por sus desacuerdos con E.U. Eso, ante los iraquíes, da legitimidad a su mandato pues no es visto como un títere del "invasor".

Además, es chiita y por lo tanto representaría a casi el 60 por ciento de la población. Pero su perfil político e historia también predicen inconvenientes. Para comenzar, estuvo "encamado" con la CIA en la década de los 90 y lideró esfuerzos para derrocar a Saddam Hussein a través de un grupo que él mismo fundó: El Acuerdo Nacional Iraquí, grupo que él fundó.

Eso, de entrada, lo podría hacer enemigo de las facciones sunitas -filiación de Hussein- y de todo el remanente de su régimen, que es hoy responsable de la violenta oposición que se registra en ciudades como Faluya.

A su vez, está en muy malos términos con el Consejo Nacional Iraquí de Ahmad Chalabi, que si bien cayó en desgracia ante los estadounidenses, cuenta con notable apoyo en Irak.

Para el presidente estadounidense, George W. Bush, la designación del Primer Ministro y el resto del gobierno, es un tema de trascendental importancia.

Con el fantasma de la cárcel de Abu Ghraib todavía deambulando y en aumento el número de ataúdes estadounidenses que regresan de la guerra, es el éxito o fracaso de esta "transición" en Irak lo que probablemente decidirá su permanencia en la Casa Blanca.

Y aunque tiene urgencia en conformar un nuevo gobierno al que le puede entregar la papa caliente , sabe que, de equivocarse, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

"Bush, más que nada, quiere entregar el control, pero sin perderlo. Necesita unos meses de tranquilidad y buenas noticias en Irak para concentrarse en las elecciones. Pero al mismo tiempo debe asegurarse de que la rivalidad entre facciones no desencadene en una guerra civil que le obligue a salir corriendo. No solo diría adiós a los campos petroleros, sino que eso sería visto como una fracaso mayúsculo de su política exterior", anota Svelan Tsalik, del Instituto para una Sociedad Abierta, con sede en Nueva York.

La otra pieza del rompecabezas es la resolución que actualmente se discute en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que debe delimitar las atribuciones de este nuevo gobierno y el rol que jugarían E.U. y la coalición.

Bush insiste en que se busca devolver la soberanía a los iraquíes, pero quiere retener el control militar hasta que no exista una fuerza armada en el país capaz de hacerlo por sí misma. Esta posición lo tiene nuevamente enfrentando con europeos, chinos, rusos y hasta con su aliado de siempre, Gran Bretaña, que empujan una resolución de la ONU que daría al nuevo gobierno de Irak autonomía en al ejercicio de la fuerza pública.

Tony Blair, por ejemplo, ha dicho que serían los iraquíes quienes aprobarían de ahora en adelante cualquier operación militar en el país.

China va más allá, pues ha pedido que el mandato de las tropas de E.U. y otros miembros de la coalición expire en enero del 2005, solo renovable por el propio Consejo de Seguridad de la ONU. Al mismo tiempo, quieren que el nuevo gobierno iraquí recupere el control de los dividendos que deja la industria del petróleo y que se defina si E.U. pretende que sus soldados y contratistas sean inmunes a cualquier acción judicial que pueda elevar una corte en este país.

Todos, temas espinosos para Bush y a los que se opone por principio. "Esa es la gran contradicción de E.U. Quiere decirle al mundo que restituyó la soberanía a Irak, que hay un nuevo gobierno en el país, pero manteniendo el control del aparato de seguridad, controlando el flujo del petróleo y con pasaporte para violar derechos humanos sin responderle a nadie", dice Tsalik.

Los europeos y otros miembros del Consejo saben que E.U. no está en la mejor de las posiciones pare negociar y que necesitan que se apruebe cuanto antes una resolución. Lo que está por verse es qué tanto cederá Bush en el esfuerzo por salvar su pellejo electoral.

FOTO.

Alawi representa al 60 por ciento de la población iraquí.

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