LIPOS , A PRECIO DE GANGA

LIPOS , A PRECIO DE GANGA

Los teléfonos no paran de sonar en la Dirección General del Hospital Universitario del Valle (HUV). Cada día se reciben unas 250 llamadas de mujeres ansiosas de levantarse los párpados, corregirse la nariz, reducir o aumentar el tamaño de sus senos, o someterse a una lipoescultura. Tampoco faltan algunas consultas masculinas.

31 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Los teléfonos no paran de sonar en la Dirección General del Hospital Universitario del Valle (HUV). Cada día se reciben unas 250 llamadas de mujeres ansiosas de levantarse los párpados, corregirse la nariz, reducir o aumentar el tamaño de sus senos, o someterse a una lipoescultura. Tampoco faltan algunas consultas masculinas.

El único centro asistencial de nivel 3 en el suroccidente del país está en promoción desde la semana pasada, cuando su director, Jorge Iván Ospina, ofreció cirugías estéticas para personas de estratos uno, dos y tres, entre 40 y 60 por ciento más baratas que las practicadas por las clínicas privadas.

El nuevo programa del HUV les permitirá a personas de bajos recursos acceder al quirófano mediante una tarifa que oscila entre 300 mil y un millón y medio de pesos, frente a los 3 millones que se cobran como mínimo en el mercado tradicional.

Los pacientes deben presentar copias de los recibos de servicios públicos o una carta del Sisbén. Las cirugías se pueden ir pagando por cuotas, y se llevan a cabo cuando la persona complete el monto total. Ninguna ARS o EPS financiará estos procedimientos, pues no hacen parte del Plan Obligatorio de Salud, aclara Ospina.

Las intervenciones se realizarán todos los sábados, a partir del 19 de junio, en dos de los 19 quirófanos de la institución. El equipo médico responsable estará compuesto por 12 personas.

La voz de los interesados.

"Me quiero poner siliconas y estoy decidida a reunir la plata", dice Mónica Dávila, de 27 años, una vendedora de cosméticos a domicilio del barrio Ciudad Córdoba, en el oriente caleño. Ella, que vive en estrato dos, aspira a que le cobren 800 mil pesos. Sin embargo, el precio podría variar de acuerdo con la valoración que le harán. Esta cuesta 28.000 pesos, bastante menos que los 50.000 ó 60.000 que se pagan en las clínicas particulares.

Yulied Beltrán, de 21 años, vive en el barrio El Poblado II, de Aguablanca (estrato dos). El sueño de esta manicurista, que gana entre 3.500 y 4.000 pesos por cada servicio, es que su hermano mayor le financie una lipoescultura, por la que el HUV le cobra un millón de pesos.

"Tenemos derecho a vernos bonitas", opina Piedad Ibarra, un ama de casa de 47 años, que argumenta razones de salud para acogerse a este programa, pues pesa 84 kilos a pesar de medir apenas 1,55 metros. "He hecho dietas, pero no han funcionado, y me duelen las rodillas por el sobrepeso", comenta.

En vista de la avalancha de solicitudes, y para evitar que la entrada del centro asistencial se congestione, como sucedió la semana pasada, el hospital decidió programar charlas vespertinas sobre estas cirugías.

Belleza en cifras.

De acuerdo con Fenalco, la del Valle es una de las capitales con mayor movimiento en cirugías plásticas y métodos de embellecimiento. En el directorio telefónico aparecen más de 90 establecimientos, entre los que figuran 25 clínicas donde operan 100 profesionales. Setenta de ellos pertenecen al Colegio de Cirujanos Plásticos.

Cada año se realiza un promedio de 1.000 lipoesculturas a mujeres y 500 a hombres. Entre las mujeres, los procedimientos más apetecidos siguen siendo la variación de tamaño de los senos y las lipos . Los hombres prefieren las faciales, como las de nariz, mentón, párpados y de rejuvenecimiento. Es tal el boom que llegan pacientes de Estados Unidos, España, Italia, Ecuador, Perú y Aruba.

Ospina dice que su hospital no busca competir con el mercado privado, sino disminuir la práctica de cirugías en los llamados centros de garaje , donde son mayores los riesgos de secuelas físicas y de muerte.

El Colegio de Cirujanos coincide con Ospina en la necesidad de frenar las intervenciones piratas. El año pasado, Cali registró la muerte de tres personas por inyecciones con aceite de cocina para aumentar la masa corporal en glúteos, senos y piernas. Según los médicos que tuvieron a su cargo estos casos, el aceite provocó quemaduras que terminaron en mutilaciones de la zona donde fue aplicado.

FOTO.

EL VIERNES, el director del Hospital Universitario del Valle, Jorge Iván Ospina, dictó una conferencia para unas 300 mujeres interesadas en las cirugías, que colmaron uno de los auditorios del centro asistencial.

Carlos Ortega / EL TIEMPO

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