URIBE Y GABO, SIN NINGUN PROTOCOLOS

URIBE Y GABO, SIN NINGUN PROTOCOLOS

Un campaña de 15 días por correo electrónico logró reunir el pasado sábado en la noche en el auditorio del lujoso hotel Presidente-Intercontinental a cerca de un millar de compatriotas residentes en la populosa capital mexicana.

31 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Un campaña de 15 días por correo electrónico logró reunir el pasado sábado en la noche en el auditorio del lujoso hotel Presidente-Intercontinental a cerca de un millar de compatriotas residentes en la populosa capital mexicana.

En la agenda de la visita del presidente Alvaro Uribe a esta ciudad, este encuentro estaba registrado como una reunión con la colonia colombiana. Sin embargo, la cita terminó como la primera exportación de los consejos comunales, esta vez con el Nóbel Gabriel García Márquez sentado en la mesa directiva con el Presidente.

Después de hablar de la nueva propuesta de diálogo con el ELN, de las Farc y de los paras , Uribe les ofreció la palabra a los invitados.

Los primeros se quejaron de líos con pasaportes y visas y, después, Consuelo Pardo, dueña de una agencia de turismo, contó, que el próximo 17 de junio llevaría 47 mexicanos a Colombia. Uribe la miró y le dijo: "Pasen por la Casa de Nariño y yo los invito a un cafecito".

Más adelante, Luis Aponte, un guajiro que vive en México, le anunció una serenata. Todos voltearon a mirar esperando los mariachis. Pero por el costado izquierdo lo que apareció fue el grupo Guatapurí que tocó hasta la Gota Fría y armó una rumba vallenata.

Luego de más de dos horas, Uribe y Gabo firmaron autógrafos y se tomaron fotos hasta con la nutrida colonia de colombianos que vinieron desde Puebla.

Por el pasillo de salida, en medio de los empujones de los escoltas, Uribe invitó al Nóbel, a unos funcionarios de la comitiva y a un grupo de periodistas colombianos a su suite presidencial en el piso 41 del hotel.

Arriba, el Presiente se puso en magas de camisa y se quitó la corbata. Gabo, por su parte, lo primero que pidió fue un whisky. Como buen anfitrión, Uribe repartió uvas y chocolates. Ofreció tequila pero él solo se tomó dos vasos de jugo de naranja.

El diálogo fue un repaso animado de todos los temas, desde Guaitarilla, la coca de Barranquilla y los medios de comunicación, la reelección y otros más.

En medio de este palabrerío, Gabo, quien habló muy poco, advirtió: "La madre para el que publique algo". Contó que entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde se dedica a terminar dos libros y que habla mucho por teléfono durante el día. Alguien lo interrumpió y le preguntó: A quién llama a la revista Cambio? Gabo contestó: "Al que tenga la culpa".

En medio de las carcajadas, la corresponsal Bertha Ramos sacó la cámara de fotografía. Todos se tomaron la foto de rigor para la vanidoteca . Cuando el Nóbel se dio cuenta que estaba en medio del jefe de prensa de Palacio, Ricardo Galán y de Uribe, pidió que dejaran al Presidente en el centro, aclarando que en caso contrario pensarían que él era el mandatario y "me tumban". Seguidamente, volvió a decir: "Si publican algo, yo digo que no lo dije".

En otra parte formal del diálogo, el Presiente habló sobre sus largas jornadas de trabajo, dando a entender lo duro de ese puesto. Gabo, le replicó: "Para eso le pagamos", y los dos soltaron la risa.

Pasadas las 11 de la noche, el Nóbel se paró, se tomó el último sorbo del cuarto whisky y le dijo a Uribe: "Presidente, no se deje mamar más gallo de estos periodistas y váyase a dormir".

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