ECONOMÍA DE ESTUDIANTE

ECONOMÍA DE ESTUDIANTE

Margarita Vanegas estudia Ciencias Políticas en la Universidad Nacional, donde aprovecha para ser asesora comercial de Comcel y Bellsouth.

30 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Margarita Vanegas estudia Ciencias Políticas en la Universidad Nacional, donde aprovecha para ser asesora comercial de Comcel y Bellsouth.

Su trabajo no tiene horario y por eso puede cumplir con sus responsabilidades académicas y tener un ingreso constante.

Aunque los celulares, los planes y las tarjetas se pueden considerar productos poco comunes o ajenos a la vida universitaria, Margarita afirma: "En la universidad hay una demanda muy grande de cosas y si no las hay o no tenemos tiempo para ir a comprarlas, entre nosotros tenemos que colaborarnos".

Este es un factor común en las universidades. Allí se encuentran productos tan variados como postres, sándwiches, alfajores y dulces, que se ofrecen de mesa en mesa.

Andrea Sepúlveda Muñoz vende golosinas desde el bachillerato y ahora cursa quinto semestre de diseño industrial en el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM).

Tiene una hija y sus ventas son un ingreso importante para ambas. "Al principio es difícil porque nadie lo conoce a uno, pero después la clientela nos hace populares", dice.

En los buenos tiempos llegó a vender 240 galletas diarias, que le representaron 24 mil pesos, pero eso era en la Universidad de Antioquia (U. de A.) antes de que quitaran las ventas informales.

Vendedores de la U. de A.

La situación de los vendedores informales en las universidades a veces resulta polémica, como sucedió en la U. de A. El 9 de noviembre de 2001 mediante el comunicado 056 se dio a conocer la prohibición de este tipo de ventas.

A pesar de la controversia y de la inconformidad de los vendedores, la medida se ejecutó y se inició un proceso evaluativo que le brindara a los 66 vendedores matriculados en diferentes carreras la posibilidad de continuar teniendo un apoyo económico.

A cada vendedor se le estudió la situación económica y académica, trayectoria y sector de ventas. Finalmente 12 fueron seleccionados como socios para administrar cinco burbujas de café que se construyeron como solución, la primera de las cuales abrió en agosto de 2003.

De todos modos, muchos estudiantes han optado por sacar su negocio a las puertas del centro educativo, pues -dicen- el proceso iniciado por la alma máter era demasiado largo.

"Lógicamente la variedad de productos disminuyó pero son mucho más organizados y como hay menos competencia las ganancias se ven más", dice Francisco Javier Hernández, estudiante de noveno semestre de administración de empresas en la U. de A.

Francisco trabaja en una de las burbujas con tres amigos, en turnos acordes con los horarios de clase.

Algunos de los estudiantes no seleccionados formaron una precooperativa que desarrolla actividades en otras áreas como encuadernación, digitación y logística.

"No tenemos estudiantes venteros ambulantes. Algunos por sus necesidades tienen que asumir una venta, pero su condición primordial es la de estudiantes", comenta Ana Lucía Sánchez, asistente de la Dirección de Bienestar Universitario, quien sostiene que el proyecto es exitoso.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.