EL TRANSPORTE URBANO EN IBAGUÉ

EL TRANSPORTE URBANO EN IBAGUÉ

En los últimos diez años el transporte público de la ciudad ha sufrido un significativo deterioro por cuenta entre otros de las autoridades de tránsito y transporte y de los propios transportadores. La política en materia de transporte público no la orienta para nada la Secretaría de Tránsito de Ibagué, esta va a contrapelo de los intereses de la ciudad y al vaivén de los mezquinos y anarquizados intereses de algunos transportadores.

25 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

En los últimos diez años el transporte público de la ciudad ha sufrido un significativo deterioro por cuenta entre otros de las autoridades de tránsito y transporte y de los propios transportadores. La política en materia de transporte público no la orienta para nada la Secretaría de Tránsito de Ibagué, esta va a contrapelo de los intereses de la ciudad y al vaivén de los mezquinos y anarquizados intereses de algunos transportadores.

El modelo empresarial y la organización industrial del transporte no corresponden a los deseos de una ciudad que aspira a modernizarse. Entre los actores públicos y privados quieren hacerle conejo al estudio de transporte que realizó la Universidad Nacional, con auspicio de Planeación Nacional y recursos BID, para la ciudad de Ibagué. Se pretende bajo la mampara de la concertación burlas y desnaturalizar la esencia del estudio técnico, como si este elemento de investigación fuera objeto de acuerdos y componendas y con ello no se violara la ley 105/93; 336/95 y el decreto 172/91 entre otras disposiciones legales, que podría dar lugar a investigaciones de carácter penal y disciplinario.

Lo que existe en la actualidad y algunos quieren que continúe, es un sistema empresarial de transporte que no es propietaria de los vehículos y que hace negocio con la venta de cupos, rutas, planillas de despacho y cobro de rodamientos. En este sector el que afilia es el dueño de la licencia de operación de transporte público y vende el derecho a trabajar de un vehículo en el espacio público que le pertenece a la comunidad.

El parque automotor en gran porcentaje es obsoleto y mal mantenido que desgasta la malla vial y participa de manera significativa en la accidentalidad y congestión de las vías. Hoy sobra el 40 por ciento, más de 400 vehículos del parque automotor colectivo. Esta sobre oferta se desquició en los últimos años a pesar de estar congelado el ingreso por incremento desde 1993. Los transportadores son los que determinan si una ruta adjudicada es buena o mala y según la rentabilidad la cubren o abandonan.

Ibagué no puede quedar rezagada en los procesos de masificación del transporte público que han emprendido siete ciudades del país. En esta política del transporte no sólo se juega la política del sector como tal, si no, temas de gran calado como la seguridad, el ordenamiento territorial, espacio público y competitividad entre otros. Es la gran oportunidad para iniciar en profundidad este proceso, sin que la llamada concertación sea un tijerazo al estudio para acomodarlo a los mismos intereses de siempre, que generalmente no coinciden con los de la ciudad.

* Asesor de alcaldías

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