DE LA TIERRA A LOS PINCELES

DE LA TIERRA A LOS PINCELES

Marcial Alegría nació en San Sebastián, un pequeño pueblo cercano a Lorica, Córdoba, hace 54 años. Es hijo de dos campesinos y alfareros de la región. Desde pequeño se dedicó a la agricultura y posteriormente a la alfarería, pero cambió el barro y la tierra por los pinceles que él personalmente fabrica con pelo de sus dos gatos, Juancho y Juancha .

25 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Dice que los prefiere a los finos y elegantes pinceles japoneses o de pelos de nutria, porque puede fabricarlos del grosor que necesite para cada trazo.

Es un pintor primitivista autóctono. Su afición pictórica nació hace años en Lorica, al ver en la película mexicana: Mi barrio es quinto patio, que el hijo de la protagonista pintaba murales con carbón.

Inmediatamente comenzó a pintar en cartulina y sus cuadros comenzaron a adornar la casa paterna.

Hace 20 años llegó a San Sebastián un estadounidense. El gringo dice Marcial compró cerámicas y vio mis pinturas. Quiso comprar algunas. Costaban 50 pesos. Motivado, tomó la decisión de dedicarse de lleno a la pintura y abandonó sus otros quehaceres domésticos habituales.

Desde entonces pinta sobre lienzo en bastidores, que el mismo prepara, con pinturas de aceite y esmaltes.

Retrata escenas populares, matrimonios, entierros, procesiones, corralejas, fiestas populares, maternidades y visiones de sus vecinos agropesqueros y alfareros.

Exhibió por primera vez en Montería en 1971. Ha mostrado sus trabajos en Cartagena, Medellín, Barranquilla y Río Negro. Muchas de sus pinturas han sido exhibidas en Italia y en Francia y hacen parte de colecciones privadas europeas.

Se siente especialmente orgulloso de una obra que le fue entregada al Papa Juan Pablo II cuando visitó a Colombia.

Actualmente exhibe 33 obras recientes en la Galería de Artesanías de Colombia. Todos sus trabajos afirma orgulloso y sonriente han sido sacados de mis propias ideas . Inicialmente hacía lo que él llama pintura bruta , que eran manchas con los dedos. Posteriormente decidió hacer sus propios pinceles con plumas de gallina que cambió por los sedosos pelos de sus gatos.

No sabe leer ni escribir y asegura que no le hace falta, pues su comunicación es a través del color y de las representaciones de su pueblo. No es retratista, más bien son obras realísticas de su región, de su entorno y de sus compañeros y amigos, los agropesqueros.

Próximamente viajará a Cali a exhibir sus pinturas. Cuando necesita, dice que se va al campo a orientarse. Jamás copió nada, busco en mi mente los motivos y escenas cotidianas que quiero pintar .

Insiste en que es muy feliz aunque afirma que desafortunadamente en Colombia, el artista es una persona olvidada de la sociedad y que necesita apoyo para su labor creativa de pintar simplemente lo que le sale . (Carrera 3a. #18-60).

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