GUERRAS POR EL VIAGRA

GUERRAS POR EL VIAGRA

Antes de tener su gran idea, William von Hippel había asistido en 1997 a una conferencia corriente sobre medicina tradicional china

18 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Antes de tener su gran idea, William von Hippel había asistido en 1997 a una conferencia corriente sobre medicina tradicional china.

A medida que China adopta hábitos occidentales -trabajo sedentario, vida urbana estresante, mala alimentación- sus ciudadanos también adquieren angustias occidentales. Aumentan casos de impotencia y lo mismo ocurre con la demanda de curas tradicionales como penes de foca, morsas, geckos y otros componentes exóticos que, en opinión de muchos chinos, confieren virilidad. El problema: la demanda cada día mayor de estos elementos está llevando a muchas especies al borde de la extinción. Von Hippel, psicólogo de la Universidad de South Wales en Australia, se sintió lo bastante intrigado como para visitar a farmacéuticos de Hong Kong y Beijing, donde descubrió una serie deslumbrante de penes de todas las formas y tamaños. Más tarde, en 1998, el Viagra hizo su debut en Occidente.

Ese mismo año, mientras von Hippel realizaba caminatas en Anchorage con su hermano Frank, biólogo de la Universidad de Alaska, ambos decidieron escribir a la revista Science, planteando que esta píldora, a $10 la unidad, podía satisfacer la demanda depara la potencia sexual animaly resultar un buen negocio no sólo para los chinos sino para especies en peligro. Para su sorpresa, la revista publicó su carta pese a queteníamos datosdice William. Cuando siguieron adelante con sus estudios, descubrieron una disminución de la caza furtiva de focas canadienses y renos (a los que matan por su cornamenta, una cura tradicional china) que atribuyeron en parte al Viagra. Si había prendido entre los asiáticos, sostenían, podía ser solución eficaz para la conservación.

Cualquiera pensaría que los hallazgos fueron motivo de celebración entre ecologistas, pero no fue así. El trabajo de los hermanos en realidad enfureció a muchos, que consideraron las conclusiones simplemente como un slogan para Pfizer, fabricante de Viagra. No es fácil saber cuál es la verdad. El debate por el Viagra y especies en peligro es un caso que muestra lo difícil que puede resultar ver con claridad en la maraña de ciencia y política sobre drogas y ecologismo. Es mucho lo que está en juego. Según la empresa china Shenzhen Matrix Information Consulting, el mercado mundial de curas chinas tradicionales mueve más de US20 mil millones por año. En el continente, los tratamientos tradicionales para la impotencia representan aproximadamente 300 millones anuales. El año pasado Pfizer vendió sólo 350 mil píldoras de Viagra en China, pero si los hombres chinos se parecen en algo a sus homólogos occidentales, el potencial es vasto. Según Pfizer, alrededor de la mitad de los hombres estadounidenses de 40 a 70 años sufren algún grado de impotencia, En 2003, Viagra le aportó a la compañía US1.800 millones. Es lógico que Pfizer donara 65 mil a los von Hippel para un estudio en enero sobre 250 usuarios de medicina tradicional en Hong Kong. (Frank dice que ellos se acercaron a Pfizer, no al revés, y que la empresa ha mantenido un perfil bajo y noinmiscuye para nadaResultados preliminares muestran que la mayoría de los que habían probado el Viagra presentaban más probabilidades de seguir con la píldora que de volver a la medicina tradicional.

El estudio no es la única evidencia que tienen los von Hippel. Estudiaron las ventas de penes de foca de Groenlandia y de Capucha en Canadá y descubrieron una caída de alrededor de 40 mil en 1996 a 20 mil en 1998, año en que Viagra llegó al mercado occidental. Confirmaron tendencias similares en E.U., donde el mercado de las cornamentas de reno, que según se cree aumentan la potencia sexual, bajó un 72% en 1999. En el número de marzo de la revista Environmental Conservation, afirman que el mercado de penes de focadesapareció en 1999 y sigue ausente.

Muchísimos ecologistas, no obstante, cuestionaron a los hermanos que se lo atribuyen al Viagra. Jan Vertefeuille, del World Wildlife Fund, señaló que la demanda de hueso de tigre, usado como calmante, no disminuyó con la aspirina. Craig Hoover de Traffic, grupo ecologista del Reino Unido, publicó su propio artículo en Environmental Conservation mostrando que el comercio de cornamentas de ciervo, pepinos de mar y morsas -todos utilizados como afrodisíacos y curas contra la impotencia- aumentó después de una breve caída que coincidió con el ingreso del Viagra en 1998. Hoover admite que el Viagra podría llegar a tener impacto en la demanda de algunas especies en peligro. Entonces, por qué cuestionar los estudios de los von Hippel?dio la sensación, en su trabajo, de que el resultado estaba determinado de antemano y después encontraron los datos (para sustentarlo)dice. Traffic tampoco quería que se tuviera la impresión de que los problemas de conservación podían arreglarse con una pildorita.queremos dar a entender que se encontró la solucióndice Hoover.

Todos coinciden en la necesidad de detener cacería y recolección ilegales. Según el Programa Asiático de Conciencia Ambiental, el número de rinocerontes, cuyo cuerno es sumamente valorado por algunos asiáticos como cura contra la impotencia y tratamiento para la fiebre, bajó un 97% en todo el mundo en estos 30 años. Aunque el comercio actualmente es ilegal en la mayoría de los países, incluido China, el alto precio -un kilogramo de cuerno de rinoceronte puede llegar a costar US40 mil- es un fuerte incentivo para cazadores furtivos. El comercio de remedios tradicionales también amenaza a especies más discretas. Millones de morsas son desecadas cada año para tratar la impotencia y otras dolencias. En 2000 solamente, Hong Kong importó 21 mil kilogramos de morsas desecadas; en 2002 Naciones Unidas agregó estas criaturas a su lista de especies protegidas Más de dos millones y medio de geckos fueron recogidos en 1995.

Hasta los von Hippel reconocen que no será fácil convencer a millones de asiáticos de que dejen de lado miles de años de tradición. Yuan Yonghu, comerciante de Anguo, el mercado más grande de medicinas en el noreste de China, no está seguro de que sus clientes acepten el cambio. Es cierto que el valor de los penes de foca, apilados en su negocio, bajó casi a la mitad desde 2000, cuando las píldoras Pfizer llegaron a las góndolas chinas. Pero Yuan sugiere que la caída del precio se debe a su reemplazo por sustitutos más baratos, como penes de burro y perro. Saca una caja de hongos cordycepis sinensis (hierba entera) secos de un estante y la pone entre un pote de vino de jengibre y pequeños frascos con bilis de oso en polvo -ambos tratamientos para la impotencia. Según él, los clientes prefieren productos que seanpor ciento naturales. El Viagra no me preocupaSólo el tiempo y más datos dirán si hace bien en quedarse tan tranquilo.

Foto: de pastillas de viagra de Pfizer en Egipto. Ap.

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