POR QUÉ ES TAN ALTA LA POPULARIDAD DEL PRESIDENTE URIBE

POR QUÉ ES TAN ALTA LA POPULARIDAD DEL PRESIDENTE URIBE

Recientes encuestas muestran muy altos niveles de aceptación de la gestión del presidente Uribe. Entre el 78 y el 83 por ciento de los colombianos aprueban la labor del primer mandatario, un grado de acogida sin precedentes en la historia política nacional.

21 de enero 2004 , 12:00 a.m.

Recientes encuestas muestran muy altos niveles de aceptación de la gestión del presidente Uribe. Entre el 78 y el 83 por ciento de los colombianos aprueban la labor del primer mandatario, un grado de acogida sin precedentes en la historia política nacional.

Esta medición sorprende porque si bien es cierto que la actual administración ha logrado notables progresos en materia de reactivación económica y en reducción de la violencia y de la inseguridad, aún subsisten muchos problemas graves que deberían perjudicar la imagen del máximo líder del país. Hay casi tres millones de desempleados, las finanzas públicas todavía registran indicadores preocupantes, la corrupción sigue haciendo de las suyas, los secuestros han descendido pero siguen siendo frecuentes, el Referendo se hundió, el narcotráfico tiene aún mucha fuerza, el Estado no ha mejorado sustancialmente su eficiencia, fuerzas opositoras al presidente recibieron votaciones elevadas en octubre del año pasado, etc. Entonces, cómo es posible que la popularidad de Uribe no sólo no se perjudique por tantos factores adversos, sino que incluso avance ?.

La respuesta a este interrogante es compleja, llena de facetas. Pero nos atrevemos a afirmar que la principal razón por la cual Uribe goza de tan buena reputación - a pesar de los errores y tropiezos de su gobierno - es porque la gente siente a diario que hay un capitán que no se amilana ante las tormentas, que bajo su conducción el país no va a la deriva. Puede que en ocasiones no estén de acuerdo con sus decisiones, que en otras su accionar haya resultado equivocado, o que a veces lo hecho es insuficiente, pero pocos perciben debilidad, superficialidad o improvisación. Y esto le da confianza a los gobernados. Porque creen que tarde o temprano el Presidente y su equipo lograrán que los aciertos serán muy superiores a los yerros. Un buen líder no siempre gana todas sus batallas. Pero siempre emprende causas valiosas, bien fundamentadas. Y la gente respeta y aprecia esto, así en ocasiones no esté de acuerdo.

Lo importante es que la sociedad tiene evidencia permanente de una labor presidencial que no se rinde ante la adversidad, de un líder honesto y bien preparado, de una administración pulcra que trabaja intensamente por resolver a fondo los múltiples problemas que agobian a la nación.

Adicionalmente, la gente es consciente de que por más capaz que sean sus líderes, los males de Colombia no se pueden resolver de la noche a la mañana. Por lo tanto, se conforma con progresos parciales en algunos frentes. Cada vez - con razón - exige más, pero también reconoce los avances. Lo importante es que capta que las tendencias negativas han sido sustituidas por tendencias positivas - la clave está en la dirección, hay que tener paciencia con la velocidad.

Todo parece indicar que por fin el país ha tocado fondo en sus principales crisis. La recuperación será lenta y dolorosa, habrá altibajos, pero hay muchas y sólidas pruebas de que el rumbo de las variables cruciales de la economía, la política y lo social, se ha enderezado.

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