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PACIENCIA Y HUMILDAD, SECRETOS DEL ARQUERO SERGIO GOYCOCHEA

PACIENCIA Y HUMILDAD, SECRETOS DEL ARQUERO SERGIO GOYCOCHEA

Sergio Goycochea personifica una historia de dolor y amor en el fútbol argentino, una novela de paciencia y humildad para ganarles a los avatares de la vida. Basta recordar el trance más difícil de su carrera deportiva, en 1988, cuando se le inventó el cuento de que tenía sida y una lesión crónica en su hombro derecho para frustrar un traspaso de River Plate a San Lorenzo de Almagro.

Pero él, dueño de una férrea personalidad, asimiló este mortal golpe que le propinaron sus detractores y decidió aceptar una propuesta de Millonarios para iniciar el camino de la resurrección.

Y en Bogotá comenzó la nueva vida del arquero, que se convirtió en una pieza fundamental para la campaña del cuadro albiazul y en uno de los mejores jugadores extranjeros del campeonato colombiano.

No es fácil sobreponerse a semejantes contingencias. La suspicacia latina, que aflora en cada conversación, a cada instante le recordaba a Goycochea su enfermedad , y en un principio se le miraba con escepticismo.

No obstante, la misma vida se encargó de eliminar, una a una, sus penas. La campaña en Millonarios le sirvió para que Carlos Salvador Bilardo lo incluyera en la selección que participó en el Mundial de Italia. Una fractura de tibia y peroné que sufrió el arquero titular, Nery Pompido, le abrió la puerta para asumir esa responsabilidad.

Y respondió con creces: fue el héroe de Argentina en su camino a la clasificación en aquella lotería de las penas máximas. Le atajó tres a Yugoeslavia y luego repitió la dosis en la semifinal con Italia para avanzar a la final con Alemania.

Y Argentina apostaba con esa característica a la finalísima, porque confiaba en las excelsas condiciones de Goycochea como atajapenales , el mejor del mundo en esta especialidad.

De allí, la protesta airada de los argentinos contra la pena máxima que definió el campeonato por una falta que aún causa polémicas en el mundo y que enfrentó públicamente a Diego Maradona con Joao Havelange, a quien se tildó de rosquero para favorecer los intereses de Alemania.

Después, ya nadie le pudo discutir su condición de antipenal que, evidentemente, se la había ganado en el Mundial. Cada vez que un jugador se le enfrenta desde los 12 pasos, los que lo ven apuestan a un nuevo lucimiento de Goycochea.

Y tienen razón: en la misma Copa Libertadores clasificó a Olimpia para las semifinales en una situación similar. Y ahora en la Copa América atajó un disparo desde los 12 pasos, que cobró Boadeiro, lo que finalmente significó el avance de Argentina a la semifinal.

Esto es un poco de virtud y también de suerte. Hace parte de mi trabajo en los entrenamientos. Hay que tener cierta intuición para saber a dónde tirarse , dice Goycochea.

En qué piensa? Ahora pensé en mi abuela, quien se murió en febrero pasado y le dedico este triunfo a su recuerdo. En otras ocasiones, simplemente me concentro, estudio un poco al jugador y me lanzo .

Y se fue feliz. Con toda la razón del mundo, porque este guardavallas alcanzó a contemplar la posibilidad de dedicarse al modelaje de ropa interior, luego de las calumnias que quisieron destrozarlo.

El dolor ya pasó... Ahora hay amor incondicional para Sergio Goycochea, un portero que se constituyó en un ejemplo de humildad y de paciencia...

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