LAS TERGIVERSACIONES HISTÓRICAS DE LÓPEZ MICHELSEN

LAS TERGIVERSACIONES HISTÓRICAS DE LÓPEZ MICHELSEN

Cómo pretende el ex presidente López Michelsen que, sin irritarnos, uno le lea la historia de Colombia que viene escribiendo a pedacitos desde su novela Los elegidos hasta sus columnas periodísticas de hoy? He recordado por estos días de fundadas protestas sindicales que, para refrendar la escogencia de Gabriel García Márquez por parte de El Tiempo como el colombiano más destacado del siglo XX, el diario le solicitó al ex presidente un texto suyo original para ser publicado por Lecturas Dominicales. Pues bien, el antiguo jefe del MRL, el mismo aquel de compañeros de la revolución, favor pasar a bordo, confeccionó un extenso texto con el antetítulo de Rasgos de García Márquez y bajo el título general de Rescate de nuestra imagen. Pero al leerlo, especialmente al comienzo, lo retengo bien gracias a unos apuntes de la época, no pude menos que rabiar en solitario, terriblemente consternado. Porque, lo que quiso decir López con Rescate de nuestra imagen, fue toda una aberración. Veamos si n

28 de mayo 2004 , 12:00 a.m.

Cómo pretende el ex presidente López Michelsen que, sin irritarnos, uno le lea la historia de Colombia que viene escribiendo a pedacitos desde su novela Los elegidos hasta sus columnas periodísticas de hoy? He recordado por estos días de fundadas protestas sindicales que, para refrendar la escogencia de Gabriel García Márquez por parte de El Tiempo como el colombiano más destacado del siglo XX, el diario le solicitó al ex presidente un texto suyo original para ser publicado por Lecturas Dominicales. Pues bien, el antiguo jefe del MRL, el mismo aquel de compañeros de la revolución, favor pasar a bordo, confeccionó un extenso texto con el antetítulo de Rasgos de García Márquez y bajo el título general de Rescate de nuestra imagen. Pero al leerlo, especialmente al comienzo, lo retengo bien gracias a unos apuntes de la época, no pude menos que rabiar en solitario, terriblemente consternado. Porque, lo que quiso decir López con Rescate de nuestra imagen, fue toda una aberración. Veamos si no es aquella afirmación del antiguo Compañero Jefe una manipulación imperdonable de la historia sindical de nuestro país, y de los orígenes de la sangre derramada por la clase obrera, amén de constituirse en un vergonzoso y tramposo descargo que él resuelve blandir a nombre del establecimiento.

Primero, veamos la verdad de la historia:.

El 12 de noviembre de 1928 los trabajadores bananeros de la imperialista United Fruit Company se levantaron en huelga contra la empresa en razón de que ésta no había querido acceder a sus peticiones de abolición del sistema de contratistas, aumento del 50 por ciento de los salarios más bajos, descanso dominical remunerado, indemnización por accidentes, seguro colectivo y construcción de viviendas dignas y de hospitales a razón de uno por cada 400 operarios. Pero quién dijo miedo. En ese desdichado gobierno de Abadía Méndez, su general, el tristemente célebre Carlos Cortés Vargas, ordenó en la madrugada del 6 de diciembre, en la plaza principal de Ciénaga, Magdalena, para acallar la protesta y sepultar las aspiraciones laborales de los trabajadores, siguiendo las instrucciones directas del gerente de la compañía estadounidenses, Thomas Bradshaw, disparar sin contemplaciones contra los cerca de 3.000 manifestantes. Los muertos, según el parte oficial, fueron 47, y según los testigos presenciales, entre mil y mil quinientos. Pero lo que está ocurriendo ahora con los errores de Marquetalia y que las FARC le están cobrando caro a los dueños del poder, gracias a aquellas torpezas, ocurrió entonces cuando a partir de dicha memorable masacre, los partidos, especialmente el liberal, hubieron de incorporar a sus programas las causas, aspiraciones, reivindicaciones e ideales de los trabajadores. Este fue el origen del costoso y bañado en sangre surgimiento del sindicalismo moderno colombiano.

Pero ahora vámonos a la insólita, extravagante y trocada verdad de López Michelsen:.

... los afortunados trabajadores de la zona, siempre inconformes con el patrón yanqui, la United Fruit Company... Decíase que la Compañía, para hacerles más grato el esparcimiento a sus trabajadores, había atraído prostitutas francesas para enseñarles refinamientos europeos en materia de sexo. Sin embargo, llegó la hora del choque entre la empresa y sus trabajadores y de allí surgió otra leyenda (?) con ribetes políticos. La matanza de los trabajadores de las bananeras. En los relatos novelescos (?) se hacen contar los muertos por centenares, víctimas de los fusiles oficiales, cuando parece que no llegaron a cincuenta quienes, por no atender un imprudente toque de queda, cayeron bajo la metralla del General Cortés Vargas.

Vivir para ver!.

Definitivamente no hay derecho a escribir la historia de tal manera y enseñarla así a las generaciones venideras. O, sí, sí hay derecho. Es el derecho que les asiste, para blanquearse, a los responsables de tantas y tantas tragedias padecidas por el pueblo colombiano desde su independencia. Y para paliar o menguar sus garrafales equivocaciones. Equivocaciones que, reiteradas todas ellas por el prurito de perpetuarse en el poder y mantener sus privilegios y ganancias, los está arrinconando y los mantiene ad portas de tener que ceder, no importa si ahora o cuándo, y así sea a cuentagotas. Y, aceptar de paso, la incontrovertible justicia implícita en las luchas populares.

* Escritor.

guribe@cable.net.co

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