ALCALDE RESPONDE AL EDITORIAL DE AYER Y DEFIENDE VALORIZACIÓN CLASE MEDIA, MAYOR BENEFICIADA CON OBRAS

ALCALDE RESPONDE AL EDITORIAL DE AYER Y DEFIENDE VALORIZACIÓN CLASE MEDIA, MAYOR BENEFICIADA CON OBRAS

El alcalde Juan Martín Caicedo Ferrer dirigió una carta al Director de este diario, Hernando Santos Castillo, en la que se refiere al editorial domincial en el cual se abordó el tema de la valorización por beneficio general. Dice que la contribución de valorización no es de carácter permanente y que por esto no se puede calificar de impuesto.

22 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Agrega que el proyecto no establece un cobro retroactivo, sino que reconoce el hecho de que no se recaudó la valorización de obras como las de Ciudad Salitre o Ciudad Bolívar, que tendrá que pagar el Distrito .

Afirma que la clase media, media baja y media alta, será justamente la mayor beneficiaria con las obras que se adelantarán.

La nota del alcalde dice textualmente: Con especial interés he examinado su editorial de hoy, no solo porque toca un asunto de la incumbencia de la Administración que presido, sino también, en razón de que tienen mucha validez sus preocupaciones sobre la suerte de la clase media del país.

Pero, con el ánimo de buscar que el tema de la valorización sea evaluado con la objetividad del caso, permítame hacer algunas cordiales precisiones: Comencemos por decirnos la verdad, en contexto de sana autocrítica y para llevar la mejor claridad posible a la opinión ciudadana. Bogotá se rezagó dramáticamente en materia de recaudos, bien por abulia, falta de visión, o por temor al costo político. Baste decir que un ciudadano de Medellín tributa a su erario tres veces más que en Bogotá y que en Pasto, Ibagué y Bucaramanga, el ciudadano promedio cancela cuatro veces más valorización que nosotros. Para adelantar sus obras públicas, el Distrito estaba sustrayendo recursos del sector social y trabajando peligrosamente al debe, hasta el punto de que las administraciones gastaban buena parte de sus energías para buscar recursos y cancelar obligaciones muy pretéritas. Mi administración por ejemplo, recibió compromisos contratados por 8.600 000.000 de pesos en el IDU, y la verdad es que no hay cómo financiar esas obras porque este organismo apenas recibirá este año unos ochocientos millones de pesos, que equivalen a menos del 10 por ciento de su presupuesto de valorización para toda la vigencia.

Estábamos pues, frente a un gran dilema: la actualización de importantes instrumentos financieros, o la parálisis total de la ciudad. Yo opté por asumir la responsabilidad avanzando en la primera dirección, bajo el entendido, por supuesto, de que la valorización debe ser apenas una pieza, dentro del contexto de una política de austeridad en el gasto, e inversión honesta y diáfana de los recursos públicos.

Ahora bien. Debo aclarar, comedidamente, apreciaciones de su editorial de hoy, por cuanto la contribución de valorización no es de carácter permanente y, por lo tanto, no es posible clasificarla técnica ni políticamente como impuesto. Solo se recaudará esta contribución para atender el plan de obras que hoy -lunes- someteré a la consideración del H. Concejo.

Tampoco cobija la valorización a todos los predios. Del texto final del Acuerdo se infiere en efecto, que muchos de ellos estarán exentos. Pero es más y sorpréndase usted, del nuevo estatuto de valorización se concluye que los ciudadanos cancelarán en promedio tres veces menos que lo que exigían las normas anteriores. Es decir, las de valorización por beneficio local.

Tampoco establece el proyecto un cobro retroactivo, sino que reconoce el hecho de que no se ha cumplido la ley, al descuidarse irresponsablemente el mandato legal de racaudar la valorización de obras como las de Ciudad Salitre o Ciudad Bolívar. Se adelantaron esa obras con préstamos del BID y del BCH que obligatoriamente el Distrito debe cancelar y sin la valorización, no habrá cómo hacerlo! Es preciso decir que la clase media y sus colaterales: -media baja y media alta- será justamente la mayor beneficiaria con las obras que se adelantarán. Mejores y más vías evitarán congestiones y contribuirán a mantener en buen estado los vehículos de la ciudad, tan afectados por el creciente y progresivo deterioro de la red vial urbana.

Es cierto, apreciado Director, que al conocerse este lunes en detalle el plan bienal de obras, los ciudadanos todos, verán compensado el esfuerzo que ahora está demandando la ciudad. Con estos recursos, Bogotá hará en dos años 420 kilómetros de vías arterias, que equivalen al doble de lo hecho en los últimos seis años y un número de intersecciones elavadas que en el curso de un bienio triplicará al de los últimos seis años.

La ciudad también hará en dos años 170 kilómetros de pavimentos locales en las zonas periféricas, superiores a los 157 kilómetros ejecutados en toda la década del 80. Acaso, Señor Director, no seremos receptores de este anhelado progreso, los bogotanos de todos los sectores, pero fundamentalmente la clase media?

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