EL REVÉS DE UN CAZADOR

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El Pelao . Así bautizó el poderoso narcotraficante Pablo Escobar Gaviria a un joven delgaducho de Amalfi (Antioquia) miembro de los ejércitos paramilitares que -financiados con dinero de la mafia- empezaron a combatir a la guerrilla en el Magdalena Medio durante los 80.

21 de abril 2004 , 12:00 a.m.

El Pelao . Así bautizó el poderoso narcotraficante Pablo Escobar Gaviria a un joven delgaducho de Amalfi (Antioquia) miembro de los ejércitos paramilitares que -financiados con dinero de la mafia- empezaron a combatir a la guerrilla en el Magdalena Medio durante los 80.

La única referencia que Escobar tenía entonces de ese joven, no mayor de 20 años, que visitaba con frecuencia su hacienda Nápoles , era que se llamaba Carlos y que era el hermano menor de su amigo Fidel Castaño Gil, que había armado el grupo de autodefensas para combatir a la guerrilla usando como bandera el secuestro y posterior asesinato de su padre a manos de las Farc.

Pero El Pelao no solo militaba en ese ejército por los lazos que lo unían con Fidel y con su causa . Su destreza como pistolero y su experiencia en operaciones urbanas le abrieron rápidamente un lugar en la jefatura de esa organización delictiva.

A la postre, esas dos características, unidas a nuevas alianzas con la mafia -que durante años le financió su campaña de exterminio contra la guerrilla y la izquierda- le han valido 27 órdenes de captura, 35 procesos penales en su contra por masacres, varias condenas y dos pedidos de extradición: uno de E.U. y otro de España.

Incluso, para 1985, ya había ejecutado varios trabajos .

Uno de los primeros consistió en ultimar a Elkin Cano, un hombre que trabajaba con el Epl y que incomodaba a varios narcos poderosos.

Ese día, vestido de capitán de la policía y acompañado de 10 hombres, llegó hasta la finca Villa Alegre (en Córdoba) en busca de su objetivo y, aunque no lo encontró, ultimó a temidos guardaespaldas y hasta a los cinco doberman que custodiaban el lugar, acumulando así prestigio en el bajo mundo.

El siguiente antecedente que Escobar -y posteriormente el país- tuvo de Castaño fue que este hizo parte activa del grupo Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes).

Para entonces, (1990), los hermanos Castaño ya se habían cambiado de bando luego de que el capo concentró su guerra contra el Estado y, acorralado, empezara a eliminar a sus ex socios.

Fueron ellos, precisamente, los que buscaron a los Castaño para crear una nueva alianza: narcos del cartel de!Medellín en fuga, capos de los carteles del Valle y paramilitares. Los narcos aportaron 10 millones de dólares para librar esa guerra.!.

Castaño no solo planeó y participó en varios atentados contra Escobar sino que, bajo el alias de Alekos , dio a las autoridades datos clave para dar con su paradero.

Años más tarde, puso en práctica su habilidad en operaciones urbanas cuando desató una serie de asesinatos selectivos, cuya autoría él mismo ha reconocido con desparpajo: entre ellos el de Carlos Pizarro, del M-19.

Más de un investigador le atribuye participación en otros más: los asesinatos de Bernardo Jaramillo y de José Antequera.

Incluso, muchos están seguros de que Castaño tiene la clave para esclarecer el magnicidio del dirigente conservador lvaro Gómez, que hoy, tras 9 años de investigaciones, sigue impune. "Si yo hablara...", ha dicho Castaño cuando se le pregunta por este caso.

Jefe para.

En los 90, otra vez con narcofinanciación, logró consolidar un ejército que llegó a tener 12 mil efectivos y con el cual inició una operación de exterminio contra el Eln y les arrebató a las Farc el control sobre Urabá.

En esa guerra, cayeron campesinos y militantes de izquierda, acusados de ser auxiliadores de la guerrilla.

Pero sus financiadores -entre los que se contaba Hernando Gómez, Rasguño , jefe del cartel del norte del Valle- terminaron fraccionando a las otrora Autodefensas Unidas y varios de sus comandantes se convirtieron en narcos, en la mira de autoridades colombianas y de E.U.

Esa información y la de los magnicidios hacen que, en criterio de investigadores, la desaparición de Castaño les convenga a muchos.

La información que posee y la inminencia de una extradición, llevaron a Castaño (en el 2001) a buscar una desmovilización de sus hombres, e incluso intentó mediar para que un grupo de narcos se sometiera a la justicia de Estados Unidos.

Hoy, tras su atentado, la desmovilización para tambalea y paradójicamente, el hombre que dedicó su vida al crimen, como una especie de cazador -de Escobar, insurgentes, comunistas...- parece hoy ser blanco de una cacería desatada por el propio monstruo que ayudó a crear: los paras .

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