VOLVER A JUGAR AGUINALDOS

VOLVER A JUGAR AGUINALDOS

Los mayores de 25 años recuerdan y extrañan los juegos de aguinaldos. En aquellas épocas cuando no existían los juegos de video, ni el DVD, ni la televisión por cable, los niños y jóvenes tenían formas de entretenimiento donde la inocencia era la protagonista durante las fiestas decembrinas.

15 de diciembre 2004 , 12:00 a.m.

Durante todo el año se anhelaba la llegada del mes de diciembre para apostar aguinaldos con los hermanos, primos y amigos del barrio. Se jugaba durante todo el mes. El que perdía, tenía que dar un regalo. Era la excusa perfecta para pasar el tiempo de una forma entretenida. Incluso, servía para robarle un beso a la niña más bonita.

Por lo regular, se trataba de obsequios sencillos. El mérito estaba en jugar y apostar diferentes tipos de aguinaldos. El ejercicio exige cierta dosis de concentración, pues todas estas prácticas buscaban hacer caer al más despistado. El que gana, grita emocionado, mis aguinaldos .

La escritora tolimense Blanca Alvarez, en su libro Raíces de mi terruño, comenta que los aguinaldos eran un sentimiento de agradecimiento y fraternidad para los campesinos de antaño. En otras épocas existía la costumbre de intercambiar manjares entre vecinos en la Navidad. Natillas, viandas, colaciones y guisos hacían parte de los obsequios. Pero también apostaban. En aquel tiempo, hasta se pagaban aguinaldos con terneros, vacas y ovejas.

El padre Fernando Aguirre, párroco de la iglesia de San José Obrero, de Ibagué, opina que los aguinaldos son una dinámica sana que ayudan a integrar la unidad entre la familia y los amigos. También está de acuerdo en que se recupere la tradición.

El origen de los juegos de aguinaldos se remonta a la costumbre de dar regalos que dejaron los reyes magos desde el nacimiento de Jesús.

Estos son los aguinaldos más tradicionales. Entreténgase sanamente y comparta con sus hijos y familiares esta tradición de las mejores fiestas de fin de año. Por los regalos no se preocupe. Un detalle sencillo, o una invitación, son suficientes. La idea es jugar y divertirse.

Al sí y al no Es un juego sencillo. Cada persona debe escoger una de las dos opciones: si o no. Y sosteniéndose en esta, tiene que evitar decir lo contrario. Si lo hace, pierde. La idea es que el juego dure horas, o días si es posible. El otro tiene que tratar de que su contrincante diga la palabra prohibida. Para no decirla, se recomienda usar sinónimos: si (por supuesto, claro, afirmativo), no (negativo, nada, imposible, etc.).

El beso robado Suele ser uno de los aguinaldos más jugados. Aunque muchas (y muchos) lo evaden. Todo depende del compañero de juego. Consiste en darle un beso al compañero (a) de juego, sin que esté se dé cuenta. El papayaso hay que aprovecharlo cuando el otro (a) esté despistado (a). Ojo, antes de iniciar el juego hay que establecer en qué lugar será el beso. Debe ser en común acuerdo.

Dar y no recibir En este juego la tentación puede ser un peligro. La idea consiste en que ninguno de los dos integrantes del juego se reciba cosas entre sí. Así que si le van a dar el mejor bocado, un dulce o regalo, tenga cuidado. Puede ser una trampa. Pierde quien reciba primero.

Hablar y no contestar Hay que guardar silencio absoluto. El que habla, pierde. Se trata de evitar cualquier sonido emitido. Ninguno de los concursantes puede dirigirse la palabra. Se recomienda, en caso de urgencia, tener un mensajero a la mano. O, en su defecto, escribirse cartas. Es el juego perfecto si le quiere dejar de hablar a alguien.

Tres pies Es otro juego en el que despistado pierde. Hay que tener las pilas puestas y no dar papaya . Consiste en aprovechar cuando el contrario esté de pie y con las piernas abiertas. En ese momento se debe introducir uno de los píes en ese espacio. Cuando se logra el cometido, se debe gritar Tres pies .

Pajita en boca Es uno de los aguinaldos más inocentes. Cada uno de los concursantes debe sostener, visiblemente, una pajita en su boca. Bueno, si no hay una pajita, use un trozo de madera, un fósforo, pasto o algo parecido. El hecho es que lo debe tener todo el tiempo durante el juego, pues su contrario lo puede coger despistado. Cada vez que le digan pajita en boca, usted debe demostrar que aún la tiene. Si no es así, perdió.

Palmada en la espalda Este es un aguinaldo muy autóctono del Tolima, según el libro Raíces de mi terruño, de Blanca Alvarez. Los apostadores deben estar en guardia. Y cuando alguno de ellos se encuentre distraído con la espalda al aire, el contrario le da una palmada por detrás.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.