PEPE DE LUGO Y EL BANDONEÓN

PEPE DE LUGO Y EL BANDONEÓN

José González Lugo aprendió solo a tocar el bandoneón. Le tocó igual que a algunos de sus colegas de Medellín, a quienes ningún argentino les quiso enseñar.

05 de junio 2004 , 12:00 a.m.

José González Lugo aprendió solo a tocar el bandoneón. Le tocó igual que a algunos de sus colegas de Medellín, a quienes ningún argentino les quiso enseñar.

La primera vez que tomó un bandoneón no escuchó nada en los pliegues cargados de viento. Me demoré 8 meses para tocar la Cumparcita y el resultado no fue satisfactorio , recuerda.

Pero ahora es un experto, uno de los pocos que, en Medellín, conoce los secretos del esquivo bandoneón.Uno de los pocosi , porque sus colegas en la capital antioqueña no son más de 30, tal vez ni siquiera 20.

González nació en Yolombó en 1937. Hace parte de una familia de 11 hermanos, de los cuales sólo él se dedicó a la música.

Desde su niñez escuchaba en las cantinas de El Hoyo (Yolombó) las canciones de Gardel, Pepe Aguirre y el Conjunto América. Pero su impulso musical sólo despertó muchos años después.

Antes "me dedicaba a jugar fútbol, cuando el equipo de Fabricato era el orgullo de muchos", dice. Allí fue donde aprendió a amar al fútbol, su segunda gran pasión, por la que más tarde empezó a componerle canciones al Nacional y al Deportivo Independiente Medellín.

Pero por una lesión se retiró del fútbol y con la liquidación se compró un acordeón. "Y tomábamos trago con él. A los 8 días de comprado, ya el acordeón había estado en la cantina", recuerda.

Tiempo después González se dedicaría a la docencia, de la que se jubiló. Pasó 38 años enseñando inglés en los colegios La Salle, El Sufragio, Pedro Justo Berrío y Pedro Olarte.

"Pero no había tiempo para cantar y eso me ponía triste. Luego de jubilarme sí me pude dedicar a lo que quería", expresa.

El primer bandoneón.

"Alguna vez nos llamaron al Club Los Anades. Ya habíamos hecho nuestra segunda intervención y cerca al mostrador me habla un señor acerca del acordeón. Entre charla y charla me dijo le voy a regalar un bandoneón . Yo ni siquiera entendí lo que dijo y viendo mi indiferencia me interrogó con más fuerza: Qué tal le parece mi ofrecimiento? , escribió González en un libro que piensa terminar algún día.

José no sabía qué responder pero aceptó agradecido. Y el resultado no podía ser mejor. Aunque se demoró bastante en aprender a interpretar una melodía en el raro aparato musical, pudo llegar lejos.

Tiene 16 composiciones, entre las que se encuentran homenajes a la ciudad Medellín y a los equipos de fútbol de la capital paisa.

También ha podido tocar con el Tango Ballet de Antioquia y hasta con Fito Páez.

Mas, aun siendo uno de los primeros en tocar las teclas amarillas de un bandoneón, José, Pepe de Lugo como lo conocen, dice que nunca hizo grandes cosas con la música. Lo más grande fue aprender a tocar el bandoneón , ese sueño de pocos, ese anhelo de 2 mil dólares y mucha dedicación.

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