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LA POESÍA SALE DE LA TORRE DE MARFIL

LA POESÍA SALE DE LA TORRE DE MARFIL

En defensa de la historia del hombre Djahanguir Mazhari, (Irán, 1932) Esta es una época que necesita poesía, pero la verdad es que su nivel aquí es muy bajo. Creo que se escribe mucho sobre lo privado, lo íntimo... La poesía aquí no formula ni hace preguntas ontológicas. Y mis ideas son más sobre la filosofía y el pensamiento.

Holderlin decía que la ocupación más inocente es hacer poemas, pero el poeta no es tan inocente y la prueba está en que la tradición persa era la de unos artistas que, ante los ataques de la inquisición, escribían simbólicamente.

El poema es una manera de defender la historia. Las ciudades de aquí tienen muchos problemas y bien parece que la poesía no los muestra. Y no es que tengan que ser versos filosóficos... Pero estamos en este país y es algo que la poesía no puede ignorar. Cuando se escribe lo más importante es la lectura, hay que escribir para compartir y discutir.

Un acto más personal y menos colectivo Víctor Rodríguez Núñez, (Cuba, 1955) La poesía en esencia es resistencia. Casi por definición es el valuarte que pone a salvo lo mejor que tiene el hombre. Ese mirarse a sí mismo es una necesidad del poeta por preservar el tesoro que es la poesía, de la deshumanización que hay en el mundo. La poesía se ha negado a dejarse asimilar por el sistema, no hace parte de la cultura de masas. Esto es positivo porque se resguarda, pero no quiere decir que no deba buscar nuevas formas de comunicación: el poema no existe si no es leído.

La poesía, con seguridad, no va por un solo camino. A finales de siglo transita por muchos espacios; no hay escuelas; cada poeta tiene un proyecto personal pues se rompió la vieja coralidad. Algo bueno de lo que está pasando es que no se busca la originalidad, hay que buscarse a uno mismo.

Oído a la música de los poemas Luis La Hoz, (Perú, 1949) La poesía en un momento se encerró para luego salir de mejor manera. Hoy se acerca más a la gente, al menos en mi trabajo se trata de eso, me preocupa que haya una comunicación con el lector. En esta época de crisis hay que oír la voz de la poesía.

Hay quienes tienen una poesía oscura, casi inentendible, su contacto con el público no existe, pero para el siglo que viene hay una intención de los poetas de acercase al público, olvidar los experimentos y las torres de marfil. Hoy, en Perú se vuelve a lo lírico, dentro de la vida cotidiana, la ciudad... El asunto social, la denuncia, es algo que pasó, no existe. Ya se habla de una sola poesía, con una gran carga de realidad, pero con un reciclaje del lirismo, los ritmos... Al fin y al cabo la poesía es música y se trata de que la oiga el lector.

Voces propias Paulina Vinderman, (Argentina, 1944) La poesía está viva y móvil. En Buenos Aires es diversa, pluralista, polifónica. Como sucede en todas partes, no hay grupos ni movimientos, ni ismos; hay voces personales y otras que luchan por lograr su propia voz. Y en esa medida aparecen todo tipo de tendencias: el neobarroco, el neorromanticismo, la poesía de ficción, la que permanece cerca de la literatura...

La poesía sigue teniendo un público que no es masivo, conformado principalmente por estudiantes de letras y los integrantes de los talleres literarios. Pero, además, se han ido integrando los jóvenes. Sí, es cierto que la poesía cada vez es más restringida y que forma parte de subgrupos, en parte porque la narrativa es más honrada por los medios masivos de comunicación.

Esto se debe a que uno no escribe pensando en un mercado ni en un público en particular. Se sabe que no se escribre para sí mismo, aunque en ese proceso se escuche la propia voz. El no depender de un mercado ayuda a mantenerse en una especie de dignidad personal.

Como es uno el que escribe, puede hacerlo sobre cualquier tema o sobre ninguno. En todo caso, cada verso es un lugar de reunión donde confluye lo vivido, lo soñado, lo leído, todo ese entrar y salir del mundo, que es lo que permite vivir.

Un conjuro que revela otros mundos Orietta Lozano, (Colombia, 1956) Los contenidos de la poesía: la tristeza, el amor, la muerte, el pánico, el temor, la nostalgia, la alegría, todo el mundo los tiene; pero es la manera de aprehenderlos, comprenderlos, de fascinarse con estas intensidades lo que hace posible crear un hechizo, un conjuro, un exorcismo, algo extraño que nos cante y nos rebele otros mundos, otras posiblidades de pensamiento, otro estilo de vida. Como dice Elliot, el tema es sólo un medio para el fin, el fin es la poesía.

En esas íntimas transformaciones, en esas mutaciones, en esos giros y movimientos del gesto y la palabra, en la manera de sobrevolar el muro, fraguar la grieta, es cuando la poesía es el ser y allí se puede hablar de una misión, de una causa, de un afuera y un adentro, de la nada y del todo, del abrazo de la carne y del espíritu... Perpetuar la experiencia poética dentro y fuera del texto... Así será posible aceptar lo pasado, lo nuevo y lo que ha de venir.

Lógicamente, estamos atravesados por las acciones y reacciones crueles y violentas de nuestro entorno, pero sucede que precisamente es allí cuando la poesía nos salva. Creo que el poeta busca más bien lo que las personas ya no poeseen o no perciben a fuerza de normalidad. En el acto de escribir se busca al verdadero hombre...

Los versos son cómplices Pablo Fernández, (Cuba, 1930) La poesía ha seguido muy de cerca el ritmo del siglo. Los acontecimientos sociales, políticos y económicos hicieron que la poesía participara en ellos, así como lo hizo en la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Vietnam, la Revolución Cubana, los movimientos independentistas de jóvenes naciones, con el deshielo de las relaciones con la Unión Soviética... Todos estos acontecimientos están documentados en la poesía.

También se siguen tratando los temas eternos: la soledad del hombre, el hombre en medio de un mundo que a veces es amigo y otras veces enemigo, sobre las virtudes de ese mundo, el amor, el tiempo, la fugacidad de la vida, las pasiones del espíritu humano. La poesía sigue su destino de enseñar.

Es mentira que la poesía no se vende. La gente paga por los libros de poesía y todavía congrega a multitudes. Por eso estos encuentros. Hay países donde la lectura de poesía tiene gran éxito, a pesar de que la poesía es un acto de intimidad, algo para poner los ojos y las manos de uno. De ahí que es necesario que las revistas de poesía no desaparezcan y que se establezca la comunicación después de la lectura.

Aunque a la hora de escribir la poesía es muy subjetiva, en el momento en que alguien la lee se apela su subjetividad. Así se establece una complicidad entre el lector y el escritor.

La diversidad: un canto poético Eduardo Llanos, (Chile, 1956) Para decirlo con una metáfora del poeta Parra hay que dejar que todas las banderas flameeen... Eso permite que la coexistencia de voces y estilos sea enriquecedora. La diversidad se muestra en la existencia de temáticas, registros, voces y tonos muy variados, además de intenciones y hasta ideologías y religiones. La poesía ha sido siempre un lenguaje universal justo por la diversidad.

Hoy por hoy, el poeta comprende que su rol es propiciar una humanización del Planeta, pero también una democratización interna; esto es, que no puede pretender ser un Mesías, tener todas las respuestas. El poeta debe ser humilde, comprender su precariedad. Va a llegar un momento en el cual el verdadero lirismo va a surgir de los dramas de la colectividad. Surgirá de la sintonía entre el lirismo personal y el asumir un compromiso colectivo, no necesariamente de eslogans, pero sí de sensibilidad ante el entorno social y ecológico.

En todas partes ha habido momentos de exclusión muy pragmática, muy apoética. Pero hoy haría falta mucho dogmatismo, para castrar lo que se ha logrado. Cada país debe consolidar la diversidad, no las voces hegemónicas.

Un espacio para los marginados Margaret Randall, (Estados Unidos, 1936) La poesía tiene enormes posibilidades para expresar la situación actual del ser humano. Creo que es el género más rico para esa expresión, hay muchas corrientes pero, sobre todo en América Latina y más recientemente en Estados Unidos, hay corrientes populares que tratan las problemáticas del ser humano. Abarcan desde lo más íntimo: amor, vida, muerte; hasta lo más público, lo político y espiritual... En Estados Unidos, especialmente entre las mujeres, sobre todo entre las de color, las latinas, las indígenas hay una poesía muy fecunda que trata todos los temas y se escribe en todos los estilos.

Esa mirada hacia las culturas es producto de la lucha de los grupos marginados que han llevado una lucha por sus derechos y posibilidades de expresarse. Pero eso no quiere decir que todo está bien, todos ellos todavía tienen una batalla fuerte para hacerlo.

No me interesa la poesía que está al margen de todo esto, no me entusiasman los que están en esa torre de marfil o que se encierran en un lenguaje impenetrable. Me interesa la franca, abierta y conversacional.

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