ALIENTO QUE MATA

ALIENTO QUE MATA

Si hay algo peor que tener mal aliento (halitosis) es ignorarlo por completo, y ambos aspectos, para infortunio de quienes lo padecen, suelen ir juntos. (VER INFOGRAFIA: POR QUE NOS PASA?)

25 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Si hay algo peor que tener mal aliento (halitosis) es ignorarlo por completo, y ambos aspectos, para infortunio de quienes lo padecen, suelen ir juntos.

(VER INFOGRAFIA: POR QUE NOS PASA?).

No en vano se estima que el 90 por ciento de los diagnósticos de halitosis hechos por los especialistas son motivados por observaciones de las propias parejas de los afectados. Los demás -amigos, vecinos, compañeros de trabajo- no reúnen el valor necesario para decirles: "Tienes mal aliento".

En un diplomático intento por vencer la barrera social que genera ese olor terrible, estos se dan a la tarea de ofrecerles mentas y chicles, siempre que se les acercan, para ayudarlos a disfrazarlo.

Los expertos opinan que lo mejor, por difícil que parezca, es ser francos con estas personas, víctimas de una enfermedad que puede afectar a cualquiera.

Bacterias enemigas.

La mayoría de las halitosis (alrededor de un 80 por ciento) se originan en la boca, el resto en las vías respiratorias y digestivas.

En el primer caso, los responsables de ese mal olor son una multitud de bacterias que descomponen los restos de las comidas en la cavidad oral, generando compuestos sulfurados. De allí que la primera causa de halitosis dental sea la mala higiene, aunque cabe aclarar que por más limpia que esté la boca, siempre albergará decenas de ellas.

El problema tiende a complicarse en personas que usan prótesis removibles o fijas mal adaptadas, o que han terminado su vida útil. A este grupo se suman las calzas en mal estado, que no sellan bien los dientes y permiten el paso de alimentos que se degradan en su interior.

Esa inadecuada remoción de restos provoca la acumulación de placa bacteriana, que termina adherida a los bordes de las encías y convertida en cálculos, por acción de la saliva. El resultado es la gingivitis o inflamación de las encías, muchas veces acompañada por la pérdida de hueso y aflojamiento de los dientes.

Según los especialistas, la halitosis generada por este mal es poco menos que insoportable. Las personas logran a veces captar el mal sabor en la boca. No obstante, por efecto de la adaptación, no se imaginan hasta qué punto puede resultar pesado su aliento.

Para saberlo incluso han inventado aparatos, como el halímetro (ver gráfico), que además de ser una herramienta para el diagnóstico, es usado para ajustar los tratamientos que se ponen en marcha para corregir el problema. Estos, según los odontólogos, son muy efectivos e incluyen cambios de calzas por resinas, ajustes de prótesis, limpieza y cirugía y, por supuesto, una estricta higiene: cepillado correcto de dientes y encías, uso de seda dental y enjuagues bucales, mínimo tres veces al día.

Problema interno.

Es posible que el odontólogo concluya que el mal aliento no se origina en la boca. En ese caso lo recomendable es acudir al médico para buscar otras causas.

Los gastroenterólogos, por ejemplo, analizan los síntomas que puedan estar asociados con el mal aliento, como acidez, sensación de llenura, agrieras, dificultad para pasar alimentos y estreñimiento.

Es posible que el médico ordene la práctica de una endoscopia digestiva para descartar males como el reflujo gastroesofágico, que consiste en la devolución del contenido de estómago por el esófago, a raíz del debilitamiento del esfínter (o válvula) que une estos dos órganos, y que también produce aliento de dragón.

Si alguien considera que ninguno de los anteriores es su caso, pero es consciente de que a veces su boca no huele bien, tal vez conviene que revise lo que consume, pues de este mal también son responsables el cigarrillo, el alcohol, el ajo, las vitaminas y el hierro en grandes dosis, los antiparasitarios y algunos productos naturistas.

Pasar largos periodos sin consumir líquidos o alimentos produce sequedad en la boca y mal aliento, similar al que todos tenemos al levantarnos.

Si el diagnóstico es el adecuado, y el paciente sigue al pie de la letra las recomendaciones del médico combinadas con una buena higiene oral, este mal puede controlarse. Llegar a este punto requiere, sin embargo, empezar por autocuestionarse sobre la halitosis. Bien lo dijo Sir William Osler, padre de la medicina moderna: "Cuando un médico es consultado por mal aliento, a menudo no es capaz de percibir que él mismo tiene la enfermedad".

- FUENTES: Rafael Quintero, director científico de Dentisalud. Fernando Sierra, jefe de Gastroenterología de la Fundación Santa Fe.

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