LOS EXCLUIDOS DE LA BANCA

LOS EXCLUIDOS DE LA BANCA

Aunque Colombia es uno de los países líderes de América Latina en el desarrollo de las tarjetas débito (en diez años pasó de 3,4 millones a 9,6 millones de plásticos), también es una de las naciones en donde más de la mitad de la población está por fuera del sistema financiero. Es decir, no solamente son personas que no pueden aspirar a un préstamo de un banco, sino que tampoco cuentan con los recursos necesarios para abrir y mantener una cuenta de ahorros. (VER TABLA: TIPO DE SERVICIO FINANCIERO POR INGRESO - POSESION DE SERVICIOS FINANCIEROS)

25 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Aunque Colombia es uno de los países líderes de América Latina en el desarrollo de las tarjetas débito (en diez años pasó de 3,4 millones a 9,6 millones de plásticos), también es una de las naciones en donde más de la mitad de la población está por fuera del sistema financiero. Es decir, no solamente son personas que no pueden aspirar a un préstamo de un banco, sino que tampoco cuentan con los recursos necesarios para abrir y mantener una cuenta de ahorros.

(VER TABLA: TIPO DE SERVICIO FINANCIERO POR INGRESO - POSESION DE SERVICIOS FINANCIEROS).

Esta situación hace que se incremente aún más el nivel de inequidad que existe en el país, pues no toda la población tiene el mismo acceso a este servicio público y, precisamente, el grado de penetración de la banca también es un indicador del nivel de desarrollo de un país.

Según un estudio del Departamento Nacional de Planeación (DNP), solo 40 por ciento de los colombianos mayores de 12 años -alrededor de 14 millones- tienen algún producto financiero (cuenta de ahorro o corriente, tarjeta débito o crédito, CDT, hipotecas o créditos personales).

Como resultado, los excluidos de este sistema quedan en desventaja en asuntos tan cotidianos como pagar algún recibo pues como no tienen una cuenta de dónde debitar, no pueden hacer el pago por cajero electrónico ni por teléfono ni por Internet. Esto sin contar con que en muchas sucursales bancarias son renuentes a recibir pago de servicios.

Mientras que una persona que cancela sus servicios por medios electrónicos se gasta máximo cinco minutos en la transacción, el que no es cliente de un banco y que debe pagar allí un servicio, se demora entre 10 y 20 minutos haciendo fila. Este promedio puede ser superior el último día de cada mes, que es cuando tradicionalmente se presenta más congestión.

Las desventajas no solo se refieren a la pérdida de tiempo, sino a mayores costos: las personas con acceso a la banca pueden acudir a la Superintendencia Bancaria, que controla la calidad del servicio y fija tasas de interés máximas. Los demás se ven obligados a recurrir a los agiotistas y no tienen a quién quejarse.

Por ejemplo, se calcula que en Corabastos, los agiotistas prestan dinero con intereses entre el 10 y el 20 por ciento diario, mientras que en las tarjetas de crédito, que son las que tienen las tasas más altas del sistema, se cobra en promedio un 2,40 por ciento mensual.

Como si fuera poco, los excluidos carecen de referencias bancarias para firmar contratos, tales como los de arrendamiento.

La falta de acceso a la banca no solo es de la gente, sino de algunos municipios que por su tamaño o ubicación geográfica no ameritan la apertura de una sucursal, según el criterio de los banqueros. Esto se traduce en que, por ejemplo, se frena la entrega de los subsidios que se ofrecen a través de programas gubernamentales como el Plan Colombia.

Esta condición es necesaria por razones logísticas y se ha constituido en una de las más grandes limitantes para ofrecer ayuda a las zonas más vulnerables del país , sostiene el estudio del DNP. Agrega que no solo las regiones apartadas son las más afectadas por la precaria penetración del sistema financiero, sino que el problema también se presenta con fuerza en las ciudades.

De hecho, unas encuestas que hicieron el Banco Mundial y el Dane en agosto pasado, indican que en Bogotá existe el mismo nivel de personas excluidas del sistema financiero que en la totalidad del país (cerca del 60 por ciento de la población), pese a que todos los bancos tienen sucursales en la capital.

Según estudios del Banco Mundial, el nivel de penetración de los servicios financieros en Colombia es muy bajo frente a España, donde casi el 90 por ciento de la población tiene acceso a ellos y a Estados Unidos, donde esa cifra alcanza el 80 por ciento.

Pero cálculos del Bbva indican que con excepción de Chile, Colombia no está tan mal con respecto a sus vecinos: aquí los depósitos bancarios como porcentaje del producto interno bruto (PIB) son de 22,3 por ciento, mientras que en México son del 17,5 por ciento, en Argentina del 22,3 por ciento, en Venezuela del 14 por ciento y en Perú del 25,2 por ciento.

Qué pasa?.

Juan Carlos Pinzón, vicepresidente de Asobancaria, explicó que la exclusión se origina en la estructura de costos del sistema financiero nacional, que hace que para los bancos no sea rentable abrir y mantener una cuenta de ahorro por menos de 20.000 pesos.

Esos montos mínimos, sumados al costo del manejo de la tarjeta, hacen que muchas personas prefieran no guardar su dinero en los bancos porque les sale costoso , aclaró.

Si alguien abre una cuenta con 100.000 pesos, le debe restar cada mes 5.556 pesos del manejo de tarjeta. Si adicionalmente decide hacer un retiro de 20.000 pesos, tiene que restar 80 pesos del cuatro por mil y otros 3.000 si realiza la operación en un cajero que no es de su entidad. Por eso, al final su saldo no será de 80.000, sino de 76.920 pesos.

Según el directivo, precisamente el cuatro por mil, las inversiones forzosas que tienen que hacer los bancos y los límites a las tasas de interés son los principales factores que encarecen los servicios financieros. Si eso se elimina, se pueden exigir menos requisitos y así llegar a más gente , anotó.

Para el presidente del Bbva Colombia, Luis Juango, existe otro tema cultural importante en América Latina, que afecta la penetración del sistema financiero y es la desconfianza de la gente en los bancos.

La reciente crisis por la que atravesaron las cooperativas financieras y las liquidaciones de bancos como el Andino y el Pacífico, no solo dejaron sin recursos a un buen número de ahorradores, sino que han servido para reforzar los temores que tiene la gente frente al sistema financiero.

Además, existe la percepción generalizada de que los bancos cobran tasas muy elevadas, a pesar de que se han venido reduciendo en los últimos años.

De todas maneras y pese a los temores, es un hecho que en el país se deben definir políticas de mediano plazo para conseguir que un número cada vez más grande de personas tenga acceso a los servicios financieros. Para discutir eso, Asobancaria realizará el 29 y 30 de abril el seminario Bancarización: la base para el desarrollo , en Cartagena.

LOS QUE ESTAN ADENTRO.

El estudio de Planeación Nacional sobre la penetración de la banca en el país también hizo una caracterización de quienes sí son usuarios del sistema y señaló que la mayoría de ellos tienen entre 30 y 39 años. Además descubrió que aproximadamente 5 por ciento de los colombianos de más de 30 años tiene una hipoteca.

Aunque el CDT es el mecanismo de ahorro más común, tan solo 2,5 por ciento de la población lo usa y únicamente el 3,8 por ciento hace transacciones por la banca telefónica. Este último sistema está en pleno desarrollo y aunque la gente no lo usa más masivamente porque teme no contar con un recibo que respalde su transacción, cifras de Asobancaria indican que 13,8 por ciento de los pagos que se hacen en el país se realizan por este sistema.

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