INGENIEROS SE DEFIENDEN

INGENIEROS SE DEFIENDEN

El ejercicio de la ingeniería comienza en el momento en el cual a alguien se le ocurre que una determinada obra debe adelantarse. Es el caso del Sistema de Chingaza. La primera idea fue del distinguido ingeniero Héctor Parra Gómez, quien con una modestia propia de su estirpe le atribuye la idea al también ingeniero Luis José Castro. Desde el mismo momento en el cual se empezó a pensar en ella, se comenzó a ejercer la noble profesión de la ingeniería, que la definimos comola profesión en la cual los conocimientos de las ciencias físicas y matemáticas adquiridas mediante el estudio, la experiencia y la práctica, se aplican con buen juicio a desarrollar los medios de aprovechar, económicamente, los materiales y las fuerzas de la naturaleza para la creciente prosperidad de la humanidad.

25 de abril 2004 , 12:00 a.m.

El ejercicio de la ingeniería comienza en el momento en el cual a alguien se le ocurre que una determinada obra debe adelantarse. Es el caso del Sistema de Chingaza. La primera idea fue del distinguido ingeniero Héctor Parra Gómez, quien con una modestia propia de su estirpe le atribuye la idea al también ingeniero Luis José Castro. Desde el mismo momento en el cual se empezó a pensar en ella, se comenzó a ejercer la noble profesión de la ingeniería, que la definimos comola profesión en la cual los conocimientos de las ciencias físicas y matemáticas adquiridas mediante el estudio, la experiencia y la práctica, se aplican con buen juicio a desarrollar los medios de aprovechar, económicamente, los materiales y las fuerzas de la naturaleza para la creciente prosperidad de la humanidad.

Desde la Colonia podemos mostrar logros importantísimos: por ejemplo, el Canal del Dique, las murallas y fortificaciones de Cartagena, caminos y vías de la red vial, los Ferrocarriles que surcaron la geografía colombiana trasmontando nuestro formidable sistema montañoso, que con la construcción del Ferrocarril del Atlántico unió los océanos; los desarrollos hidroeléctricos y termoeléctricos, la explotación de nuestra minería; las obras de riego y drenaje, el uso del cemento, en fin, utilización de las fuerzas de la naturaleza y de los materiales que proporciona.

Muchas de las obras que ha realizado la ingeniería colombiana han sido objeto de polémicas y en su puesta en marcha se han presentado circunstancias, ninguna de las cuales ha puesto en tela de juicio la idoneidad de nuestra profesión. El apagón que tuvo el país hace unos pocos es una de ellas. A nadie se le ocurrió sindicar a la ingeniería colombiana, como ahora se ha hecho, a propósito de las fallas que ha acusado TransMilenio. A nadie, tampoco, se le ocurrió sindicar a nuestra profesión cuando se presentaron los derrumbes en los túneles de Chingaza, en cuya reparación la Sociedad Colombiana de Ingenieros actuó como veedor de la reparación.

El desastre de la contratación de la reparación de las vías de la capital realizado con ICA, que le costó a la capital algo así como ciento diez mil millones de pesos y pleitos que no se sabe si ya terminaron, es de aquellos episodios que se pueden asemejar a la historia de una muerte anunciada. En todos los tonos, y en todas las formas, se previno al alcalde Mockus sobre los riesgos que estaría corriendo la ciudad; pero hubo oídos sordos. A veces, los funcionarios públicos se dejan tentar por el pecado de la soberbia y no admiten sugerencias de los ciudadanos. O piensan que estos, al hacerlas, tienen intenciones protervas.

La Sociedad Colombiana de Ingenieros, en sus 117 años de existencia, ha estado atenta al acaecer nacional. Ha sido partícipe y actora cuando se le ha solicitado, y también cuando no, en el desarrollo nacional en lo que a infraestructura se refiere y le duele tremendamente que hechos como el sucedido en TransMilenio alcancen a manchar la idoneidad de la ingeniería nacional que representa.

Una acumulación de errores parece ser el resultado que está a la vista. Estudios previos incompletos de suelos de pavimentos, de geotecnia, de tránsito, de sistemas de evacuación de las aguas, etc., encargados a firmas e ingenieros extranjeros, la utilización de materiales y sistemas de construcción que no habían sido debidamente experimentados, la simbiosis de intereses comerciales no siempre acordes con los más rígidos planteamientos técnicos, entre otros, parecen ser el origen de las lamentables fallas que han sufrido los pavimentos rígidos utilizados. Será que los pavimentos rígidos construidos en concreto no son los más adecuados para nuestras vías, dada la calidad de nuestros suelos? Los flexibles, los de asfalto, se acomodan a las deformaciones que puedan presentarse en el piso que los soporta. Esta es una polémica de carácter exclusivamente técnico que ha recuperado su vigencia a raíz de TransMilenio que, a propósito de lo que se ha visto, toma gran actualidad.

Es absolutamente deplorable lo que ha sucedido; la ingeniería colombiana como cuerpo actuante estará atenta a las indagaciones de los entes de control, sin perjuicio de adelantar sus propias averiguaciones, para que su idoneidad y capacidad no sean objeto de señalamientos imprecisos e injustos. ( Apartes).

Presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros

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