EL CANTO RECIO LLEGA AL GRAMMY

EL CANTO RECIO LLEGA AL GRAMMY

En los Llanos del Orinoco, Cimarrón es la res salvaje, que no ha sido enlazada. De ahí salió el nombre del grupo colombiano que sorprendió al país al ubicarse dentro de los candidatos al Grammy Anglo en la categoría de mejor álbum de world music (música del mundo).

14 de diciembre 2004 , 12:00 a.m.

Su director Carlos Rojas fue parte de un grupo de instrumentistas que, hace más de 20 años, se reunieron con la intención de exaltar la música campesina, apartándose de la canción llanera comercial cuyas letras se acercaban al bolero y a la balada. El comercio es un camino fácil -recuerda Rojas-. Pero si a uno le queda algo de vena artística, busca música de mayor significación. Conocía el canto campesino y quise hacer una música que fuera como la res salvaje, que no tolera el lazo .

Rojas reunió siempre a los mejores instrumentistas del género. Todos estos años él y sus músicos vivieron de presentarse en vivo (a veces en el exterior) y de ser invitados en los estudios de grabación por cantadores llaneros reconocidos. Rojas ha grabado con El Cholo Valderrama y Tirso Delgado. Pero antes de Sí soy llanero, el disco editado por el sello Smithsonian Folkways Recordings, no hubo antes un disco suyo.

Parece ser el camino de los artistas tradicionales: A Totó la Momposina tuvo que impulsarla Peter Gabriel para que reconociéramos su dimensión, a Petrona Martínez tuvo que grabarle Radio Francia para fijarnos en el bullerengue. A Cimarrón lo conocían en el Ministerio de Relaciones Exteriores, porque lo incluían en las muestras folclóricas que llevaban al exterior, pero Rojas y sus compañeros, hasta la semana pasada, eran desconocidos para el público masivo. Tuvo que venir un estadounidense, Daniel Sheehy, desde Washington para que grabaran su primer disco.

Sheehy había oído la música llanera entre las muestras del Smithsonian Institute y llegó a Colombia buscando a Rojas, pensando en el disco. Hicimos para un sello extranjero la música más tradicional que tenemos -dice Rojas-. Dijimos, si el público de world music va a oír música de los Llanos, que conozca lo verdadero, no lo fácil . Por eso no incluyeron un Ay, mi llanura o un Caballo viejo.

Grabaron en septiembre del 2003, en Bogotá. Cimarrón no aceptó el lazo de grabar cada instrumento por aparte. El grupo tocó al tiempo, a la manera del jazz , con la intención de que resultara un joropo bravo, agrario, alebrestado, como su canción Quitapesares. Cantaron Wilton Gámez, Ana Veydó y Luis Moreno. Rojas estaba en el arpa (también hizo los arreglos y fue coproductor); Libardo Rey, en el cuatro; Omar Fandiño, en las maracas, Hugo Molina, en la bandola llanera. Como invitados participaron el bandolista Yesid Benítez, el contrabajista Ricardo Zapata y el arpista Carlos Quintero.

La mezcla y la postproducción se hicieron en Washington. El álbum se lanzó en julio del 2004, en la capital estadounidense, en un Festival de músicas tradicionales del Instituto. En cinco días de festival, vendieron 600 discos, cifra solo superada por Los Camperos de México.

Muchos venezolanos se sorprendieron de que hiciéramos esta música y dijéramos que era nuestra , recuerda Ana Veydó. Han tenido que explicar que el joropo llanero, más que de un país, es de una región, la de las orillas del río Orinoco.

Por aparecer en la página web del Smithsonian los invitaron al National Cowboy Poetry Gathering, encuentro de poesía de vaqueros norteamericanos. Ellos representan la tradición del Estados Unidos profundo que no se ve en Miami -cuenta Rojas-. Si encuentran una canción que habla del caballo como un fiel compañero, se conectan con esto. Si uno dice: Se me murió mi caballo , es una tragedia para el llanero y para el cowboy, pero no para quien toma el Transmilenio todos los días .

Sí soy llanero no se consigue en Colombia. Encabeza la categoría 71 del Grammy, con una explicación: Joropo music from The Orinoco Plains of Colombia y tiene que vencer a Sandra Luna, Ladysmith Black Mambazo, Perú Negro y artistas de Uganda para llevar el Grammy a las llanuras. Por ahora, Rojas y Ana Veydó viven los primeros minutos de fama. En los medios, Ana tropezó con una numeróloga que le preguntó su fecha de nacimiento y le dijo que sí, que se ganará el Grammy.

Foto CARLOS ROJAS Y ANA VEYDO, director y cantadora del grupo Cimarrón, viven en Bogotá. Por su disco, no solo son candidatos al Grammy, también están invitados a un encuentro de poesía de vaqueros estadounidenses.

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

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