ALERTA AMARILLA EN BOGOTÁ

ALERTA AMARILLA EN BOGOTÁ

Un total de 705 personas (188 familias) han resultado afectadas por la temporada invernal en Bogotá, en algunos casos por inundaciones que han sobrepasado los 60 centímetros de altura y en otras por deslizamientos del terreno.

26 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Un total de 705 personas (188 familias) han resultado afectadas por la temporada invernal en Bogotá, en algunos casos por inundaciones que han sobrepasado los 60 centímetros de altura y en otras por deslizamientos del terreno.

Según el Departamento de Prevención y Atención de Emergencias (Dpae), entre el jueves de la semana pasada y ayer domingo habían sido evacuadas temporalmente 16 familias. Otras tres salieron definitivamente de sus viviendas, porque revestían alto peligro en los barrios Caracolí (Ciudad Bolívar) y la Paz (Santa Fe).

En los últimos cuatro días, se han atendido 19 deslizamientos de tierra y 23 inundaciones. Las localidades más afectadas con movimientos de tierra han sido Ciudad Bolívar y Rafael Uribe Uribe. Por inundaciones, los mayores problemas han estado en Suba y Bosa, noroccidente y suroccidente de la capital.

Dpae ha entregado 7,2 toneladas en ayuda humanitaria a las familias afectadas, especialmente en frazadas, kits de limpieza, colchones y elementos de primera necesidad. En Bogotá se mantiene la alerta amarilla, que podría pasar a naranja si persiste el fuerte invierno.

Uno de los mayores temores del Distrito es el eventual desbordamiento del río Tunjuelito en el sur de la ciudad que afectaría al menos 20 barrios. Por eso, el sábado en la noche el alcalde Luis Eduardo Garzón se reunió con la comunidad en el barrio San Benito, uno de los afectados, para comprometerse con una solución.

El mandatario concertará esta semana los plazos para la ejecución de las obras que solucionarán definitivamente el problema de inundaciones. Se trata de la construcción de la represa de Cantarrana y otras obras complementarias que cuestan 220 mil millones de pesos y cuya licitación está en proceso. El proyecto completo comprende la construcción de interceptores de aguas negras, la adecuación hidráulica de las quebradas de Ciudad Bolívar y afluentes del río y la construcción del embalse de Cantarrana.

El nivel del río Tunjuelito es monitoreado con la ayuda de las represas La Regadera y Chisacá, localizadas en el suroriente de Bogotá. Chisacá estuvo desbordada el sábado al mediodía, pero la situación se mantenía bajo control.

Por ahora se mantiene la vigilancia del río en 12 puntos críticos, se controlan los niveles de los embalses La Regadera y Chisacá y se revisan constantemente las informaciones del Ideam sobre los niveles de precipitación de las lluvias. Un equipo integrado por 2.450 personas está disponible para reaccionar. De ocurrir un desbordamiento, de inmediato se instalaría el puesto de mando unificado en la Defensa Civil de San Benito y se declararía estado de alerta en hospitales como Meisen y Tunal.

FOTO/Reynel Ruiz EL TIEMPO.

Los residentes de Fontibón se las ingenian para pasar las calles inundadas.

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