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JAMES LEMOYNE, EL INCÓMODO

JAMES LEMOYNE, EL INCÓMODO

El lunes, hacia las 10 de la mañana, de la Casa de Nariño le hicieron una llamada telefónica a uno de los directores de la ONU en Bogotá.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de enero 2004 , 12:00 a. m.

El lunes, hacia las 10 de la mañana, de la Casa de Nariño le hicieron una llamada telefónica a uno de los directores de la ONU en Bogotá.

No era el presidente Alvaro Uribe el que llamaba, pero sí uno de sus más cercanos funcionarios con un mensaje de su parte para el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

A esa hora ya se había armado el alboroto en las emisoras de radio por un artículo de EL TIEMPO, según el cual algunos países no estarían de acuerdo con que la OEA hubiera aceptado hacer la verificación de la negociación con los paramilitares.

Consultados esa mañana sobre el tema, tanto el secretario general de la OEA, César Gaviria, como el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, insinuaron en La W FM que el instigador de esa información podría ser James Lemoyne, el asesor especial para Colombia del secretario general de la ONU.

La polémica estaba entonces en su clímax cuando timbró el teléfono en la sede de Naciones Unidas en Bogotá.

Se llamó a un funcionario de la ONU que tiene línea directa con el señor Annan para que le transmitiera tres preguntas: Por qué el señor Lemoyne, si quiere hacer pública su opinión, lo hace a través de los medios de una manera anónima? Es esa la posición oficial de la ONU? Es compartida por el secretario general? , detalló una alta fuente de la Casa de Nariño, que se negó a revelar el nombre del interlocutor.

Hasta ahora no hemos tenido respuesta , anota la fuente. Y añade que el comunicado emitido el mismo lunes por Lemoyne no aclara si se trata o no de la posición del secretario general.

Consultado sobre el tema Volker Petzold, vocero de las Naciones Unidas en Bogotá, dijo no conocer una solicitud en ese sentido y prometió averiguar sobre el tema.

Los impasses.

El episodio, aunque informal, es apenas uno más de una serie de rifirrafes que han convertido a James Lemoyne en un personaje al parecer incómodo para el gobierno de Colombia.

En la primera reunión de Uribe con Annan, el entonces presidente electo le sugirió la posibilidad de cambiar a Lemoyne, según confirmó en su momento un ministro del despacho.

El mandatario le mencionó al secretario que podría ser reemplazado por Sergio Vieira de Melo, el brasileño que como enviado especial de la ONU en Irak murió en un atentado en septiembre pasado.

Para ese entonces, Lemoyne cargaba en sus hombros buena parte del desgaste del fin de la zona de distensión de las Farc. El había tratado de mantener vivo el diálogo con la guerrilla y cuando el proceso no aguantó más dijo sentirse triste porque había una oportunidad para avanzar en el proceso .

Después hizo críticas que no cayeron bien en la saliente administración. Tanto así que el ex comisionado Camilo Gómez le replicó en una entrevista posterior: El único que no entendió el papel de la comunidad internacional fue él (Lemoyne). No comprendo cómo ciertas personas pueden decir algo y después afirmar exactamente lo contrario .

Lemoyne reincidió en mayo del año pasado, cuando, entre otras cosas que provocaron polémica, dijo que la columna vertebral de las Farc es entre 1.000 y 1.500 hombres y mujeres con una profunda formación política . La entonces ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, le respondió que el país no necesitaba de diplomáticos que justificaran a los terroristas .

Pero más allá de los polvorines públicos el gobierno se siente incómodo porque se supone que el señor está para ayudar, no para entorpecer. Lleva bastante y los resultados son bastante precarios , dijo la fuente de Palacio.

Su labor.

En efecto, la tarea de acercarse a las Farc y al Eln no le ha sido fácil. Según una persona que ha estado en contacto con las Farc, los únicos mediadores que se han podido entrevistar personalmente con la dirigencia del grupo guerrillero son monseñor Luis Alfonso Castro y el padre Darío Echeverri.

Y con el Eln, apenas en diciembre y luego de varios meses de haberlo solicitado, Lemoyne logró un diálogo telefónico con el segundo de esa organización, Antonio García .

El problema de Lemoyne es que no se sabe muy bien cuál es su papel. Para un grupo como el Eln, por ejemplo, no es muy claro para qué diablos les sirve hoy por hoy reunirse con Annan , explicó una persona cercana a estos procesos.

En cuanto a su participación en el proceso con los paramilitares, César Gaviria fue el encargado de lanzarle el dardo. En entrevista a la radio dijo que Lemoyne quería negociar la ley de alternatividad penal (lo cual) es una pretensión inalcanzable porque el Gobierno no puede negociar esa ley con ningún funcionario internacional .

Tras el polvorín, James Lemoyne decidió no hablar más con los medios, por lo menos hasta su regreso a Nueva York la próxima semana.

FOTO/Archivo EL TIEMPO.

James Lemoyne fue nombrado como asesor del secretario general de la ONU en noviembre del 2002.

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