LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE DIANA

LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE DIANA

Tres estantes, cinco o seis mesas y unas 20 sillas son todo el mobiliario de la biblioteca de la vereda El Noral de Copacabana.

24 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Tres estantes, cinco o seis mesas y unas 20 sillas son todo el mobiliario de la biblioteca de la vereda El Noral de Copacabana.

El espacio es oscuro. Cuando el tubo de neón se enciende, las paredes grisáceas adoptan su original tono azul y aparecen flotando casi en el techo peces rojos que forman una cenefa. El piso tiene un marcado desnivel que no es fruto de un error de construcción, allí funcionaba hace más de una década la piscina de la Casa de Ejercicios Don Bosco.

Cuando llueve, el agua se filtra y causa inundaciones; cuando el día es soleado la biblioteca se vuelve un horno .

Sin embargo estas incomodidades no impiden que los miércoles, sábados y domingos, unos 30 niños acudan a los 550 libros que tiene esta biblioteca para consultar sus dudas académicas o para divertirse con un cuento.

La idea original fue de Diana Arango, 18 años, estudiante de tercer semestre de licenciatura en idiomas de la Universidad de Antioquia. También ejerce en la vereda su vocación de maestra.

Vocación que siempre ha tenido clara desde que era estudiante de la Normal de Copacabana. A ella sus pequeños vecinos la buscaban para que les ayudara con las tareas del colegio, por lo que un día pensó que lo mejor era crear un espacio de estudio como la biblioteca.

Diana fue la encargada de gestionar el préstamo del local con el padre Octavio Ramírez, que "no les cobra ni un peso", y con el escaso presupuesto y donaciones ha conseguido libros.

"Me ha tocado ir por libros hasta muy lejos, una tarde me perdí por allá en Laureles". Hace poco hicieron la rifa de una cafetera, de ahí pudieron comprar unas sillas y cuatro colecciones de cuentos.

Para poder usar los servicios de la pequeña biblioteca no hay costo alguno. "Los usuarios deben traer fotocopia de la tarjeta de identidad y una solicitud con el nombre de los padres, la dirección y el teléfono", explica.

Habitualmente los préstamos se hacen por ocho días, pero si el tiempo no es suficiente ha implementado el servicio de renovación telefónica. El no llevar los libros en el plazo estipulado conlleva una multa de 100 pesos diarios, "algo que es más simbólico y desarrolla la responsabilidad de los niños", dice Diana Arango.

Como en toda biblioteca hay algunos libros que no se prestan, son los de la colección general que incluye los diccionarios, las enciclopedias y los libros de textos más consultados. Los ejemplares de literatura o los que tienen muchas gráficas, "como el de Plaza Sésamo, que es el que más buscan, pueden llevarse para disfrutar en la comodidad del hogar".

No se encuentran todos los temas, ni hay todos los libros que se desean. Pero este espacio, que nació gracias a la labor de una joven comprometida con la educación, es el único que tienen los niños de este sector rural de Copacabana para acercarse al gusto por el conocimiento.

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