AHORA, MISAS MÁS CONSERVADORAS

AHORA, MISAS MÁS CONSERVADORAS

Con un nuevo documento, titulado El sacramento de la Redención, redactado por la Congregación para el Culto Divino, el Vaticano quiere ponerle fin a lo que denomina excesos en la celebración de la misa .

27 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Con un nuevo documento, titulado El sacramento de la Redención, redactado por la Congregación para el Culto Divino, el Vaticano quiere ponerle fin a lo que denomina excesos en la celebración de la misa .

Allí, en 70 páginas y ocho capítulos, se establecen una serie de prohibiciones, entre ellas la celebración de la misa con ministros de otros cultos, por ejemplo con protestantes; la simulación de una misa sin sacerdote y recibir la hostia de manos de un laico u otro fiel .

Igualmente, reprueba la costumbre de aquellos sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a laicos.

El documento hace una excepción, según la cual los ministros extraordinarios podrán administrar la comunión cuando el sacerdote está impedido por enfermedad, edad avanzada o por otra causa, o cuando es tan grande el número de los fieles que se acercan, que la celebración de la misa se prolongaría demasiado .

Incluso, se pone fin a la costumbre de que los novios en la misa nupcial se administren de manera recíproca la comunión. Y en cuanto a la primera Comunión de los niños, señala que debe estar siempre precedida de la confesión y absolución sacramental, y debe ser administrada por un sacerdote.

Redemptionis Sacramentum (nombre en latín del documento) subraya que solo el sacerdote consagrado puede presidir la misa. Por eso, considera un delito grave, admitir la eucaristía de una persona que no es sacerdote.

El documento del Vaticano, firmado por el cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, fue aprobado por el Papa Juan Pablo II, quien solicitó que sea observado por todos .

A los sacerdotes, les prohíbe hacer consideraciones en sus sermones de orden político o con argumentos profanos, inspirándose en nociones basadas en movimientos pseudo-religiosos muy extendidos . Y prohíbe a laicos y seminaristas predicar durante la misa.

El Vaticano pide que el vino que se emplea en la misa sea natural, fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas . También, el pan debe ser ácimo, de trigo puro y fabricado recientemente, mientras las hostias deben ser preparadas por personas que se distingan por su honestidad .

Incluso, dice que los vasos para oficiar la misa son sagrados y, por tanto, reprueba los de mala calidad y aquellos de cristal, arcilla u otros materiales que se puedan romper fácilmente.

Y hasta se refiere a la música, señalando que debe ser sacra e idónea; a los paños sagrados, que tienen que resplandecer por su dignidad y limpieza .

La misa no puede considerarse una cena y, por tanto, el Vaticano advierte que su lugar de celebración debe ser un templo o un lugar digno, pero que hay que evitar una mesa de comedor, o en un comedor .

Y sobre los fieles.

El texto precisa que hay que evitar que se acerquen los no católicos e incluso los no cristianos. Pero el cardenal Arinze recuerda que tampoco los divorciados pueden comulgar ,y que no deberían hacerlo los políticos que hagan o aprueben leyes a favor del aborto .

Es conveniente darse la paz, pero de manera sobria y sólo a los más cercanos, para no alterar la celebración. El documento insiste en que es bueno que haya monaguillos, que pueden ser niños o niñas, poniendo fin a las polémicas sobre la presencia de las niñas en la misa.

El pueblo cristiano, por su parte, tiene derecho a que el Obispo diocesano vigile para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente en el ministerio de la palabra, en la celebración de los sacramentos y sacramentales, en el culto a Dios y a los santos. Y los invita a trabajar con sus sacerdotes en este tema.

Este documento es una complementación de la Encíclica Ecclesia de Eucharistia, publicada el 17 de abril del 2003, en la que el Pontífice subrayó que el pan y el vino consagrados por el sacerdote en la misa se transforman en el cuerpo y sangre de Cristo y advirtió contra abusos que se cometen con este sacramento.

NO ES UN RETROCESO.

Si bien, entre 1965 y 1967, la Iglesia se sometió a una reforma, modernizándose y dando más importancia a la participación de los fieles. Por eso, para algunos este documento es un retroceso. Para los autores del documento, la reforma litúrgica del Concilio Vaticano fue ventajosa y propició una participación más conciente, activa y fructífera de los fieles, pero que no faltan sombras y abusos que se deben frenar .

Para monseñor Fabián Marulanda, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, no es un retroceso. Simplemente se recuerda la disciplina tradicional, de respeto al culto eucarístico, de acompañar la celebración. Es una fiesta, pero no una guachafita , dijo.

Por su parte, monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, obispo de la diócesis de Engativá, afirma que se le había quitado a la eucaristía su profundo sentido sacro. Empezamos a aflojar sustentándonos en una época moderna y se perdió el respeto por muchos signos cristianos. Está bien que se quiera recobrar y no significar dar un paso atrás. Es más, la misma gente no quiere recibir la comunión de un laico. Eso se ha visto .

FOTO/AP.

El Papa Juan Pablo II pidió a fieles y sacerdotes, cumplir el mandato del nuevo documento, La Comunión solo la da el sacerdote.

- Con información de AFP y Efe

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