50 AÑOS DE LA TELEVISIÓN EN COLOMBIA

50 AÑOS DE LA TELEVISIÓN EN COLOMBIA

El medio de comunicación que cambió la forma de concebir el mundo y la vida cotidiana en el siglo XX cumple, el próximo 13 de junio, 50 años de funcionamiento en Colombia.

26 de abril 2004 , 12:00 a.m.

El medio de comunicación que cambió la forma de concebir el mundo y la vida cotidiana en el siglo XX cumple, el próximo 13 de junio, 50 años de funcionamiento en Colombia.

Ese día de 1954, Fernando Gómez Agudelo, un abogado javeriano de 23 años, consumó desde las 9:00 de la noche y por el Canal 8, un compromiso que le habían asignado en noviembre de 1953 y que correspondía a una obsesión del presidente de la república Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Como Mayor del ejército, Rojas Pinilla había conocido el invento de la televisión en 1936, cuando visitó a Alemania y observó en circuito cerrado los Juegos Olímpicos del Fuhrer. Guiado por un talento fugado, el genio colombiano Joaquín Quijano Caballero, y visionario como era, Rojas Pinilla supo desde entonces que la historia del mundo pasaría por la pequeña pantalla. Para no hablar de lo que podría servir a los propósitos del Estado... El Himno Nacional y la alocución del presidente desde el Palacio presidencial encabezaron un programa con números como el concierto del violinista Frank Preuss y la pianista Hilda Adler; la obra breve El niño del pantano, de Bernardo Romero Lozano y que no era otro que su pequeño hijo Bernardo Romero Pereiro; un sketch cómico de Alvaro Monroy con Los Tolimenses; y un recital de danzas folclóricas a cargo de la academia de Kiril Pikieres.

A una audiencia centrada en los apuestos gavilanes tal vez no le diga mucho todo esto. Pero qué historia, caballeros! La épica de la televisión colombiana es tan singular y profunda como la fábula del cine mexicano o la leyenda de la música cubana. Medio siglo de existencia ha representado un cambio del cielo a la tierra: técnico, en nociones de producción y temática y en la imagen que la gente tiene de los actores. Baste decir que al principio pocas familias le hubieran permitido a sus hijas que bailaran o actuaran en ese extraño adefesio, como lo hizo la bella y talentosa Raquel Ercole en las primeras emisiones, y mucho menos que optaran por esa carrera de aventureros. Hoy, hasta encopetadas profesionales colombianas le hacen cola a una audición de protagonistas de novela. Del blanco y negro al color; de la emisión en directo al video tape y la televisión digital: de las escabrosas licitaciones a los canales privados, los regionales y los locales; de Bernardo Romero Lozano a sus nietas; de Raquel a Patricia Ercole, de Teresa Gutiérrez a Miguel Varoni, de Gloria Valencia a Pilar Castaño: la televisión colombiana es una gran historia, el escenario de tres generaciones nacionales de espectadores, una magnífica posta de talentos y valor.

Ojalá los Ministerios de Cultura y de Comunicaciones tengan preparada y convoquen a los medios, comenzando por la televisión!, a una celebración tan histórica como la efemérides. Que no esté marcada por las dos grandes lacras de estos sucesos en nuestro país: la mala memoria y la ingratitud. A Fernando Gómez Agudelo le impusieron la Cruz de Boyacá unos meses antes de morir y a Joaquín Quijano Caballero lo cubrió el olvido. Pero esta vez todo será diferente. Feliz cumpleaños, amiguitos.

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