ESTO ES TERRIBLE Y ESPANTOSO

ESTO ES TERRIBLE Y ESPANTOSO

Dónde está mi niño? Lo quiero ver ya! Qué le pasó? , gritó en medio de las lágrimas María Eugenia al llegar corriendo a la puerta del Colegio Agustiniano Norte, la misma por donde su hijo ingresa todos los días a clases.

29 de abril 2004 , 12:00 a.m.

" Dónde está mi niño? Lo quiero ver ya! Qué le pasó?", gritó en medio de las lágrimas María Eugenia al llegar corriendo a la puerta del Colegio Agustiniano Norte, la misma por donde su hijo ingresa todos los días a clases.

Esta mujer, que se enteró en su trabajo de la tragedia de la ruta 12 por unos familiares, fue una de las primeras madres que llegó sobre las 5 p.m. al plantel, donde ya había conmoción total por lo que había ocurrido.

"Tranquilícese y roguemos a Dios que no le haya pasado nada", le respondió Jorge Cárdenas, el profesor que salió a ponerles la cara a los enloquecidos padres de familia, que tuvieron que suspender abruptamente sus actividades para salir a buscar desesperadamente a sus hijos a la hora en que se suponía ya estaban en sus casas de regreso de la jornada escolar.

Detrás de María Eugenia, madre de Juan Carlos Hernández, de 9 años, llegaron papás, abuelos, tíos y hermanos que se agolparon a la entrada del colegio dirigido por los sacerdotes agustinos recoletos.

" Por favor, calma! Sabemos que este es un momento difícil", les insistió el profesor Cárdenas, que con rabia y dolor reclamó responsabilidades: "Son unos desgraciados, no hay derecho a que esto pase y nadie diga nada como sucedió con el puente de peatonal de Niza".

Recostado sobre uno de los muros del colegio, ubicado en la esquina de la avenida Suba con calle 116, Leonardo López, otro de los conductores del centro educativo, lloraba a solas: "Dios mío, esto es terrible. Así no sean hijos nuestros, esto es muy doloroso. De tratarlos todos los días uno les coge cariño y amor".

Con sus dos nietos cogidos de la mano, Rafael Sanabria fue hasta el colegio a las 6 p.m. llevado, casi a la fuerza, por los pequeños que querían saber de sus compañeritos. "Esto es espantoso y absurdo", dijo mientras los niños, refundidos entre la gente, no podían entender la magnitud de la tragedia, que por primera vez enluta a la comunidad estudiantil de los agustinianos.

Mientras tanto, en la iglesia que hace parte del colegio, en la misa de las 6:30 p.m., ante unos pocos feligreses, el sacerdote de turno pedía orar por las víctimas y expresaba sus condolencias a los padres.

Pasadas las 7 de la noche, Yesid Romero, directivo de la Asociación de Padres de Familia, declaró que el colegio suspendía las clases para guardar duelo por tres días. Y el profesor Cárdenas, con la carga de dolor y tristeza que acumuló durante más de dos horas, les anunció a los padres la salida de dos buses del colegio hacía las clínicas Corpas y Santa Bibiana, donde fueron atendidos cerca de 20 niños.

Todos se subieron con la incertidumbre de saber la suerte que habían corrido sus hijos.

FOTO/Fernando Ariza.

Escenas como estas se vivieron ayer en la tarde en el colegio agustiniano norte.

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