WALTER ROJAS

WALTER ROJAS

Las arqueadas cejas de María Félix la vedette mejicana de los 40, que vio en el teatro de Pitalito, ciudad donde nació, es uno de sus primeros recuerdos. También, aunque se le escapan los títulos o fechas de las películas, hay un lugar en su memoria para Dolores del Río. Y claro, para los boleros de Agustín Lara, La Lupe, Toña la Negra... que siempre le han acompañado.

08 de julio 1992 , 12:00 a.m.

Y precisamente un bolero, Palabras de mujer, le dio el título a su cortometraje premiado en el Concurso de Cine y Video que se realizó en el Primer Encuentro Iberoamericano de Universidades en junio en Bogotá.

Fue en Cuba, en la Escuela de Cine Internacional de San Antonio de los Baños, donde reencontró a esos ídolos y música de la niñez. En ellos se basó para la filmación de historias irreverentes y cotidianas como Lágrimas al desayuno y A fuego lento, que han sido protagonizadas por la primera actriz de Cuba, Daisy Granados, y se han visto en el George Pompidou de París y el Festival Latino de Nueva York.

A esa escuela llegó después de pasar un examen de selección al que se presentan en Colombia anualmente cien personas pero solo se eligen dos aspirantes.

Estudiaba entonces Comunicación Social en La Universidad de la Sabana y hacía periodismo, otra de sus grandes pasiones, en la revista Cromos. Eso después de desertar de ingeniería de petróleos lo que provocó la típica crisis familiar y de literatura odiaba la idea de ser profesor.

A este conversador y mamagallista incorregible, le encantan las historias en todas sus modalidades. Por eso se enloquece con los cuentos de Borges, las novelas del español Jesús Ferrero, las de Jorge Amado, y por supuesto, la obra de García Márquez. Pero Corín Tellado no se queda atrás en sus preferencias, pues es la maestra de las historias de amor que tanto le gustan.

Definitivamente lo suyo es imaginar personajes en situaciones y hacer posible en una cinta lo imposible. Y es un experto en convencer a otros a los actores, a los productores, al público de que soñar sí se puede. Como intenta hacerlo ahora, que pretende realizar una película en Pitalito.

Cocinar es otro arte que domina Walter Rojas. Lo adora porque es el único que puede devorarse y conoce desde los secretos de un buen sancocho hasta algunas sofisticaciones de las pastas.

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