LOS HERRADORES VAN A LAS AULAS

LOS HERRADORES VAN A LAS AULAS

Si Popea (emperatriz romana esposa de Otón y amante de Nerón) viviera en Colombia y quisiera cambiarles el calzado a sus cien mulas, que según la leyenda andaban todas con herraduras de oro y plata, no solo tendría que pagar 30.000 pesos por cada una sino que debería hacer un gran esfuerzo para conseguir una persona calificada que hiciera el trabajo.

30 de abril 2004 , 12:00 a.m.

Si Popea (emperatriz romana esposa de Otón y amante de Nerón) viviera en Colombia y quisiera cambiarles el calzado a sus cien mulas, que según la leyenda andaban todas con herraduras de oro y plata, no solo tendría que pagar 30.000 pesos por cada una sino que debería hacer un gran esfuerzo para conseguir una persona calificada que hiciera el trabajo.

Es más, se arriesgaría a que alguno de sus animales sufriera lesiones por herraduras mal puestas.

Esas dificultades las afronta hoy el 50 por ciento de los equinos que hay en Colombia (3,5 millones entre caballos, asnos y mulas) y que son herrados regularmente. Para conocedores del tema, en el país tan solo existe un centenar de personas calificadas para hacer esta labor. Apenas dos de ellas tienen título profesional.

Para templarle la rienda al empirismo que ha acompañado el oficio de la herrería criolla, desde que los españoles lo trajeron en la época de la Conquista, la Empresa Colombiana de Clavos (Emcoclavos) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) unieron esfuerzos para llevar a los herradores a las aulas.

El primer paso se dio hace una semana en la sede del Sena en Manizales, con el curso "Fundamentos básicos de la herrería profesional" , en el que participaron 34 personas, entre estudiantes del Sena y de veterinaria y zootecnia.

"Buscamos crear canales regulares de capacitación para los herradores, y el Sena está interesado en diseñar un módulo piloto que se llevará, entiendo, a otras regionales para crear la primera escuela de herradores de caballos en Colombia", dijo el médico veterinario Néstor García, asesor externo de Emcoclavos, que produce 16 referencias normales de herraduras y 15 especiales, entre ellas una de aluminio recubierta en poliuretano.

Lo que sigue ahora, explicó Pablo Londoño, jefe comercial de la firma, es replicar el curso en todo el país con apoyo del Sena.

De acuerdo con ellos, 100 herradores calificados para atender cada dos meses -tiempo promedio para reemplazar las herraduras- a un millón 750 mil caballos son muy pocos. En cambio, la probabilidad de que los equinos sufran lesiones temporales o permanentes que demandan costosos tratamientos, es cada vez más alta.

Caballos incapacitados:.

"En Colombia se han perdido caballos muy valiosos por errores en la corrección de los aplomos (dirección que deben seguir los miembros de los cuadrúpedos) y la técnica de herrada", comentó García. Agregó que en el país no existen estadísticas de cuántos caballos son incapacitados o se pierden definitivamente por culpa de un herrador, pero considera que "deben ser muy altas".

Londoño explicó que la herrería profesional es una fuente de empleo y de formación académica que no se ha explotado y que en países como España, por ejemplo, genera mano de obra y buenas perspectivas económicas. Allí, una herrada cuesta 120 euros (unos 370 mil pesos) y por ello cree que ya es hora de comenzar a explotarlo en nuestro país.

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