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CON EL SELLO DE SCOTTIE PIPPEN

CON EL SELLO DE SCOTTIE PIPPEN

Scottie Pippen encestó un disparo de tres puntos cuando faltaba 1:01 minutos y condujo a los Bulls de Chicago a una victoria de 96-88 sobre los Knicks de Nueva York. La victoria clasificó a los Bulls para las finales de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA). La cesta de Pippen, gran figura del equipo vencedor, dio a los Bulls ventaja de 90-82 para asegurar el desenlace del sexto partido de las finales de la Conferencia Oriental.

Los Bulls tienen ahora la oportunidad de convertirse en el primer equipo que gana tres títulos consecutivos de la NBA desde que los Celtics de Boston obtuvieron el último de ocho cetros seguidos en 1966.

Solo tres equipos han ganado tal número de títulos sucesivamente.

El rival de los Bulls se definía anoche en Phoenix, entre los locales, Suns, y los SuperSonics de Seattle. El vencedor adquiría el tiquete a la gran final.

Michael Jordan, a quien se limitó a cuatro tiros libres en el cuarto final del partido, anotó 25 puntos, 17 de ellos en la primera mitad. Pippen acabó con 24, 16 de ellos en la segunda mitad. Su puntos, sin embargo, fueron mucho más oportunos y decisivos que los de la gran estrella.

La fuerte defensa a la que fue sometido por el equipo de Nueva York evitó que Jordan encestara punto alguno en jugada durante los últimos 22 minutos del partido.

Patrick Ewing encabezó a los Knicks con 26 puntos, mientras que John Starks, Anthony Mason y Charles Smith tuvieron 14 cada uno.

El equipo de Chicago, que perdió los dos primeros encuentros de la eliminatoria en el Madison Square Garden de Nueva York, volvió a demostrar su gran capacidad de reacción al ganar los cuatro partidos siguientes.

Hemos demostrado una vez más que somos un equipo que sabe luchar hasta el último momento , declaró Phil Jackson, técnico de los Bulls, al finalizar el partido.

El entrenador de los Knicks, Pat Riley, felicitó deportivamente a los Bulls por su victoria y reconoció que su error estuvo en no cuidar los más pequeños detalles como, por ejemplo, los tiros libres. Los Knicks apenas fueron capaces de encestar el 55 por ciento de los lanzamientos en el partido.

Si bien la primera parte del choque estuvo, por momentos, más igualada, los Bulls controlaron totalmente el juego en la segunda mitad y siempre fueron por delante de los Knicks.

Lo máximo que los de Nueva York pudieron acercarse fue a cinco puntos (91-86), cuando ya solo quedaban 39 segundos para el final del partido.

Pero una canasta de Grant seguida de un tiro libre incrementó sensiblemente la distancia hasta un punto que ya era totalmente insalvable para los Knicks.

Pat Riley se dio cuenta y, de hecho, dejó de corretear por la banda de la cancha de y ya no gritaba a sus jugadores.

Calladamente, el entrenador de los Knicks reconocía su derrota.

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