LOS DICTADOS DE LA ESCUELA

LOS DICTADOS DE LA ESCUELA

El conjunto de informes regionales sobre la escuela y la educación que acompaña esta página da cuenta de varios aspectos críticos que permiten parcialmente comprender las razones de fondo por las que la región tiene un limitado desarrollo económico, social y moral.

01 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

El conjunto de informes regionales sobre la escuela y la educación que acompaña esta página da cuenta de varios aspectos críticos que permiten parcialmente comprender las razones de fondo por las que la región tiene un limitado desarrollo económico, social y moral.

Primero, porque el sector educativo está todavía lejos de contribuir efectivamente a reducir la iniquidad social; segundo, porque los fenómenos de tormenta social derivados del cierre de escuelas, recorte de educadores y ampliación de cobertura, hacen parte de una política económica para la cual la escuela no es prioritaria y, tercero, porque muchos de aquellos que han pretendido representar los intereses de la escuela han sido depredadores de la misma.

Hubo una época en que la familia educaba a los niños. Emmanuel Kant, el filósofo de la ilustración, creía que desde el hogar se iban formando los tres objetivos básicos de la educación: disciplina, instrucción y moral. El gobierno del presidente Uribe nos dice que en lugar de tres son cuatro los objetivos: ampliación de la cobertura, calidad, eficiencia y pertinencia.

Lo que va de Kant a Uribe es algo preocupante. Los niños están saliendo de los hogares a la calle, y las escuelas se están cerrando. Claro, no es obligatorio tener un gobierno kantiano, pero la escuela es una necesidad de cualquier sociedad moderna. Si los niños del campo no van a la escuela, si algunos maestros evitan a toda costa los traslados, si en lugar de alfabeto tenemos fusiles, qué hacemos?.

No deberíamos ser neutrales frente a estos hechos. Reclamar los derechos de la escuela no debería justificar luchas gremiales y sindicalistas. Más allá está la necesidad de comprender que los niños que no ingresan a la escuela hoy están retrasando el potencial del desarrollo de Colombia mañana.

En el sueño ilustrado por una humanidad más tolerante y menos violenta, Kant creía que la escuela tiene el propósito de enseñarnos a ser libres, a escoger y escogernos entre distintas formas de concebir, de construir y de disfrutar la vida. Un niño de Arauca, Barrancabermeja, Cimitarra o Puerto Wilches que no pueda ir a la escuela estará resignando un poder de cambio para su familia y su entorno social.

No existe en la región una institución, asociación gremial u organización de la sociedad civil que aporte información independiente orientada a la comprensión y a la explicación de la compleja relación entre equidad y educación, que sirva como mínimo para contrastar la información oficial de la cual se dispone. Sin información confiable es muy difícil adelantar el debate público y es precisamente este el punto en el cual la política educativa se diferencia de la política económica, cuyo análisis se hace a partir de la confrontación de las cifras del Gobierno con datos aportados por asociaciones gremiales y centros académicos de investigación.

Es este un propósito que en Santander procura cubrir el proyecto de investigación: Alianza por la equidad de oportunidades educativas y la competitividad regional, dirigido por la UIS con el apoyo de la Gobernación de Santander, el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Cómo mejorar las relaciones de la escuela con el sector productivo? Qué hacer para vincular eficientemente a los profesionales al desarrollo de Santander, Norte de Santander y Arauca? Cómo podemos aprovechar los conocimientos empíricos de los más sobresalientes sectores de la economía para lograr mejorar los niveles de calidad de vida de una mayoría?.

A los problemas agudos que presenta el ámbito escolar en materia de recursos, derroche, y ante la falta de rigor para darle prioridad a la formación a los niños (antes que fusiles al soldado), se suma una evidente debilidad del control político que los departamentos y los municipios deberían hacer sobre el tema.

Si un niño de nuestras zonas rurales aprende a distinguir con mayor facilidad alMono Jojoyi o a Carlos Castaño antes que el abecedario; si aprende que con las armas se dispone de una mayor intimidación contra sus semejantes que con el amor a la verdad y el trabajo honrado, estamos camino al desbarrancadero. Para que tolere las diferencias, afronte sus temores y tenga valor contra las amenazas, un niño debe contar con padres amorosos, maestros y lecturas que le lleven a Kant, Rawls, Adam Smith, García Márquez, Vasconcelos o Neruda.

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