EL CAUDILLO DE FABIO

EL CAUDILLO DE FABIO

Mala vaina que, con tanto por hacer, a los uribistas les haya entrado la ventolera de invertir sus energías en revivir de nuevo el tema de la reelección del presidente Uribe y estén en la dispendiosa tarea de montar un nuevo partido concebido a partir del culto a la figura del presidente Uribe.

02 de febrero 2004 , 12:00 a. m.

Mala vaina que, con tanto por hacer, a los uribistas les haya entrado la ventolera de invertir sus energías en revivir de nuevo el tema de la reelección del presidente Uribe y estén en la dispendiosa tarea de montar un nuevo partido concebido a partir del culto a la figura del presidente Uribe.

Al menos esa es la conclusión a la que uno llega después de leer lo que le contó Fabio Echeverri auriga mayor de la construcción de esta nueva empresa mesiánica a Yamid Amat ayer en EL TIEMPO. Según la reveladora entrevista, el nuevo partido se va a construir sin nadie que estorbe. Es decir, sin Bolívar, sin Santander, sin Ricaurte, sin los desprestigiados y pinches ex presidentes, figuras todas aparentemente insignificantes ante la grandeza y majestuosidad de un personaje como Uribe, único capaz de refundar esta Nación y sacarla adelante. Caramba!.

La otra noticia que dio Fabio Echeverri en la entrevista de marras no debe tener muy contentos a los uribistas de mayor caletre y mayor renombre. Resulta que ellos tampoco están invitados a este convite. Me refiero a Enrique Peñalosa, a Germán Vargas, a Rafael Pardo, amén de otros que han cometido el pecado de tener aspiraciones presidenciales, a pesar de ser uribistas consumados de primera línea. Pues ellos también están out. Seguramente, ellos van a salir a presentar sus ideas , dijo un poco convencido Fabio Echeverri a Yamid Amat. Y que el país escoja .

A ver si entendemos: de un lado, este nuevo partido busca refundar nuestra historia, pero del otro no permite la participación de uribistas distintos a Uribe, porque ha triunfado finalmente la tesis de que la única persona capaz de seguir con el ideario del Presidente, es Uribe mismo. Difícil mensaje, que poco contribuye a la armonía política de un país tan frágil a la hora de enfrentarse institucionalmente. Quiénes podrán entrar en ese partido tan selecto? Hombres y mujeres con pocas aspiraciones? Siervos y obsecuentes seguidores que no pregunten, que no vean y que, como borregos, sigan las pautas que imponen desde arriba los miembros de la corte? Estará Churchill en vez de Ricaurte? Acaso Roosevelt en lugar de Bolívar? Alguna modelo paisa?.

No soy uribista, pero sí reconozco que el presidente Uribe ha tenido importantes aciertos en la recuperación de regiones que antes estaban en poder de la guerrilla y que hoy están bajo la autoridad legal. No se puede negar también que su manera de trabajar y de conectarse con los colombianos ha contribuido a mantener un canal fluido de gran sintonía entre él y la gente que lo ve como un Presidente esforzado que se preocupa por el país. Entiendo incluso que estos éxitos motiven a los seguidores del Presidente y que exista un interés genuino por que él siga en el poder, y que esta sensación crezca en la medida en que aumenta su excelente desempeño en las encuestas de opinión.

Sin embargo, de ahí a incubar un proyecto mesiánico, demasiado concentrado en una persona, con la idea de catapultarla al estatus de regalo divino, de enviado especial a esta tierra, y al que hay que preservar a través de la reelección, eso, eso es harina de otro costal. Eso se llama caudillismo, y esa es una mecha que no le hace falta a un país ya medio incendiado.

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